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leer en verano

Páginas: sueños

Nadar entre mundos imaginarios. dejarse absorber por la fuerza de poseidón. recorrer los caminos secretos de la montaña. convertirse en sigfrido, en fausto, en sancho. meterse en la piel de una niña con poderes mágicos o en la de un genio adolescente que conoce mejor las relaciones entre las estrellas que entre los humanos. adivinar la razón por la que una mujer policía pierde el norte por enésima vez. viajar por el pasado de un país exótico, marcado por las tradiciones, el honor, la poesía y la pasión. analizar la relación entre el fútbol y la yihad... en resumen: leer en verano es una aventura extrema que deberíamos emprender ya...

XURXO FERNÁNDEZ  | 06.08.2017 
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Javier Lasheras
Las mujeres de la calle Luna
Algaida
EL TRHILLER DE SIETE COLAS
Javier Lasheras se hizo con el Ateneo de Valladolid con esta novela. Aquí elabora un cóctel explosivo. Observen: el robo de El origen del Mundo de Courbet (el retrato de un monte de Venus muy peludo, que está en el Museo de Orsay y cuyo último dueño fue Jacques Lacan), a manos de un excombatiente angolano y un miembro de la Yihad obsesionado con Luis Fernández y su Paris StGermain, una serie de asesinatos de mujeres jóvenes que aparecen con los labios menores cortados, dos policías extrañísimos (uno, decrépito, a punto de la jubilación, que exorciza la vida citando a Bashõ y otros constructores de haikus; otra, una chica muy guapa lesbiana a ratos)... ¿El sabor? La gloria...

Montserrat Rico Góngora
La ciudad de los demonios
Almuzara
LA HISTORIA MÁS CURIOSA
Montserrat Rico Góngora no ha sido demasiado prolífica, para nuestra desgracia. Por fortuna, de vez en cuando alguien la rescata y nos la pone en bandeja de plata a cuenta de algún que otro galardón. Éste ha sido el caso de esta preciosidad que se llama La ciudad de los demonios. Fue el Premi Albert Jovell de 2016. Y es de lo más curioso, de verdad. En medio, un personaje que a mí, personalmente, siempre me fascinó: aquél clérigo que se convirtió en uno de los pilares de las letras catalanas, Jacinto Verdaguer (La Atlántida, el Canigó...). El entorno, una preocupación por el ocultismo, donde vemos a Mossén ejerciendo unas artes que sus lectores no le habríamos imaginado ni de coña...

Borja Cabada
El sonido de Atlantis
Algaida
TRAS EL APOCALIPSIS
Borja Cabada tampoco es fácilmente descriptible. Porque, y escúchenme bien, es uno de los descubrimientos recientes más impactantes con que me he encontrado últimamente. Aquí, en esta El sonido de Atlantis, Premio Joven de Logroño, nos encontramos con un panorama muy semejante a aquellos a que nos ha acostumbrado Cormac McCarthy (pongamos que como en La carretera). Pero, lejos de ser un calco mimético de un cierto ambiente, lo que hace este autor es partir de los mismos presupuestos que el americano, para ofrecernos una narración más próxima a Robert Coover o a Paul Auster que a la de McCarthy. Y con un estilo propio para caer de rodillas. No se lo podrán creer...

Paula Izquierdo
El callejón de los silencios
Algaida
ESA VIDA TAN JODIDA
Paula Izquierdo fue la que se llevó el Logroño en su versión senior con este excelente El callejón de los silencios. De hecho, juntos, y tan opuestos, arrasan. La historia podría ser cotidiana, una más de entre miles, si no intervinieran factores tan poco comunes como identificables. ¿Quién se resiste, por ejemplo, a una fiesta de estudiantes en un piso, donde todos parecen ser un grupo la mar de normal, plagado de bellísimas personas? Una chica, nuestra prota, es invitada por una amiga. Cuando se quiere dar cuenta, nota un intenso mareo y se la llevan a una habitación... a descansar lo que parece una buena curda... Y allí es violada por esa pandilla de bellísimas personas...

Espido Freire
Llamadme Alejandra
Planeta
HABLA LA ÚLTIMA ZARINA
Laura Espido Freire alcanzó su cumbre literaria justo al comienzo de su andadura. Mucho antes de la era de los grandes laureles (Planeta incluído), aquél delicado y perspicaz Irlanda asombró a todos cuando nuestra autora era conocida como soprano lírica (a la sombra del tenor José Carreras) y por sus imprescindibles artículos en El País. Luego vendría el resto, claro. Y un montón de aciertos que jamás pudieron hacer sombra a ese libro bautismal. Pues bien. Ha recuperado aquél pulso narrativo en su reciente novela, Llamadme Alejandra, en donde la última zarina se enfrenta a su cruel y terrible destino. Un hecho luctuoso que ahora mismo cumple los cien años exactos...

Lorenzo Luengo
El dios de nuestro siglo
Seix Barral
THRILLER FILOSÓFICO
Lorenzo Luengo es –lo hemos dicho muchas veces– un ser casi sobrenatural. Todo lo que ha escrito hasta la fecha es una muestra perfecta de lo que es, o debería ser, un canon. Desde Amerika hasta el volumen de cuentos El satanismo contado a los niños, sin olvidarnos de La cuestión Dante, ha dado una muestra inequívoca de grandeza total y absoluta. Y en su último libro, que es este El dios de nuestro siglo, y como no podía ser menos, se supera a sí mismo. Es inmenso, delirante, filosófico, profundo, tenso, interesantísimo. Mezcla un policíaco hiriente a lo Mickey Spillane con un concepto de la ciencia próximo a Stephen Hawking. Y con una prota que es una policía embarazada y perdedora...

