El Correo Gallego

Tendencias » El Correo 2

Mariano Gómez Ulla: un compostelano figura de la cirugía europea

Gómez Ulla, con mascarilla,  operando con E. Finochietto - FOTO: Fondo Alsina
Gómez Ulla, con mascarilla, operando con E. Finochietto - FOTO: Fondo Alsina

FERNANDO PONTE HERNANDO. PROFESOR DE HISTORIA DE LA CIENCIA USC  | 26.02.2018 
A- A+

Prestigio profesional. Gómez Ulla destacó tanto desde el punto de vista organizativo como del científico-asistencial. Todo ello le condujo, desde muy pronto, a ser un distinguido cirujano tanto militar como civil, reconocido por la Sociedad española.

Algunos hechos que confirman su indiscutible talla son:
1.- Ser el cirujano de la familia Real de Alfonso XIII y su gentilhombre de Cámara. Operó a la propia Infanta Beatriz en las últimas semanas del reinado de Alfonso XIII.

2.- Que destacadas personalidades como Roberto Nóvoa Santos, catedrático de patología general de la Facultad de Medicina de la Universidad Central en ese momento, lo eligiesen como cirujano en trances graves de su vida. Nóvoa Santos, que estaba en la cima de su carrera profesional sospechando que tenía un cáncer gástrico, se puso en sus manos, rogándole hiciese una resección amplia, aunque tuviese el riesgo de dejar su vida en el quirófano. Lamentablemente, Gómez Ulla encontró un tumor pilórico metastatizado, y poco pudo hacer por la vida del sabio catedrático gallego, que falleció a los pocos meses.
En la misma línea, el 8 de Marzo de 1931, semanas antes de la caída de la monarquía operó a la joven infanta Cristina de Borbón de apendicitis, de la que había sido diagnosticada por el Dr. Varela y Varela. Mientras este comunicaba el éxito de la operación a los Reyes y a la prensa, D. Mariano, hombre parco en palabras, emitió el parte médico más breve de la historia: «Su Alteza la Infanta Cristina ha sido operada del apéndice. Todo va bien»
En agradecimiento recibió de la Infanta una pitillera de plata

3.-Que le fuese concedida, por el Presidente de la II República, la Gran Cruz al Mérito Militar, reservada a Generales, cuando aún era Teniente Coronel. Esta condecoración fue sufragada en su versión con brillantes, por suscripción de 180.000 militares españoles de todas las graduaciones, como agradecimiento a su destacadísima labor, salvando miles de vidas en la guerra de África. El mucho dinero sobrante se donó a obras de Caridad.

4.- Que se le convocase para asuntos como el libro-homenaje al gran cirujano monfortino José Goyanes Capdevila, primer director del Instituto del Cáncer, con motivo de la investidura de este como Doctor Honoris Causa por la Universidad de Burdeos. En él figura la firma de Gómez Ulla, al lado de la de sabios de primer nivel como Santiago Ramón y Cajal, Marañón, Pasteur Vallery-Radot, o los Hermanos Mayo, los famosos cirujanos propietarios de la Clínica Mayo de Rochester (Minessota).

5- Su pertenencia, desde 1903, tras dura oposición, al Cuerpo Médico de la Beneficencia Municipal de Madrid, compartiendo esta dignidad con muchas de las grandes figuras de la época como los Dres. Marañón, Madinaveitia y López Elizagaray.

6.- También fue Jefe de Cirugía del Sanatorio Hispano Americano de Montaña en Guadarrama, antituberculoso, y creador y Director del Equipo Quirúrgico del Ayuntamiento de Madrid.

7.- Alcanzó el máximo rango de la Sanidad Militar, el de Inspector General de Sanidad del Ejército.

8.- Fue Académico numerario de la Real Academia Nacional de Medicina.

9.- Presidente del Consejo General de Colegios de Médicos de España.

10.- Vicepresidente de la Asociación española de Cirujanos.

Actividades médicas y militares. Aunque ya hizo una primera visita oficial a diversas naciones en 1912, para conocer la organización sanitaria militar de las mismas, fue nombrado, por el gobierno español, observador con rango diplomático de agregado militar, en la I Guerra mundial. Visitó el frente alemán y, con más intensidad el francés, donde tuvo ocasión de conocer, y operar con ellos, a personalidades de la cirugía francesa como Duval, Pauchet y Gosset, Profesor de la Facultad de París, cirujano de la Sâlpetrière; y Enrique Finocchietto, el gran cirujano argentino.

