El Correo Gallego

Tendencias » El Correo 2

en torno a una polémica virtual

Sobre la necesidad de leer antes de opinar

XF   | 04.09.2016 
A- A+

He seguido estos días pasados la evolución en las redes sociales de las diversas reacciones sobre el reportaje que abría este suplemento la pasada semana. Y me he quedado de piedra. No por la polémica que se ha montado. En buena ley, que se lea lo que decimos es bueno para todos. No. Lo que me ha extrañado es que la generalidad de las críticas se basaban en la –necesaria– rotundidad de un título y la efectividad de una imagen muy hermosa, pero, en prácticamente ningún caso, la lectura del texto. En él se mostraban, salpicados en el relato, los datos y los condicionantes que habían movido a un colectivo de agricultores desesperados a tomar medidas drásticas ante un problema de proporciones titánicas. Resumiendo brevemente: tras los incendios y la sequía, ciertos animales, con el jabalí a la cabeza, pero secundados por una alegre pandilla entre la que se cuentan las bestas bravas (los caballos salvajes, popularizados por la Rapa das Bestas de Sabucedo), el lobo, el zorro o el cuervo, han abandonado su hábitat natural, invadiendo el del hombre. Con una actitud lógicamente desesperada, están aniquilando de facto  la agricultura gallega. No nos hemos convertido en los aniquiladores de ninguna especie. Todo lo contrario. Desde un primer momento  decimos que son, precisamente, esos seres, lo que han poblado nuestros sueños infantiles y adolescentes, que algunos de nuestros mejores escritores –y citábamos a dos muy concretos: Wenceslao Fernández Flórez y Ánxel Fole– habían convertido en protagonistas de unas cuantas obras maestras de nuestras letras más eternas y perdurables. Y añadíamos, eso sí, que nuestros héroes se habían convertido en nuestra peor pesadilla. Y ofrecíamos datos, extraídos de los organismos oficiales –Xunta de Galicia, Consellería de Medio Ambiente– y de la Dirección General de Tráfico. Uno sólo de esos datos es, simplemente, terrorífico: 7,5 millones de euros anuales en pérdidas. Es, única y exclusivamente, lo que destroza el jabalí en los campos. Y no incluímos los accidentes viarios que provocan. “Que, afortunamadamente, no han causado víctimas mortales el año pasado...”, nos dice la DGT. No deja de ser un consuelo. Es otro dato más, que se suma a que sea la tercera circunstancia en accidentes de tráfico en la provincia de Ourense, por ejemplo. Conclusión: expusimos datos y cifras; no apuntábamos soluciones. Pero deberíamos buscarlas entre todos.