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Jorge Eduardo Benavides, escritor

"El mundo literario está lleno de envidias"

Escritor y formador de escritores, dos actividades que lo han distinguido entre los sudamericanos que destacan en las letras de la Península Ibérica. Es ganador del XIX Premio Unicaja de Novela Fernando Quiñones con 'El asesinato de Laura Olivo' (Alianza Editorial), una intriga que sitúa al lector en un punto de vista desconocido del mundo literario

Jorge Eduardo Benavides, escritor
Jorge Eduardo Benavides, escritor

LUIS GARCÍA FERNÁNDEZ   | 11.03.2018 
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Nació en la ciudad de Arequipa en 1964 y Estudió Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad Inca Garcilaso de la Vega, en Lima. En esa ciudad dictó talleres literarios en el Museo de Arte y trabajó posteriormente como periodista radiofónico. En 1991, poco tiempo después de recibir su título de abogado, se marchó a Tenerife donde fundó y dirigió el taller literario Entrelíneas, una continuación de su taller limeño, hasta que se mudó a la capital española. Dirige ahora el Centro de Formación de Novelistas en Madrid. Al finalizar sus estudios de Derecho al comienzo de la década de 1990 en Perú, después de trabajar en talleres literarios en Lima, Benavides decidió cambiar totalmente el rumbo de su vida y se marchó a España para convertirse en escritor.

¿Es el asesino de Laura Olivo una novela negra clásica?

-Es un relato de intriga que cumple -o pretende cumplir con los cánones de este tipo de novelas. Al Colorado Larrazabal, un expolicía peruano radicado en Madrid, le encargan la investigación del asesinato de Laura Olivo, una agente literaria que aparece muerta en su despacho. Todas las pistas parecen conducir a una única persona, pero... ¿es realmente esta la culpable? En sus pesquisas, el investigador va descubriendo, al mismo tiempo que el lector, cómo es la trastienda del mundo literario: el papel de las agencias literarias, las editoriales, las relaciones con los autores, donde en muchos casos se entremezclan las relaciones personales y profesionales.

En definitiva, la complejidad de un mundo que rara vez está a la vista del público. Es pues una novela policiaca, pero no rehuye utilizar el género para plantear cuestiones más oscuras como la identidad, la migración y la complejidad de nuestra sociedad.

Larrazabal es un detective peruano, de raza negra y origen vasco que vive en Lavapiés. ¿De dónde surge un personaje de tales características?

Surge de nuestra realidad, de esta época globalizada en la que la emigración ha reconfigurado el mapa no sólo geográfico sino también mental de lo que entendemos por nuestro espacio nacional o vital. Aunque él mismo no tiene muy claro quien es, porque vive constantemente preguntándoselo.

Larrazabal es pues un personaje muy de nuestros tiempos, que cruza las coordenadas con las que trazamos confiadamente todo aquello que damos por sentado. Es peruano, es negro, es de padre vasco y vive en el barrio más castizo y multicultural de Madrid. Y por si fuera poco tiene novia marroquí. De todas formas, pese a sus dilemas, digamos, existenciales y sociales, Larrazabal descubre que la sociedad española es muchos menos racista que la peruana.

¿Cómo es que llega Larrazabal a España?¿ Cómo uno de los muchos inmigrantes que cruzan el charco en busca de una vida mejor?

Larrazabal era policía en el Perú y fue acosado por destapar un caso en el que está involucrado un político fujimorista. Por eso sale de su país. En Madrid trabaja en el despacho de un abogado laboralista, un compatriota suyo, que lleva asuntos de inmigrantes. Este personaje es asesinado en su propia oficina y mientras Larrazabal busca al asesino de Laura Olivo sigue de cerca las pesquisas de la policía para solucionar el asesinato de su jefe y amigo.

Cree que pueden estar relacionados. Larrazabal parece perseguido por una realidad que siempre tiene un punto siniestro. No es nada temperamental ni es soberbio. Es más bien un hombre paciente que esconde su olfato policíaco bajo una capa de modestia y sencillez.

