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Centro Oftalmológico Moreiras

Prof. Dr José Pérez Moreiras : El presente y el futuro de la cirugía de la catarata está en lentes multifocales. ¿Cuándo operar?

El  Profesor Dr José Pérez Moreiras - FOTO: ECG
El Profesor Dr José Pérez Moreiras - FOTO: ECG

PROF. DR JOSÉ PÉREZ MOREIRAS   | 01.10.2017 
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La catarata es la perdida de transparencia en el cristalino, lente intraocular natural con la que todos nacemos. Con el paso del tiempo, a partir de los 45 años, empieza a opacificarse caminando lentamente hacia la perdida progresiva de visión especialmente de lejos. Hace más de 30 años, los oftalmólogos esperábamos a que estuviera madura para decirle al paciente que tenía que ser intervenido y además se le hablaba del riesgo de complicaciones que podían aparecer en la misma intervención quirúrgica. En 1970, hacíamos técnica de extracción completa del cristalino poniéndole unas gafas de 12 dioptrías conocidas como culo de botella. A partir de 1980, empiezo a poner lentes intraoculares que me traían de Holanda con el permiso del profesor Salorio porque había visto varias intervenciones en Tilburg (Holanda) al pasar una estancia en el servicio de oftalmología del hospital en 1977. No se imaginan cuál fue mi emoción y cara de sorpresa cuando vi en el microscopio al operado del día anterior viendo sin gafas, en realidad llevaba la gafa dentro del ojo que era aquella pequeña lente de metacrilato sujeta al iris porque en aquellos años no había suturas tan finas y utilizaban hilo de alambre muy fino para suturar.

Aquella experiencia ha marcado mi vida profesional porque entendía con toda claridad que se abría un mundo nuevo en la cirugía de catarata y que yo tenía que participar y extender en Galicia y en el resto del país. Presentía que se terminaba el mundo de la gafa horrible de culo de botella sin la cual la visión del operado no pasaba de ver bultos a 1-2 metros e incluso con la gafa era un semiinválido.

Poco a poco, en la década de los 80, se fueron fabricando nuevas lentes de metacrilato, silicona y otros geles que nos permitían plegarlas e inyectarlas dentro del ojo por 3,2 mm. A la vez disponíamos de aparataje moderno como era el facoemulsificador para fragmentar y aspirar la catarata que previamente habíamos fragmentado con ultrasonidos, que fue la gran revolución tecnológica en el mundo de la oftalmología. En los 90 operábamos por incisiones de 3,2 mm con facoemultificacion e inyección intraocular de las primeras lentes bifocales que nos traían de Estados Unidos. Actualmente, en los últimos 10 años se han mejorado las lentes intraoculares y los facoemulsificadores que nos permiten hacer una cirugía segura, con mínimos riesgos y rápida recuperación para el paciente, incorporándose a la vida normal en 24 horas. Tuve la suerte al viajar por los hospitales europeos de vivir todas estas experiencias y poder aplicarlas en mi hospital Provincial y más tarde en el Clínico Universitario de Santiago con la complacencia y complicidad de mi maestro el profesor Salorio.

Hoy disponemos de lentes bifocales y trifocales que una vez implantadas en el saco capsular en el que previamente fragmentamos y aspiramos la catarata de 10mm x 4 mm, el cerebro, gracias a la neuroadaptacion que tenemos los seres humanos, las va a utilizar como verdaderas lentes multifocales que nos permitirán ver de lejos, a distancia intermedia para el ordenador y de cerca para la lectura sin necesidad de utilizar gafas de cerca en más del 96 % de los pacientes. Es como tener un zoom que enfoca a la distancia en la que fijamos nuestros ojos. La gran mayoría de la población es subsidiaria de estas lentes siempre que no tenga algún inconveniente que descubriremos en los estudios clínicos que nos obliga a tener una tecnología actual bastante sofisticada.

Estamos ante un avance revolucionario que he ido publicando en los últimos 40 años de mi vida profesional dedicada con especial cariño al mundo de la catarata. Digamos que la cirugía de la catarata ha sido muy especial para mi gracias a los conocimientos aprendidos en mis viajes por diferentes hospitales de referencia de medio mundo como Eindoven, París, Londres, Nueva York, etc, y que he comunicado en muchas entrevistas en EL CORREO GALLEGO para que los pacientes conocieran la evolución y avances en la cirugía de la catarata de la que se operan más de 400.000 pacientes al año en España.

Recuerdo con sorpresa los primeros comentarios de mis compañeros que me decían hace casi 35 años que ellos nunca se pondrían una lente intraocular en sus ojos. El tiempo los ha sacado de su error, hoy no operamos a nadie de catarata sin ponerle una lente dentro de su ojo. He operado a alguno de mis compañeros de entonces y les he implantado lentes multifocales. Pronto hará dos años que al perder visión y no encontrarme cómodo al operar teniendo visión del 80 %, le he pedido a un buen amigo y compañero que me operara a mi de cataratas y que me implantara una lente multifocal. Dos días más tarde de la intervención estaba en mi consulta viendo pacientes y operando con la visión nítida como la que tenía 30 años antes. Desde entonces, le cuento la experiencia que he tenido en mis propios ojos a todos los pacientes que me preguntan sobre la cirugía de la catarata. No olvidemos que para renovar el carné de conducir nos piden un mínimo de visión en un ojo del 66 %. Siempre le he aconsejado a mis pacientes que se operen cuando la calidad visual no es buena y que vengan tranquilos porque siempre les haré la misma cirugía que querría para mi mismo.

Algo similar sucede en la enfermedad conocida como GLAUCOMA, hipertensión intraocular que puede llevar a la ceguera al 2 % de la población si no hace controles periódicos cada 6-12 meses. Es conocida como la ceguera silenciosa a partir de los 50 años porque no produce dolor. Perdemos campo de visión periférico lentamente, lo que nos hace pensar que estamos torpes por el paso de los años. Gran error del ser humano, una revisión al año en un oftalmólogo nos descubrirá la enfermedad que en no pocos casos tienen la tensión ocular casi normal. Los estudios de Campo Visual y de láser con OCT, nos permiten descubrir la pérdida de fibras nerviosas del nervio óptico de manera mucho más precoz que en los campos visuales. Hoy en día, en nuestro país, nadie debería de llegar a la ceguera al hacer una consulta anual en un oftalmólogo especializado en glaucoma.

La experiencia adquirida en más de 40 años y mas de 15.000 intervenciones de catarata y glaucoma, me permiten aconsejarles para que no se vean limitados por la pérdida de visión a partir de los 50 años. Sigue siendo la cirugía principal para un oftalmólogo-cirujano, la que más concentración y temple le exige. Recuerden, nadie es viejo para mejorar su calidad visual con mínimo riesgo gracias a la tecnología, a los medicamentos nuevos que reducen drásticamente las infecciones y al buen saber del cirujano con sus manos y su experiencia. Hace años, opere a una mujer de 101 años que le faltaba un brazo y venía acompañada de sus hijos, octogenarios, a la clínica. Ella quería operarse del único ojo que tenía con una catarata madura y sus hijos me decían que no compensaba operarla para la edad que tenía. Persistió en su decisión y la operé. Al día siguiente cuando vino a verme estaba feliz y me llamo la atención la agilidad que tenía al caminar ella sola por la consulta. Al hablar conmigo, recuerdo lo que me dijo: “Aunque solo viva un día, me ha compensado operarme porque he visto a mis hijos que están mayores, con arrugas y con canas, y a mis nietos y bisnietos que no les conocía la cara.