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Imágenes que ya son parte del inconsciente colectivo

Quizás la fotografía sea un espectáculo social, como lo demuestra el espléndido póster de Tom Kelley de Marilyn Monroe que ocupa nuestra portada y que se grabó en el imaginario colectivo en los años cincuenta, tras aparecer en el primer número de la revista 'Playboy'. Puede que también sea el acta notarial de un tiempo. Alguién estimó oportuno clasificarla, dependiendo de su intencionalidad, en Espejo vs Ventana.

XURXO FERNÁNDEZ   | 02.10.2016 
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Es, sin ningún género de dudas, el mejor fotorreportero de nuestros días. Aunque convendría que nos libráramos cuanto antes de esa etiqueta tan reductora. Lo cierto es que Sebastião Salgado es una extraña y compleja mezcla de artista preclaro, intelectual luminoso y economista visionario. Y todo ello con un gusto renacentista y sutil del que se deriva una de las corrientes más interesantes en lo que se refiere a la visión contemporánea del Mundo y sus cosas. Llegado al seno de la Magnum en un momento en que todavía andaban por allí Henri Cartier-Bresson, René Burri o Raymond Depardon, este brasileño de Minas Gerais procedía del revuelto mar de la gestión administrativa de los organismos solidarios -llegó a ser UNICEF Goodwill Ambassador- y de entidades como la la OIC (Organización Internacional del Café). Solía decirse que, harto de ver, en su trabajo cotidiano, miserias sin cuento, comprendió que era más fácil reflejar esa realidad a través de la fotografía que con un sesudo informe puramente algebraico.

CONQUISTAS INSTANTÁNEAS

Cuando Salgado comienza a ejercer la fotografía, lleva asimilada una educación visual muy importante. Es lo que ve, en esencia. Y es, además, lo que otros han visto. Esto no está tan claro cuando llega a la agencia Gamma, su primer trabajo con una cámara, y en donde pasará seis fructíferos años. Pero cuando se incorpora a la Magnum en 1979, empatiza con los maestros de la casa. Con Robert Capa, por ejemplo, o con David Seymour, apodado Chim. Y, por supuesto, con el sentido del orden (el eterno triángulo, la filosofía del instante decisivo) de su colega senior, Cartier-Bresson. Será un ciclo intenso, coronado por un World Press Photo, sobre todo por su trabajo en el Viaje del Hambre de 1985 en Etiopía.

Y, desde 1994, Amazonas Images, su propia agencia. Y ya todo será el afinamiento estético y filosófico. Desde sus series de trabajadores del Mundo -de los garimpeiros de Brasil a las mariscadoras gallegas- hasta el reciente Génesis, uno de los libros (porque ya lo es) más hermosos de todos los tiempos...



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