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Nace la galería Nordés con la obra de Pablo Barreiro

El nuevo espacio se ubica en Compostela , en la antigua Citania // Está dirigida por Chus Villar, galerista curtida en el sector // El barro, protagonista de la primera exposición

FÁTIMA OTERO. CRÍTICA DE ARTE E HISTORIADORA.   | 28.01.2018 
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Cerraba el año pasado con la aparición de un nuevo espacio, la galería de arte contemporáneo Nordés, para sumarse a la oferta cultural de la Compostela pétrea. Nace un nuevo ámbito para la contemplación, para la relación que beneficia a todos y crea ilusión porque la cultura es de los ciudadanos y mueve tanto al mercado como a coleccionistas, críticos y a los de a pie, aunque estén demasiado castigados por la crisis.

Nordés se ubica donde antes había abierto sus puertas Citania, en la emblemática Algalia de Abaixo, y nace bajo la dirección de Chus Villar, galerista curtida en el sector. Lo hace con pies de barro porque se estrena con cerámica, apostando por Pablo Barreiro (Meaño, Pontevedra, 1982) creador de formas escultóricas realizadas en porcelana vidriada. Quizá el uso de la cerámica lo imponga el deseo de romper con los materiales clásicos de la escultura tradicional; con ellos reinterpreta patrones o ritmos de objetos cotidianos existentes, provenientes de campos como el arquitectónico o doméstico.

El creador Barreiro ya experimentó con materiales efímeros y frágiles en el pasado, concretamente en una residencia del MAC de A Coruña. En aquel momento se acercó a la mina de Campo Lameiro, una cantera de granito negro a la que abordó desde un material tan frágil como el papel. Dio así un vuelco a la manera de tratarla por artistas tan emblemáticos como Leiro, Silverio Rivas o Manolo Paz.

La puesta de largo de Barreiro, en lo que respecta a su inicio en esta nuevo espacio, se estrena con dos series ya conocidas suyas "Emphilamentos", cuyo nombre deriva de apilar, en portugués. La suma de estos trabajos surgió a raíz de una estancia en el país vecino para hacer referencia tanto a la memoria histórica como a la del presente, captando, en sus frecuentes paseos de buen flâneur, las estructuras de su trazado urbano, locales comerciales o la esencia de la melancólica y nostálgica cultura del Fado. Detrás de estas creaciones hay un proceso de rigurosa investigación, en el que se intenta recuperar la memoria de un país y una cultura y unas formas en franco retroceso.

Son apilamientos un tanto desordenados que, en un intento de comprender y valorar sus formas, se exhiben arrinconados en las esquinas del contenedor arquitectónico, en péndulo o emanan del suelo. Todos parten de 2012 y se explayan en forma de tubos, moldes como frascos, botes o elementos del diseño.

Cualquiera de estas variadas formas remiten a objetos de uso cotidiano pero cuya función lejos de cualquier valor de uso pasa a ser material escultórico. Eso sí, condensando el significante que tuvieron en la cultura lusa, valorando la antigua y rica tradición alfarera, pero no menos asimilando el legado del minimalismo, el arte conceptual y los melódicos ritmos constantes y reiterados de unas formas y un proceso manufacturero en el que se generan errores.

Porque el fallo del horneado, lejos de ser un hándicap en Barreiro, se convierte en ventaja, en positividad. En esta serie el concepto de Walter Benjamin, sobre la reproductibilidad objetual y la copia es una cuestión que se remarca e incide reiterativamente para remarcar su trascendencia.

Su otra serie 'Columnas' también está tratada desde el monocromo, manejando de igual forma el blanco y negro, añadiendo una connotación de solemnidad porque son piezas que confluyen y remarcan el valor de lo arquitectónico. En esta serie se acentúan más las condiciones de simetría, repetición, serialidad infinita; de hecho, remiten a formas sustentantes pero con la variante de que aquí no soportan peso alguno porque eliminan viejas funciones de sustento de las tradicionales y manidas columnas salomónicas, a las que lejanamente recuerdan, para resignificarlas de nuevas funciones y atribuciones.

Con esta muestra titulada 'Signos' admiramos su obra acabada, pero, además, para valorar la complejidad del proceso cerámico y el difícil y caprichoso sistema de horneado o modelado manual es conveniente darse una vuelta por SAR cerámica, en el barrio de Sar, donde comparte estudio-taller con otros artistas plásticos, Montse Rego, Mauro Trastoy y Xaime Piñeiro.

El relato bíblico de la creación modeló a Adán con barro para luego insuflarle vida. Un nuevo aliento vital se insufla en este caso en Santiago. Inaugurar exposición con el material más básico de la tierra, el barro, no puede ser mejor comienzo para modelar un nuevo proyecto que, presentimos, el tiempo fortalecerá. Es el resultado de incorporar nuevas ideas, nuevos avances del autor y nuevas firmas de creadores jóvenes que apostarán por éstos y nuevos materiales. De momento, detrás de Pablo Barreiro y la galerista Chus Villar hay una sólida trayectoria. Y son excelentes pilares para confiar en el éxito del proyecto.