Fondo Alsina
Dr. Gosset pasando visita a los enfermos
FOTO: Fondo Alsina

Guerra de África. Posteriormente, tras realizar un exhaustivo informe sobre lo aprendido en la I GM, diseñó el hospital quirúrgico de montaña a lomos de mulos. En la guerra de África, por este logro, que consiguió reducir drásticamente los tiempos asistenciales y quirúrgicos, salvó miles de vidas y se convirtió en una auténtica celebridad nacional.

También tuvo Gómez Ulla un papel crucial en la coordinación sanitaria del Desembarco de Alhucemas. Los escasos ratos de descanso no dudaba en dedicarlos a su atención personal a sus subordinados, sometidos a grandes fatigas.

Tras rechazar la Dirección General de Sanidad (civil) que le ofreció D. Miguel Primo de Rivera en 1929, y por expreso deseo del rey Alfonso XIII, emprendió viaje por Estados Unidos, Canadá y Cuba. Lo hizo con D. Florestán Aguilar, Vizconde de Casa Aguilar, padre de la odontología científica española y presidente del patronato de la ciudad universitaria de Madrid, y el arquitecto Bergamín. Visitaron los centros más punteros de estos países: Clínica Mayo, Mount Sinaí y los grandes hospitales de Toronto, Montreal y La Habana, así como las Fundaciones Del Amo y Rockefeller, para conocer los últimos avances en todos los aspectos clínicos y universitarios, con ánimo de trasladarlos al nuevo proyecto de la capital de España.

Guerra Civil. La guerra civil española le sorprende en Madrid donde opera en el Hospital Militar de Carabanchel, y, cuando el frente de batalla se acerca a este, en el quirófano instalado bajo el lucernario del Hotel Palace, pues las faltas de luz eléctrica eran frecuentes.

Fiel monárquico, desencantado de lo que veía en el Madrid, revolucionario más que republicano, trató de pasarse al bando nacional. Siendo descubierto y encarcelado, estuvo a punto de morir fusilado. La negociación diplomática, de Cruz Roja Internacional y la presión internacional en su favor, en particular de las sociedades científicas Iberoamericanas y francesas, consiguió que en noviembre de 1938, fuera canjeado, en la frontera gala, por el Dr. Bago, médico y destacado político socialista.

A este respecto D. Mariano solía comentar, con gracia, que “a mí me cambiaron por Bago”.

Posguerra. Tras el canje, Gómez Ulla continuó viaje a su ciudad natal, para visitar el sepulcro del Apóstol y reposar.

Fue ascendido, a coronel por O. de 8 de marzo de 1939, habilitado de general subinspector el 15 del mismo mes, ascendido efectivamente a este empleo por Decreto de 11 de Julio de 1941 y, en 1943, a Inspector médico de primera clase. Veinte días más tarde, por Decreto de 27 de enero de 1943, se le confirma como Jefe de los Servicios de Sanidad Militar del Ejército y, enseguida, asume la presidencia del Consejo General del Colegio de Médicos de España. El 6 de febrero de 1941 el Claustro de la Facultad de Medicina acuerda poner su nombre a los nuevos quirófanos. El Decano Novo Campelo se lo comunica mediante la carta que podemos ver en la página anterior.

Asistió al nombramiento e hizo dos intervenciones quirúrgicas, antes de irse a presidir una reunión a Valencia. Firmó antes en el álbum de visitas de la Facultad. Los quirófanos desaparecieron con las obras de 1970, estaban en la zona que ocupa la cafetería de la Facultad.

Otros méritos. Como presidente de los Colegios de Médicos de España, uno de sus más queridos logros fue sostener el Colegio de huérfanos de médicos, que cuidó con verdadero mimo. Fue escogido numerario de la Real Academia Nacional de Medicina en 1942 en la que ingresó con el magnífico discurso histórico titulado: La Cirugía en la Guerra, que fue contestado por el Dr. Enrique Slocker de la Rosa.

En la II Guerra Mundial fue enviado por el Jefe del Estado al frente ruso, a solucionar los problemas de coordinación sanitaria de la División Española de Voluntarios 250, la División Azul, lo que consiguió en breves días, manteniendo al mando a sus responsables.

