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José Luis Corral: "La historia ha estado al servicio del poder"

El historiador publica 'Los Austrias: El vuelo del Águila', un viaje a los años finales del reinado de Isabel la Católica y las turbulencias del momento

Radio Obradoiro

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Entrevista, por José Miguel Giráldez

José Luis Corral, historiador

JOSÉ MIGUEL GIRÁLDEZ   | 17.07.2016 
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José Luis Corral es uno de los grandes historiadores de nuestro país. Experto en la Edad Media, pero conocedor profundo de otras épocas, como la de la expansión del imperio español, su relevancia como creador de novelas históricas, o de historia ficcionada, es indiscutible. Prolífico, pero muy riguroso, José Luis Corral consigue mantener el equilibrio perfecto entre la realidad y la ficción, pero sin renunciar jamás a los hechos históricos. Siente pasión por la creación de personajes ficticios, pero creíbles, por la reconstrucción de los paisajes y de las épocas, pero la verosimilitud histórica, los hechos comprobados, no son negociables para José Luis Corral. A partir de ahí, toda la literatura que se quiera. Con esa premisas acaba de publicar Los Austrias, El vuelo del águila (Planeta), una narración que parte de la muerte de Isabel de Castilla (1504) y que pretende tener continuidad en entregas posteriores. Porque de los Austrias hay mucho que decir.

-No todos los autores de novela histórica consiguen atrapar al lector como usted lo hace. Supongo que tiene algo que ver su respeto por los hechos. El lector sabe que aquí nadie le va a dar gato por liebre.

-Hombre, soy un historiador profesional. Quiero contar la historia de la forma más auténtica posible, aunque sea de una forma novelada. La historia tiene que ser veraz y la novela histórica tiene que ser verosímil, que es un poco distinto.

-En el subtítulo de su novela de los Austrias se habla de ambición, sexo y poder. Vamos, nada que sea ajeno al discurrir de la historia de los hombres.

-(Risas) No, no. Esas cosas siempre están ahí.

-Esta primera entrega (porque estoy seguro de que habrá más) utiliza el águila como símbolo. A partir de ese momento histórico, fue muy utilizado.

-Claro, es el símbolo de los Reyes Católicos, sobre todo de Isabel, torpemente copiado por el franquismo. Mi novela transcurre fundamentalmente en ese final del reinado de Isabel y Fernando. Isabel tenía el águila de San Juan como símbolo y ahí quedó. Luego los Austrias utilizan el águila bicéfala, imperial, y se convertirá en uno de los iconos del poder. En la Edad Media los grandes animales totémicos eran, como es bien sabido, el águila y el león.

-Su novela nos ayuda a conocer la vida privada de las personas, que es una corriente de la investigación histórica. La vida privada también de reyes y dirigentes.

-La historia que conocemos suele llegarnos a través de las grandes crónicas. Muy maniqueas: los malos son muy malos y los buenos (los nuestros, claro) son muy buenos. Pero la historia está llena de claroscuros, no todo es blanco y negro. Y eso es lo que yo he querido mostrar. Evitar la deformación que nos ha llegado. Yo cuento las enfermedades, las relaciones sexuales... he manejado mucha documentación de carácter secundario porque tenía que crear la psicología de sus personajes. Y eso no se crea siempre a partir de las grandes crónicas.

-Creo que José Luis Corral tiene fama de ser un historiador poco confortable para la historia tradicional. Riguroso, poco amigo de la historia escrita por el poder. Y este libro es un buen ejemplo de ello.

-En nuestra historia hay más falsedades que certezas. Eso es porque la historia ha sido un instrumento al servicio del poder. Sobre todo en los periodos de gobiernos absolutos, casi toda nuestra historia, por otra parte. Luego se ha repetido mucho lo que contaban las grandes crónicas, dando por sentado que eran correctas. Por ejemplo, la batalla de Covadonga nunca existió. Y ahí sigue. El mito del Cid se viene abajo con gran facilidad, yo escribí un libro sobre eso. Y claro, nos hemos creído una historia falsa. Porque desmontar los mitos es algo muy difícil.

-También se dice que la falsificación no es sólo la de la historia pasada, sino muchas veces la de la presente.

