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23.07.2017 
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La consagración definitiva de Feijoo

Pedro. A Pedro Feijoo nos referimos. No sabemos, por otra parte, nada de la producción literaria de nuestro presidente. Pues bien. Este vigués ilustre ha dado mucho que hablar en estos últimos años. Ante todo y sobre todo, por una obra realmente curiosa y estimulante, Os fillos do mar. En 2011 (como ven, no hace demasiado tiempo, pero el suficiente como para que la cosa no haya parado de dar vueltas en los mentideros del país) consiguió el Premio Xerais de Novela. No contento con haberse llevado un premio tan prestigioso, lo cierto es que lo siguiente es que la gente lo devoró. O sea: que se convirtó en un verdadero best-seller en Galicia. Item más: a consecuencia de esa popularidad, los alumnos del Rosalía y sus colegas ya internacionales le otorgaron, asimismo, el Arcebispo Juan de San Clemente. Pues resulta que, seis años más tarde (o sea: ahora) ha editado su segunda novela. Lo ha hecho en castellano Ediciones B (en esta edición nos ha llegado; no tenemos noticia por ahora de su versión gallega) y se llama Los hijos del fuego. Alguien presencia un asesinato. Ese hecho le cambiará la vida. Fascinante, claro.

El devenir vital del nunca bien ponderado, el Magistral narrador Alberto Vázquez Figueroa
A este hombre, este escritor extraordinario llamado Alberto Vázquez Figueroa, lo ha leído todo el mundo. Y con auténtica delectación. Conozco a muy pocos que puedan presumir de ser tan apreciados por un público tan amplio y variopinto. Unos preferirán unas novelas. Otros, otras. Pero no cabe la menor duda: ha estado siempre en boca de todos. ¿Y cómo se representa eso a efectos de crítica? Pues como suele decírsele a los niños pequeños: "No está. Se fue..." Ni caso. Hace mucho, muchísimo tiempo que no veo reseña alguna sobre su obra. Ergo: la crítica más o menos oficial, o bien lo odia o, más que nada, lo desprecia como si fuera un apestado. Algo muy parecido (salvando las distancias, la calidad y todo lo demás) a lo que le pasaba a Fernando Vizcaíno Casas. Era un auténtico y genuino gestor de best-sellers, pero nadie quería reconocérselo. Lo curioso es que a él, lejos de importarle, se cachondeaba razonablemente de todo el embrollo. Y ganaba, además, una cantidad de pasta envidiable. Pues el caso de Vázquez Figueroa es muy semejante, como digo. No ha parado de publicar, y siempre tiene interés todo lo que escribe (y lo que hace, aunque se lo rechacen; ¿recuerdan ustedes el magno proyecto de desalinización que tenía?). Pues la cosa es que acaba de salir a la luz, en Ediciones B, Rumbo a la noche. En portada, este rumboso y -a todas luces- bien entrenado cuerpo gentil. En un subtítulo, y, por si a alguien muy ciego o muy despistado le cupiese alguna duda, una frase que es un verdadero poema: "Nada resulta más barato que jurar amor, ni más caro que creérselo". Y en la contra del volumen, unos fragmentos escogidos de un hipotético -no creo que exista; pero, por favor, si alguien comprueba que sí, el que esto escribe quiere un ejemplar...- Manual para señoritas de compañía, donde encontramos joyas cultivadas como esta: "No es necesario hablar cinco idiomas y haber leído a los clásicos para que te paguen por bajarte las bragas, pero si los hablas y sabes que Platón escribió los Diálogos, te pagan más..." Fantástico...

'LA REINA eres tú', Dice OLIVIA TOJA

Simpática historia, dentro de la colección Mujeres Felices, que está editando periódicamente la siempre diligente Editorial Lunwerg. Se llama así, La reina eres tú, con cantidad de acotaciones y/o subtítulos del estilo de "¡Imponte, acéptate, quiérete!" (por cierto: El Corte Inglés parece haber adaptado el eslogan para su última campaña publicitaria; el famoso Quiéreteme) o "Siete pasos para potenciar tu autoestima", o bien "Conviértete en la reina de tu vida". Pues sí. Autoayuda en plan simpático y ciertamente insistente. Dentro del volumen, muy bien ilustrado, por cierto, por Catherine Pioli, que recuerda mucho a gente del estilo de Nuria Pompeya, siguen los gritos de paz (que no los de guerra): "¡Valórate, acéptate, quiérete!". Y discursos o destacados como el que les mostramos: "Cuando sea mayor, seré una princesa. Tendré una casa preciosa, llena de vestidos y joyas. Mi príncipe será muy guapo y tendremos un montón de hijos buenísimos". Realmente maravilloso, desde luego. Mejor que Cenicienta o que La bella durmiente del bosque. Decir, asimismo, que no podía por menos que incluir un "¡Viva la reina! ¡Viva yo". Buenísimo...

De lo que vale ser piloto de marines

Robert Karjel es un tipo francamente curioso. Sueco de nacimiento, su orien tación vital se dirigió desde su más tier na infancia hacia la milicia. Amante de - - las aventuras aéreas, acabó haciéndose teniente coronel de las Fuerzas Aéreas de Suecia. Por una cuestión de ligazones diplomáticas, en un momento determinado pasa a ser entrenado en los Marines de Estados Unidos. Karjel aprovechó sus nutridas y duras experiencias y, en un momento determinado, observa que se le da bien expresarlas a través de las artes narrativas.
Bueno. Nada nuevo bajo el sol. En resumidas cuentas, es un poco la misma historia de Antoine de Saint Exupéry, el de
El Principito, que volcaría su devenir en el famoso Vol de nuit, y es, también, la misma cosa
de nuestro piloto más famoso, Francisco Narla (que ha confesado alguna vez haberse dedicado a escribir gracias al aviador francés). Maeva acaba de publicar
Mi nombre es N. En el libro, Ernst Gripp, un distinguido miembro del Consejo de Seguridad del país de Alfred Nobel, es convocado a Nueva York, aunque ignora por qué. Lo espera una agente del FBI para llevarlo a una base militar secreta. Allí conocerá al prisionero llamado N. Así empieza todo...

Crítica de la razón feminista politizada
A
frodita desenmascarada subtítulo que reza nismo individualista María Blanco, es un libro un tanto pecu Una defensa del femi , y cuya autora es , que lleva un - - liar. Acaba de salir a la luz en Deusto, y nos ha llamado la atención por sus presupuestos, un tanto distintos de lo que suele ser habitual. Para empezar, tenemos la sospecha de que va a resultar un volumen especialmente polémico. Una afrmación, extraída al azar, dice lo siguiente: “El mal del feminismo de izquierdas es poner los intereses políticos por delante de la ética de la libertad”. Algo que sabemos perfectamente que va a ser protestado por un ingente núcleo radical. Aunque hay cosas de muy distinto tono. Como esto: “Yo soy partidaria de
la legalización de la prostitución, pero no sería prostituta ni me gustaría que mi hija lo fuera”. Y algo que, por alguna razón misteriosa, nos recuerda, en el fondo de la intencionalidad, a la buena de Hipatia de Alejandría: “Los problemas reales no se solucionan en las redes sociales, se solucionan en las mentes de las personas”. En fn. Como decimos, la polémica está servida. Y pensar a fondo en ciertos problemas es muy, pero que muy sano...