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"Pero... ¿qué narices es un pokémon?"

Hace dos décadas nacía una saga que lleva seis generaciones de videojuegos en las consolas de nintendo, que dio para cómics, series y filmes de dibujos... y ahora es la locura móvil del año

Foto de Efe de la quedada de Pokémon Go el jueves que batió el récord de S­idney con más de 3.000 entrenadores en la Puerta del S­ol, y mil más en el Retiro
Foto de Efe de la quedada de Pokémon Go el jueves que batió el récord de S­idney con más de 3.000 entrenadores en la Puerta del S­ol, y mil más en el Retiro

IAGO ANTÓN. PERIODISTA   | 31.07.2016 
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"Abuela, salgo al jardín a cazar un Pokémon". "¿Lo qué de qué? ¿Te has comido el bocadillo? Deixa o móbil ese!!! ¿Qué narices es un Pokémon?". Esta conversación se ha podido repetir miles de veces, por todo el mundo. Todo desde el lanzamiento del juego de Nintendo que, utilizando los teléfonos móviles inteligentes, la conocida como realidad aumentada, la geolocalización que permiten estos dispositivos, la cámara y las conexiones de datos a internet, revolucionan el mercado del cíberocio. Pero volvamos a la gran cuestión primigenia... ¿Qué narices es un Pokémon? Estamos ante la que es una de las franquicias estrella de la compañía nipona de videojuegos, que cumplió oficialmente dos décadas el pasado mes de febrero. Casi, casi comparable al universo de Super Mario Bros, el fontanero más famoso del mundo de las consolas de juegos.

"Ya, pero... ¿qué es un Pokémon?". Es un Pocket Monster, el sueño de un entomólogo frustrado llamado Satoshi Tajiri. Nacido el 28 de agosto de 1965, este tokiota disfrutaba en su infancia de la caza de insectos, de escarabajos, mariposas, libélulas, escarabajos... y de renacuajos en un bosque cercano a su casa. Pero las ciudades japonesas crecían, y la capital del país del sol naciente no era una excepción. El progreso, o más bien la necesidad de ubicar a las personas en el país más densamente poblado del mundo, se llevó por delante su campo de juegos... y sus bichos. El rural perdía terreno, su afición, también, pero nunca la olvidó. Atrápalos a todos. Coleccionalos. Ahí estaba el germen de actual éxito, conseguir que todos los niños pudiesen disfrutar con su hobby.

Estudiante irregular, fanático de las máquinas de marcianitos, decidió dedicarse a este mundo. Su familia alucinó. Cuando estaba a punto de fracasar en Secundaria, rechazó el empleo que le había conseguido su progenitor en la eléctrica de Tokyo, y se graduó. No fue a la universidad: loco por las consolas, prefirió la FP superior nipona y estudió electrónica. Entonces, cuando aquí en España celebrábamos nuestro Mundial de Fútbol 1982, con Naranjito, Clementina o Citronio, parió la idea de lo que hoy es la saga Pokémon. No sería hasta su acercamiento a Nintendo, bajo la tutela del creador de Súper Mario, Shigeru Miyamoto, cuando fraguó su sueño. Corría 1996, la compañia japonesa lanzaba la Gameboy, pionera consola portátil, de bolsillo, y les coló el proyecto. El éxito, primero en Japón, dos años después en EEUU y a continuación, el mundo, no tardó en llegar para él y para su amigo Ken Sugimori, diseñador de los 151 primeros Pokémon. Hoy son cerca de ochocientos, que se sepa. Nintendo lleva más de seis generaciones de videojuegos para distintas consolas; acompañaron a los juegos cientos de manga (cómics nipones) y de cientos de exitosos capítulos de ánime (dibujos animados), y varios largometrajes. La saga lleva 20 años amasando dinero para Nintendo... y ahora llegó a duplicar su valor en Bolsa tras saltar lo límites que imponían las consolas.

"Vale. Pero sigo sin saber qué son". Veamos, estos monstruos de bolsillo son criaturas ficticias que imitan rasgos animales, de plantas, rocas, fantasmas.. e incluso humanos... y que cuentan con poderes increíbles con los que atacar o defenderse. Electricidad, fuego, agua, hielo, aire, fuerza bruta, vuelo... muchos y muy variado. No hay dos iguales. Y son casi ochocientos. Campan a sus anchas por el mundo de los Pokémon -hoy el nuestro también gracias a Pokémon Go- y se pueden ver en libertad, en estado salvaje... o vinculados a seres humanos que los han capturado. Porque ahí está la gracia: hazte con todos. Estos bichos virtuales las pasan canutas cuando se encuentran con un cazador que porta una Poké Balls, un artefacto esférico que permite capturarlos y guardarlos gracias a una energía que los desmaterializa y materializa, bien pequeñitos, dentro de ella. Antes hay que luchar contra ellos para cansarlos y resulte más fácil. En Pokémon Go basta con lanzarles la Poké Ball.

"¿Y para qué los quieres?". Es como los cromos, llenar el álbum (Pokédex) es mágico -los más difíciles en el Go son Snorlax, Electabuzz o Dratini... Ditto-, y se pueden evolucionar, cambiar, entrenar, luchar contra otros entrenadores de Pokémon para ganar nuevos especímenes. También hay concursos donde competir con ellos por sus cualidades o belleza. Como una mascota.

Pokémon Go triunfa porque se juega al aire libre, es sencillo de usar, en principio gratis, se pueden hacer equipos y entrenarlos junto a amigos en gimnasios, y hasta sacar fotos de las capturas.

bicho virtual en lo real

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