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Resurrection Fest 2017: diluvio de galardones

Rammstein en el Resu en 2017 Los Iberian Festival Awards coronaron su aparición en Viveiro con el galardón de Best International Performance. Bien por el Resu y bien por ellos, que ya en esa época habían conseguido fama de ser mejores que ningún otro combo en directo. Se decía, textualmente, que poseían El Mejor Espectáculo del Mundo. Y sí. Lo es - FOTO: Fernando Blanco
Rammstein en el Resu en 2017 Los Iberian Festival Awards coronaron su aparición en Viveiro con el galardón de Best International Performance. Bien por el Resu y bien por ellos, que ya en esa época habían conseguido fama de ser mejores que ningún otro combo en directo. Se decía, textualmente, que poseían El Mejor Espectáculo del Mundo. Y sí. Lo es - FOTO: Fernando Blanco

ISIDORO PEÑA / CRONISTA  | 01.04.2018 
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Iberian Festival Awards. Los que dan las altas y las bajas de lo qué fue lo más destacado del año. En su edición de 2018, estos señores tan sesudos, ecuánimes, capaces y formales, han decidido cargar las tintas prácticamente en un sólo sitio: en Viveiro. O, más exactamente, en el Resurrection Fest. A ellos les ha caído el premio gordo por partida doble. Porque no sólo se les otorgaba el Best Major Festival, o sea, el galardón que distingue a los eventos de gran formato, sino, y tanto o más importante, el Best International Live Performance. Dicho en plata, la mejor actuación del año. Y, como para redondear la faena, dos más, realmente interesantes por lo que significan, el Best Lineup y el Best Camping Area...

Todo ello, en conjunto, indica hasta qué extremo la organización ha hecho extraordinariamente bien las cosas. Porque, en resumidas cuentas, toda esta lluvia -más bien diluvio- de reconocimientos Urbi et Orbi significan que el Resu ha crecido hasta unos niveles infartantes. Y, por lo que estamos viendo, la edición de este año será, seguro, otra cumbre...

Pero me gustaría reseñar algo que es la esencia de todo lo que hablamos. Lo que le ha dado resonancia universal a la faena del pasado 2017.

Hablamos, lógicamente, de la actuación en sí misma que elevó a los altares al festival viveirense. La de Rammstein.

Coincidieron una serie de factores que ya de por sí explicarían el éxito. Uno: la situación del grupo. Tras una serie de incidentes del combo con Till Lindemann, el bestial, histriónico y carismático solista. Y, por cierto, tan excesivo como para llegar a abrirse una brecha en la frente con un micrófono, y que no dejara de sangrarle en ningún momento. Sus compañeros llevaban meses advirtiéndole de que o dejaba los psicotrópicos o lo mandaban a tomar por culo. Así de simple. Y, cosa curiosa, no tuvo el menor problema... A pesar de lo explícito de las maneras, estuvo, siendo quien es, cauto, muy cauto...

Pero, además, el momento y el lugar eran algo que sólo podríamos definir como mágico...