Como ya ha dicho, el asesinato que resuelve el Colorado Larrrazabal tiene que ver con el mundo literario, concretamente con el mundo de las agencias literarias... no es un campo habitual para plantear un misterio policíaco.

Puede que no lo sea, pero en realidad me pareció un ambiente muy sugestivo y propicio para una novela de estas características porque el mundo de la literatura, el de los escritores, agentes, editores... y todo lo que se cuece en esa marmita, tiene ingredientes pasionales y emotivos muy fuertes. Está lleno de decepciones, de euforia, de esperanzas que a menudo no se cumplen. Está lleno de envidias y de sentimientos encontrados. De enfrentamientos y de capillas, de aliados y enemigos.

Tiene una trastienda muy poco visible. Y por si fuera poco es relativamente pequeño. Como me decía un amigo escritor. ¡Me extraña que aún no se haya cometido un crimen en tales circunstancias! En la novela hay un muestreo de algunos tipos de escritores: Aparecen aquellos a quienes les ha ido bien y a quienes no; quienes escriben best-sellers y quienes desprecian este género; escritores que son personas modestas y otros petulantes... quienes quieren el éxito a toda costa y a quienes este no les importa mucho. Y también aparecen las agentes literarias, cuyo mundo -ya digo- es poco visible fuera del circuito, pero que resulta literariamente muy apetecible.

Laura Olivo, la agente literaria asesinada, ya ha aparecido en otra novela suya, Un asunto sentimental. ¿Se trata de un ajuste de cuentas con el personaje?

Laura Olivo no sólo aparece en una novela anterior, sino también en un pequeño cuento que gira en torno al mundillo literario. Me parece un personaje vital, poderoso y contradictorio que ha ido ganando potencia y reclamando su espacio en mi mundo narrativo. Es una mujer luchadora, temperamental, que ha sacado su negocio a pulso, aunque a veces con maniobras poco ortodoxas. Tiene un hondo sentimiento de agravio porque su origen es modesto y además no es precisamente una intelectual.

Ahora bien, no es e lprimer personaje al que rescato de otras novelas. También tiene aquí un papel relativamente importante Albert Cremades, el exitoso escritor catalán de la novela antes citada. En el caso de Laura Olivo, la propia trama me pedía que rescatara al personaje de su pasado y cerrara su ciclo.

En esta novela el papel de las mujeres resulta muy importante...

Es que este es un mundo con una presencia femenina muy marcada. Una gran parte de los agentes literarios y de quienes manejan el mundo editorial son mujeres. En la novela Laura Olivo lleva con mano de hierro el negocio. Lucía Luján, Clara Monclús, Paloma Martínez, Isa Puertas... todas son mujeres que tienen en común lo mucho que han luchado para llegar a donde lo han hecho. También Fátima, la novia de Larrazabal, tiene una presencia muy importante en el desarrollo de la trama. Aquí los personajes masculinos dependen en cierta manera de unas mujeres que manejan su destino.

¿Cuáles son los ambientes de la novela?

Madrid y Barcelona son las dos ciudades donde se desarrolla la novela. Hay en esta una di­sección de dos mundos distintos y a menudo distantes.

Porque Larrazabal de pronto se ve obligado a moverse en los ambientes más sofisticados e intelectuales donde habitan muchos personajes como Laura Olivo, el abogado Del Castillo o la agente Clara Monclús, dejando lo que él considera su hábitat natural, que es el barrio de Usera donde trabaja o el de Lavapiés, donde vive, con su mezcolanza de gente de todo el mundo: africanos, chinos, latinoamericanos, europeos del este y magrebíes que se juntan con los españoles o viven en sus propios guetos.

Creo que es el ambiente mestizo y efervescente que hoy en día encontramos en las grandes capitales.

ENTREVISTA

"El asesinato de Laura Olivo es una novela policiaca, pero no rehúye utilizar el género para plantear cuestiones más oscuras como la identidad y la complejidad de la sociedad"

"Larrazabal es pues un personaje muy de nuestros tiempos, que cruza las coordenadas con las que trazamos confiadamente todo aquello que damos por sentado. Es peruano, es negro y vive en Madrid"