Suso Mourelo
En el barco de Ise
La línea del horizonte
UN VIAJE LITERARIO
Suso Mourelo es otro de esos creadores inclasificables, pero que se aproximan, más que ningún otro en nuestros días, a los grandes viajeros románticos. De hecho, es fácil connotarlo, ver en él a ese mismo Lord Byron capaz de cruzar a nado el estrecho de los Dardanelos o refugiarse en ese nuestro promontorio sagrado de Caaveiro. De la misma manera que un Washington Irving, notabilísimo en su perspicacia, capaz de encontrar el verdadero espíritu de los Apalaches (aquél Rip Van Winkle) o de la Alhambra de Granada. Mourelo lo halla en el Japón de nuestros días, donde transciende un pasado bañado en viejas honras, doradas páginas y expresivos y suculentos haikai. Para sibaritas, claro...

María Zaragoza
Sortilegio
Minotauro
MAGIA INCANDESCENTE
María Zaragoza es, simplemente, grandiosa. Uno la descubrió hace años, gracias a un libro único e inimitable, por muchísimas cosas, Dicen que estás muerta. Lo que contaba aquél volumen eran ese tipo de cosas que le ayudan a uno a mejorar, aunque sólo sea en calidad de espectador en esta vida. O como lector, que viene a ser lo mismo. En sus textos hay, siempre, y de forma perdurable e inequívoca, magia. Exactamente un hechizo que nos atrapa ya para siempre, y que hace que su narrativa, en todos los casos, nos multiplique, nos emocione. Una suerte de looping vital que nos hace dar saltos imposibles.En Sortilegio explora justo eso que le es propio: el mundo de los poderes mágicos...

Juan Madrid
Perros que duermen
Alianza Literaria
SECTA DE LOS MADRIDISTAS
Juan Madrid es uno de los pilares del Noir. En una entrevista de este gigante con Suso Mourelo, salía a colación una frase de Montalbán: “Los escritores de novela negra en España somos tan pocos que Juan Madrid es uno de los dos”. Y sigue siendo respetado por todos los grandes. Mendoza comentaba que “J.M. es genial. Leyendo este libro por poco pierdo un tren...”. Y Juan Marsé añadía que “sus personajes son unos románticos que van directamente al corazón...” Ya ven. La gente que de veras cuenta en este oficio lo tiene permanentemente como lectura de cabecera. Y este último libro, Perros que duermen, sigue teniendo ese poder de sugestión y convicción propios de este autor.

Gonzalo Giner
Las ventanas del cielo
Planeta
LA LUZ DE LAS VIDRIERAS
Gonzalo Giner es de los que causan adicción. Una de las razones más obvias es su delicadeza a la hora de describir personajes, entornos, situaciones y claves históricas. Otra, perfectamente comprobable a lo largo de toda su obra, es su filia respecto de los animales, siempre presentes, siempre relevantes en sus tramas, ya desde aquella joya que se llamaba El sanador de caballos. Aquí, en este Las ventanas del cielo, el vigilante atento del relato es el halcón. Y, como siempre, es un personaje fundamental. Uno de los ejes de la trama. El ambiente, la Edad Media. El tema (uno de los temas), los artesanos que construyen vidrieras para las catedrales góticas. En fin: realmente apasionante, por todo.

Rodrigo Palacios
Motivos para matar
Edhasa
TERRORISMO DE ESTADO
Rodrigo Palacios es otra de esas gratísimas sorpresas con las que uno se encuentra a veces. Su fuerte: la intensidad. Hasta diría que el título del libro es pura predeterminación. Y, no se lo pierdan, pero trata cosas que pertenecen a la más rabiosa actualidad. No quiero hacer spoiler (líbrenos Dios de semejante aberración), pero, a lo largo de estas páginas, comprobarán ustedes aquello de que la realidad copia a la ficción. Bueno, al menos eso comentaba Borges respecto de su Tema del traidor y del héroe, y que no era más que una revisión de algo que ya había visto Shakespeare en sus días. Pues he ahí, por ejemplo, la cuestión de la venta de armas, de los grupos paramilitares (Defensiva), etc.

Pablo Núñez
Juego de Reinas
Edhasa
TRIBULACIONES CELTAS
Pablo Núñez es algo así como un autor secreto. Algo semejante a lo de don Gesualdo Bufalino (salvando las distancias, claro), que vivía de ser funcionario en Comiso (Ragusa), un ayuntamiento siciliano, y mantenía al fondo de un enorme cajón joyas como Perorata del apestado o Las mentiras de la noche. Hubo de ser Leonardo Sciascia quien lo descubriese y publicase, convirténdolo en un fenómeno de masas. Bien. Pablo trabaja en la Xunta de Galicia (insisto: no es lo mismo), y lo cierto es que sus dos novelas precedentes –Las hijas del César y Ladrones de historia– han pasado casi desapercibidas. Espero que con esta maravilla no ocurra lo mismo. Stonehenge, druídas, la Torre de Breoghan... Qué gozo...

Cristina Sánchez-Andrade
Alguien bajo los párpados
Anagrama
UN MILAGRO de las letras
Cristina Sánchez - Andrade Potter es exactamente eso: un verdadero milagro. Los que la conocemos desde pequeña, como quien dice, en los felices tiempos en que ejercía de cronista cultural en esta misma casa, sabemos de qué hablamos. No mucho más tarde, vimos cómo se lanzaba al ruedo con lo que todo el mundo consideró –y sigue considerando– una obra maestra, Bueyes y rosas dormían, que le publicaría Ofelia Grande de Andrés en Siruela. Posteriormente ha hecho de todo. Se ha movido a velocidades de vértigo entre tramas y editoriales muy diversas, y ha ido produciento monumentos tan recomendables como aquella Coco. Y ahora sale esto. Sólo una cosa: increíble...