Logros y actividades científicas más destacadas de Gómez Ulla:
1.- Convencido de la necesidad de acercar el quirófano al herido, en la guerra en movimiento, Crea el Hospital Quirúrgico de Montaña transportable a lomos de mulos. Probablemente fue el dispositivo táctico quirúrgico, de guerra, más importante de ese último siglo, desde que Larrey acercase la asistencia al soldado herido con sus famosas ambulancias, en las campañas napoleónicas Constaba de:
-Grupo operatorio,
-Alojamiento hecho con madera de persiana enrollable,
-5 tiendas de hospitalización con capacidad para unas 100 camas,
-2 tiendas cuadrilongas 6x6 m, -Esterilización y 2 de limpieza de heridos más Clasificación y -Farmacia.
-Todo transportable en módulos desmontables en 55 a 60 mulos. El éxito extraordinario que tuvo este diseño en el salvamento de vidas, en las escarpadas montañas magrebíes, le valió a Gómez Ulla el reconocimiento general del Ejército y de toda España.
2.- Propone como Unidad el Grupo Quirúrgico de Campaña con estas características:
-Transporte en automóvil de gran movilidad y fácil manejo
-Equipo Quirúrgico y rayos X.
-Medios propios: Iluminación, esterilización y calefacción.
-Personal: veinticinco hombres incluyendo mecánicos conductores y sanitarios.
-2 radiólogos y 2 auxiliares.
-2 equipos quirúrgicos con cirujano, 2 ayudantes, anestesista, practicante y 2 enfermeras.
-Farmacéutico y practicante.
3.- Diseña y establece las instrucciones de manejo de la primera tarjeta de Diagnóstico, clasificación y Evacuación de que tenemos noticia en España. En su trabajos titulado Servicios Sanitarios en el Ejército Francés, nos habla de un sobre o bolsita ficha de evacuación cuyo uso es reglamentario en el ejército galo, desde Julio de 1916. Probablemente la tarjeta diseñada por Gómez Ulla es una variante de parte del contenido de esta bolsa.
4.- Es uno de los precursores de la raquianestesia en España, según Franco Grande y cols. y Victoria Gonzalo et al., que han estudiado el tema. Sus discípulos habían publicado grandes series de intervenciones practicadas por Gómez Ulla, desde 1913, en las que realizó modificaciones sobre el anestésico a utilizar, explicando los pros y los contras de técnicas y sustancias, logrando al final la que llamaron “ampollas Raqui” con estovaína y sulfato de estricnina Herrer lo llama fórmula Gómez Ulla--Cambronero.

En 1919 había descrito ya 1200 casos de anestesia raquídea, sin mayores contratiempos, en todo género de intervenciones infradiafragmáticas, con sus ayudantes, los Dres. Herrer e Iñigo, y el Farmacéutico militar, Cambronero. En este sentido es clave su trabajo Inconvenientes reales y contraindicaciones de la anestesia medular en el que, sin concesiones a la galería, expone todos los problemas que se encuentran con esta técnica tanto él como otros equipos nacionales y extranjeros, pero que, convencido de que es un defecto de técnica que se solventará con la experiencia, termina con estas proféticas palabras:
Ahora bien. Por esto mismo, que no dudamos en manifestar, sin la menor atenuación, y teniendo en cuenta los enormes beneficios y ventajas que puede reportar, lejos de considerarlo como un motivo para abandonarla, creemos debe constituir un estímulo para todos, a fin de poder aclarar esos puntos obscuros y convertir la anestesia medular, aún incierta, en el método de elección, relegando la narcosis a aquellos casos excepcionales que escapen a la acción de las anestesias conscientes. Para nosotros no hay duda alguna, la anestesia medular es la anestesia del porvenir.
Todo ello fue escrito con dos años de anterioridad a que su colega y amigo Fidel Pagés publicase su trabajo de 1921 “Anestesia Metamérica”, base de la instauración mundial de la anestesia epidural.
5.- Preconiza, desde su experiencia propia, la movilización no sólo precoz sino “Activa inmediata”, según el método de Willems de las lesiones articulares traumáticas y de las artritis supuradas. Esto, en 1919, fue algo muy novedoso, en una época en que los cirujanos ortopédicos eran proclives a largas inmovilizaciones.
6.- Sienta indicaciones para el tratamiento cruento de las fracturas cerradas explicando las ventajas de esto para el manejo postoperatorio. Manifiesta que, en fracturas articulares, la buena estática y dinámica articular reclaman una reducción lo más correcta posible.
7.- Diseña una placa para las fracturas transversas diafisarias sobre la cual ciñe una cinta de Putti-Parrham.
8.- Estudió el tema problemático de la higiene del agua de bebida en campaña y propuso la botella potabilizadora alemana para ella.
9.- Con su presencia activa en los frentes de África, (donde fue condecorado por los Franceses) Primera y Segunda Guerras Mundiales, mantuvo contacto con los más prestigiosos cirujanos civiles y militares de toda Europa. Entre ellos, como se ha dicho, Antonin Gosset y el prestigioso cirujano argentino Enrique Finochietto.
10.- Convencido de que los avances científicos así lo exigían, creó en el Hospital Militar de Carabanchel, la Escuela de Especialidades Médicas y Quirúrgicas del Ejército.