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Los Potes: la banda 'sixty' que arrasa en las prisiones gallegas

Son una formación compostelana de los 60 que revivió en el año 2000 // Se reúnen los jueves de invierno en un escondido rincón de ensayo situado en el barrio de San Lázaro // Tocan un sinfín de clásicos // En abril actuarán en el centro penitenciario de Teixeiro

Por la izquierda, Firuco, Miguel, Antonio, Luis, Ignacio, Javier. Falta Nacho, el más joven  - FOTO:  José Carou
Por la izquierda, Firuco, Miguel, Antonio, Luis, Ignacio, Javier. Falta Nacho, el más joven - FOTO: José Carou

J. EIREOS   | 12.02.2017 
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¿Cuál es el grupo de vuestras vidas? "¡Los Shadows!, ¡Eric Clapton!, ¡Los Brincos!..." exclama cada miembro de Los Potes al paso de la pregunta. Son una formación compostelana que se reúne en el barrio de San Lázaro. El lugar está tan recogido que ni se les oye, ni se les ve. Nadie imagina que tras las puertas grises de uno de esos grandes garajes que pasan desapercibidos, aparecen unas paredes pintadas con formas geométricas de colores e instrumentos. Ahí está el local en el que ensayan estos siete amigos. "Solo tocamos en invierno, en verano nos liberamos. Venimos a divertirnos", explica Miguel Fuentes, el que lleva la portavocía del grupo. Es un habitáculo amplio que está repleto de instrumentos y equipos de sonido. Se respiran canciones. Se preparan para las próximas actuaciones. Serán en Lugo en una Asociación Penitenciaria (11 de marzo) y en la prisión de Teixeiro (22 de abril). "Cuando tocamos en prisiones sentimos mucho agradecimiento, nos gusta", dicen. La banda solo sale de su espacio para actuar en certámenes benéficos.

Miguel Fuentes está sentado con su bajo al pie de un gran amplificador. Sobre esa misma pared acaba de colgar un 'Beattle Bass', el modelo que utilizaba Paul McArtney cuando tocaba en aquello que se llamaba The Beatles. "Este equipo, altavoz y bajo, me costó en los 70 más de veinticinco mil pesetas". Es una de esas piezas con historia, la misma que atesora esta banda forjada hacia el 1965. Nació gracias a la tenacidad de dos hermanos, Antonio y Manolo, y contó con del apoyo de otros chavales de la época: José María Hernández, Enrique Salmonte y Santiago Cañete. "Esa fue la primera formación. Luego vinieron las milis y hubo incorporaciones."

Por el grupo pasaron otros músicos como Arsenio, de la rúa Travesa. "Éste se escapaba de casa para venir a tocar", relata. Finalmente, en 1971, quedarían integrados por Manolito (teclados), Ignacio (batería) y los hermanos Antonio (Voz y guitarra), Manolo (Voz y guitarra) y Miguel (bajo). "Su primer concierto fue en Fin de Año en el restaurante Caracas, en O Milladoiro". Asombra la valentía de aquellos jóvenes, algunos de ellos tenían sólo 16 años. "Llevaban un repertorio de unas nueve canciones", recuerda Miguel.

Los Potes de aquellos tiempos se lo comían todo en la zona del Barbanza: Boiro, Puebla, Queiruga, O Son, Noia. "Por ese territorio eran muy conocidos". El quinteto se movió entre fiestas y verbenas ofreciendo unas más que impecables versiones de temas de la época. "Tocábamos los éxitos, y claro, el 'Viva España' y pachangada. Había que tener repertorio para todo", recuerda Miguel. En aquel tiempo las verbenas eran un centro de una gran actividad musical. "Había lo que se llamaban conjuntos, que tocaban en las pausas de la actuación de orquesta. Ahí era cuando solían actuar grupos como el nuestro". La formación lo dejó hacia 1975, una vez que la vida los puso en la ruta de las obligaciones familiares. "Teníamos que dar el paso: profesionalizarnos o plantar. Unos trabajábamos, había matrimonios, responsabilidades y decidimos dejarlo", explica Miguel.

No fue hasta el año 2000 cuando aquella aventura volvió a cobrar forma. Miguel encontró en un cajón una vieja cinta en la que estaba una las escasísimas grabaciones de Los Potes de los 70. Se trata de un concierto en Baio. "Está grabado en directo, con un magnetofón sobre el altavoz. Lo digitalicé, hice un CD y los reuní. Decidimos volver a tocar para divertirnos". Aunque hoy en 2017, de la formación de los 70 ya sólo quedan tres, Miguel, Ignacio y Antonio, el grupo atrajo la atención de otros amantes de la música. Son viejos conocidos de Santiago y del ambiente musical, ellos acabarían por conformar Los Potes actuales. Están Firuco a la guitarra, Luis a los teclados, Javier (voz y guitarra) y el más joven, Nacho, el hijo de Ignacio (a la guitarra), al que sus compañeros llaman, entre bromas, El Becario.

Sobre un altavoz hay un papel con el repertorio que tocarán en sus próximos conciertos de marzo y abril. Suena 'Knockin On Heavens Door' del Nobel Bob Dylan. Silencio, se escucha. Ignacio, el batería, aún no ha llegado a ensayar, pero la canción suena con consistencia. "Las tenemos muy machacadas", comenta Miguel. El grupo se lanza a por 'Stand by me', de Ben E. King. Luego vendrán temas de Lone Star, Los Brincos, Nicola di Bari, Creedence. "Aquí venimos con la lección aprendida", sentencia Miguel.

El ensayo continúa
, aparece Ignacio, se pone con las baquetas y demuestra que su voz tiene mucho que cantar. 'Mi Calle' de Lone Star tiene un enorme magnetismo. La libreta con las canciones está numerada. "Ahora la 56", dicen. Poco a poco desgranan la historia musical de una grupo que pone a los clásicos por delante. "Lástima que nos falte hoy Antonio, es una guitarra y voz que se nota mucho", dice Firuco. "Reside en Madrid, pero siempre que puede se acerca". Las canciones van cayendo sin vacilaciones, con determinación veterana. Una tras otra, impecables en la voz de Javier o de Ignacio. Son Los Potes, la banda que convierte la música en la mejor terapia para sentirse eternamente jóvenes.