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Olga Romay: nunca fallan los romanos

La escritora lucense publica 'LOS HIJOS DEL SENADOR' (EDICIONES B), una novela sobre la lucha por el poder y sobre las servidumbres de la familia, sobre las intrigas y las miserias humanas, sobre la vida cotidiana en tiempos de pompeyo y julio césar

Olga Romay, fotografiada en la Praza da Quintana de Compostela este verano, con ‘Los hijos del senador’. - FOTO: ANTONIO HERNÁNDEZ
Olga Romay, fotografiada en la Praza da Quintana de Compostela este verano, con ‘Los hijos del senador’. - FOTO: ANTONIO HERNÁNDEZ

J. MIGUEL GIRÁLDEZ  | 11.09.2016 
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Como escritora lucense que es, no hay nada extraño en que Olga Romay escriba sobre los romanos. Pero en Los hijos del senador, es la vida privada la que pasa ante nosotros. Esta larga novela publicada por Ediciones B mantiene al lector atento a las vidas singulares, a los asuntos domésticos, a las miserias y las alegrías de los hombres. Claro que todo discurre unos cincuenta años antes de Cristo. Estamos en el instante previo a la guerra civil entre Pompeyo y Julio César: pero son las vidas de los patricios, la clase alta y dominante, las que Olga Romay nos muestra con exquisito detalle. "Me interesaba que la gente viera cómo vivían. Cómo mostraban las fragilidades de un ser humano cualquiera. Aunque fueran ricos y controlaran los destinos de Roma. Me importa mucho más narrar la vida en tiempos de guerra que la guerra misma", contaba ayer al espacio radiofónico El sábado libro.

Son muchas páginas, pero esta historia se lee con la fascinación de estar entrando en vidas que no todo el mundo podía conocer. "Es como tener acceso al barrio de los ricos, como entrar en una mansión y escuchar todo lo que pasa allí", dice. Y pone como ejemplo algún barrio de Madrid. Pero, por supuesto, Los hijos del senador va mucho más lejos. Es también una radiografía de la política en Roma. Y no diríamos que sale muy bien parada. "Como ahora, como siempre, la política tiene sus servidumbres, sus corruptelas, sus intrigas, sus conspiraciones, sus intereses: no hay nada nuevo bajo el sol. En Roma ya estaba todo", explica Olga Romay. La escritora lucense recrea ante nosotros la sesión del Senado en la que Julio César va a ser destituido como procónsul de la Galia. Servilio, el senador de ficción creado por Olga Romay, duda en posicionarse a favor de César o de Pompeyo. Este último representa el poder conservador de Roma, es el preferido en la ciudad, y sus estatuas adornan varios lugares. Julio César es el militar que viene de lejos, el hombre que se encargó de narrar sus propios triunfos. Pero no tiene el mismo aprecio. Servilio se inclina por Pompeyo, pero sabe que la guerra llenará de incertidumbre la ciudad, y que su familia sufrirá.

Olga Romay narra hasta los más pequeños acontecimientos: uno tiene la sensación de estar allí, viendo a los cinco hijos del senador (se casó cinco veces, la última en Alejandría) llegar a la villa de la Campania, una vez que ha solicitado la patria potestad. Es el arranque de la novela. Aquí conocemos a los hijos, todos diferentes, empezando por Mario, el primogénito. Se hará cargo de todo cuando su padre abandone la ciudad siguiendo a Pompeyo. Pero sus madres son patricias fuertes, tambien muy diferentes entre sí, y ellas lucharán por sus hijos en una ciudad abandonada a su suerte. "Lavinia es mi favorita. Creen que tiene uno de los libros sibilinos, y que puede predecir el futuro. Los romanos se preocupaban continuamente de ver si el día era propicio o no lo era, creían en todas las señales", dice Olga. El libro nos enseña aquella Roma por dentro y habla del poder de las mujeres en la familia, a pesar de los muchos vetos que sufrían en la sociedad. Hasta al única hija de Servilio, Lucrecia, se niega a aceptar un matrimonio de conveniencia. Y decide ser vestal.