El Correo Gallego

Tendencias » El Correo 2

tribuna libre

Lago rivera: la fidelidad cumplida

ÁNGEL NÚÑEZ SOBRINO  | 24.07.2016 
A- A+

Antonio Lago Rivera (1916-1990) tuvo múltiples fidelidades respecto a París. Fidelidad como agradecimiento a una ciudad que le fascinaba y donde tuvo riquísimas vivencias. Pero también por saber plasmarla con un realismo que no dudo en calificar de prismático: cada cara expresa un visión descubierta, conlleva una aportación, conduce a una óptica nueva. Igualmente el artista se aproxima desde una posición estática al detalle, enfoca con distinción y claridad una fachada, un quiosco, un hotel. Elige y se fija, se detiene y dibuja, y sobre todo atestigua. Sus exactos y preciosos dibujos de París desde la anotación y el vigor registran una fidelidad cumplida. Este realismo particular expresa dos elementos: los "momentos" como lo subjetivo -la emoción pura- ; y lo objetivo: lo encontrado, aquello elegido detrás de la fina revelación que despide fogonazo lírico, y después de un examen de la realidad. ¿Y esta fidelidad como debemos explicarla? Como la producción propia y copiosa después de una vivencia urbana parisina. Fidelidad y vivencia desembocan en un valioso documento gráfico: sus dibujos.

Existe una diferencia sustancial entre el flaneur al que se refiere Walter Benjamin en la Obra de los Pasajes -pasivo y paseante-, y el artista activo que percibe y reproduce un estado del mundo en el momento en que llega a él, o lo que es lo mismo: en el momento mismo y suyo de ser percibido. Del dibujo que nos ilustra y deleita pasamos a su localización directa con emoción expresa; y advertimos una regla oculta que rige lo visible y se detecta con la sensación y la sensibilidad: el trazado parisino, moderno y burgués, ordenado, instalado, perfecto y elegante, y con una eficiencia con magnificiencia.

 


PANORÁMICA PARISINA. Un comentario a sus dibujos: poseen dos registros: los espacios interiores y los exteriores. Tomemos el Dormitorio de Markos 1975, en Montparnasse, que nos conduce a lo que denomino espacios amados: aquellos rincones donde nuestra vida transcurre a diario y nos son preferidos. Poética del espacio de Gastón Bachelard es una referencia. Otro dibujo: la radio sobre un aparador. El instrumento de la escucha en los años 60. Otro dibujo: su esposa Jeaninne planchando, representa y expresa en un labor un sosiego doméstico en su colaboración. Otro dibujo: Taller de Montparnasse, 11, 1978, con un mueble de comedor y una puerta abierta. Otro dibujo: una escalera parisina en un hotel y que anuncia un momento especial, cuando el viajero llega las vivencias aguardan. Radicalidad, entrega e interés hacia el conocimiento de París, con ilusión y gozo infinitos: la encendida preparación para registrar epifanías.

Dibujos de exterioridad: un kiosko en medio de una plaza: construcción sonora para el paseo, música como deleite en la placidez urbana, arquitectura de hierro con industria nueva y meloso ritmo del tiempo. Otro dibujo: es la entrada al Museo de Cluny, y a pesar de los esfuerzos de Haussman lo medieval se quedó en París, y cerca: San Severino, Nôtre-Dame, la Santa Capilla, etc. (Francia es medieval, no lo olvidemos). Otro dibujo: la Calle Vavin presenta un Tiburón Citröen aparcado; el segundo icono de Francia, junto con el Citröen 2CV, nombrado por Roland Barthes en Mitologías. Otro dibujo: una casa de varios pisos. Resguardo para un deambular desorganizado en sucesión de horas. Esta casa impone una garantía de intimidad y funciona como una celosía desde dentro con sus ventanas que son ojos. Otro dibujo: una pareja sentada en el banco de un parque, La Muette 10,1972; intimidad y conversación. Otro dibujo: Le Trianon Hotel 113, Bd. Port-Royal, París, 3,1973. Exquisito, pleno. De la autonomía e idiosincrasia de las fachadas parisinas pasamos a su privacidad y particularidad. Dibujar se opone radicalmente a narrar y entonces sólo cuenta la fidelidad cumplida del lápiz ante lo existente ó lo construido. La urgencia gráfica, lograda, de los dibujos de Lago Rivera suscitan en nosotros innumerables recuerdos de París: la cercanía desde sus parques y jardines, sus castaños de Indias en orden de geometría pensada, y cito aquí. Midnight in Paris de Woody Allen, en que sus primeros minutos constituyen el mejor homenaje de un cineasta a esta ciudad de estremecimientos líricos y estéticos, o, "el decorado mismo de la sensibilidad", como exclamó Albert Camus.


PRISMAS BIOGRÁFICOS. Naturalmente existen en Lago Rivera antecedentes significativos e ilustres, elementos de plena coherencia que lo explican todo. Entró a formar parte de la célebre École de Paris; adquiere un notable prestigio internacional. Fue un representante de la joven Escuela Madrileña. Expuso con rotundo éxito en la Galería-Librería Buchholz, 1945-1975 de Madrid. Aparecen en Cuaderno de Arte 1975, dibujos suyos. En París entra en contacto con movimientos como el art brut, CoBra, o el expresionismo abstracto. Practica el cubismo, el nuagisme (nubismo), denominación de un crítico francés. Su primer encuentro con París (1945-1946) fue impactante y duradero. Viviría allí largos años. Antecedente y parentesco con los dibujos parisinos lo encontramos en los Apuntes de viaje a París-Cádiz (1960), una serie de apuntes del natural, convertidos después en aguafuertes. Curiosamente, su trazado nos recuerda los dibujos de Corredoira y los dibujos toledanos de Carlos Sobrino. El enigma de la previsión de los dibujos parisinos lo desvelamos: los ejecutó para elevar el registro, el retrato y el recuerdo de la ciudad donde culminó su realización artística. Antonio Lago Rivera está de actualidad; y es asombro la palabra que se expresa ante su obra. El día 7 de julio se inauguró una magna Exposición en la sede Afundación de A Coruña, admirablemente comisariada por Carlos L. Bernárdez. Realidad de un pasado reciente se exhiben ahora con brillo y exhuberancia. ¡Adelante!

(*)El autor es escritor