-Yo, sin ir más lejos, escribí hace dos años un libro que desmonta muchos de los mitos del pancatalanismo. Sé que sentó muy mal. Sucede que la historia es una batalla dialéctica. Cada generación crea sus propias relecturas, sus propias interpretaciones, pero lo que no puede ser es que se cree un estereotipo por razones políticas y repetirlo sistemáticamente. Eso se ha hecho con la historia de Cataluña. Y con la historia de España.

-Este libro muestra que la unión de Castilla y Aragón fue más bien un pacto de tronos que una unión verdadera.

-Claro, es que es un mito y una falsificación. Esta novela empieza el 26 de noviembre de 1504, el mismo momento en que Isabel de Castilla exhala el último aliento. En ese instante, Fernando el Católico deja de ser rey de Castilla. Y la reina pasa a ser Juana la Loca. Esto demuestra que la unión de Isabel y Fernando era sólo dinástica, coyuntural. Como no les sobrevive un rey varón, aunque tuvieron uno, Juan, la heredera es Juana, pero en Aragón no se permite el reinado de mujeres. Fernando no tenía la intención de fundar España, por decirlo así, porque más tarde se va a casar con una joven francesa, Germana de Foix, y si hubiera sobrevivido algún hijo varón de este matrimonio está claro que habría sido rey de Aragón, pero no de Castilla. La unión dinástica es cierta, pero la unión política es un mito de la historiografía.

-Pero en cierto modo, sí se produce una unificación de reinos.

-Es obvio que con Carlos de Austria se produce una unificación. Pero no es una fusión de estados. Carlos va sumando títulos. El concepto de nación que tenemos ahora no es el del siglo XVI, sino el de nación-pueblo, que pertenece a la revolución francesa o americana. Nada que ver. No hay concepto de nación en los Reyes Católicos, que sólo son reyes de territorios. Aplicar el concepto de nación a los Reyes Católicos es hacer presentismo, es un grave error. Eso es algo que nace en el siglo XVIII.

-Aquí se ve mucho contubernio, mucho espía, mucha lucha de sables...

-Fernando se da cuenta de que ya no es rey de Castilla, pero no es un personaje maquiavélico como nos han contado. Aunque sí es muy egoísta. Su familia es castellana, él es un Trastámara. Nació en Aragón, pero toda su vida intentó mantener el poder en Castilla. Utiliza todos los recovecos... intenta que su hija sea declarada inútil para reinar. Juana es un personaje central en esta novela, y fue la gran perjudicada. Me temo que no hemos sido muy minuciosos contando el pasado de nuestra historia. Ahí tenemos a Castilla y León, que siempre han sido dos territorios separados, distintos, aunque puedan compartir el mismo monarca. Otra cosa es el asunto de León como Cuna del Parlamentarismo [reconocido por la Unesco]. Yo fui ponente en un congreso sobre las Cortes celebradas en León en 1188, consideradas las primeras en territorio europeo. Y es verdad que las hubo, cuando ya estaba separado de Castilla. Pero yo creo que el primer parlamento medieval se celebró en el año 1000 en Islandia.

-Juana la loca, es en esta novela, un gran personaje. Y supongo que en la historia real.

-Me he ido a los pequeños documentos. Son muchos y los autores de grandes biografías no los suelen revisar. Juana estaba sometida a un régimen severo, de misa diaria, de disciplina monacal. Juana escuchaba novelas de caballerías en medio del frío de los inviernos. Y su educación estaba en contra de lo que leía en el Ciclo artúrico. Ella quiere romper moldes, podría haber sido condenada por hereje si no fuera hija de quien era. Claro, cuando llega a Flandes ve esos grandes palacios y cree que está en un cuento de hadas. Pero ella fue enviada a Flandes como un arma política. Su marido la maltrata, la encierra en Castilla, y vivió en esa casona de Tordesillas, casi en una cárcel. Si no estaba loca, la volvieron loca.

-En esta novela hay mujeres muy potentes.

La historia de la mujer ha estado muy condicionada por la imagen que se dio de ella en el Romanticismo. En Castilla las mujeres podían reinar... En Santiago, por ejemplo, se vivieron escenas tremendas con Urraca y Diego Gelmírez. En Los Austrias hay mujeres con gran poder, como Margarita de Austria, no sólo Juana la Loca.