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La iglesia y su entorno

JOSÉ CARRO OTERO / INÉS CARBALLO CORZO. RODEIRO   | 30.07.2017 
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CARACTERISTICAS DEL TEMPLO

Data del siglo XII, construido en estilo románico y se compone de ábside rectangular y una nave del mismo formato totalizando, ambos, diecisiete metros de longitud y una anchura máxima, en la facha principal, de 8 metros.

Sufrió varias modificaciones en los siglos XVI y XVIII añadiéndosele, en esta última centuria, una sacristía por el lado Norte y una "espadaña-campanario" en la parte alta de la fachada principal. Con todo han supervivido diversos testimonios arquitectónicos de su etapa inicial románica: la puerta principal, en cuyo "tímpano" puede verse la escena de Sansón matando al león de Timnah; los "mútulos" que sostienen los aleros del tejado, una bonita ventana que da luz al ábside y los dos arcos que sostienen la bóveda de este.

En el interior hay tres retablos: el principal, del que hablaremos extensamente y dos laterales, uno en lado Norte de la nave, con imágenes de Cristo y la Virgen dolorosa, Santa Ana con María niña y San Antonio de Padua; y otro en el lado Sur, de buena factura barroca, dedicado a la Virgen de Fátima y sus circunstancias. Al fondo de la nave existe un coro construido en madera.

ALTAR MAYOR

Es el que nos interesa en este momento ya que, construido en madera tallada y policromada, estilo barroco, ofrece en su retablo una representación excepcional de la famosa "Batalla de Clavijo" en la que tuvo lugar una aparición milagrosa del Apóstol Santiago a favor del ejército cristiano. En la cornisa del "entablamento" que separa los cuerpos inferior y superior del citado retablo puede verse la inscripción cuatripartita, en letras doradas, que dice: "Este retablo lo hizo a / su costa el Licenciado D. Antonio / Cortés y Pinedo siendo cura / el año del Señor 1718". Mide 3,33 m. de altura y 3,70 m. de anchura e, infelizmente no hemos podido saber ni el nombre del artista ni el taller en que se esculpió y pintó.

El "cuerpo inferior", que descansa sobre la mesa del altar, ofrece tres "calles" limitadas por cuatro columnas salomónicas ornamentadas, en sus fustes, por tallos de vid serpenteantes, con los correspondientes racimos de uvas, en clara simbología de transubstanciación eucarística (el vino = a la sangre de Cristo). En dichas calles existen otras tantas "hornacinas" en la central de las cuales, superiormente limitada por un arco trilobulado, pueden verse el "expositor" para el Santísimo Sacramento y el "Sagrario", en secuencia vertical; las dos hornacinas laterales, limitadas superiormente por arcos "carpaneles" albergan imágenes exentas, de San Roque y de la Virgen del Carmen, fácilmente reconocibles por sus atributos propios.

El cuerpo superior muy ajustado al espacio del ábside disponible para el altar, tiene forma de segmento de círculo o "frontón circular" (3,44 m. de longitud en su base por 1,38 m. de altura máxima) y en él se ofrece una por nosotros nunca vista representación plástica de la mencionada "Batalla de Clavijo" que se libró en la localidad homónima de La Rioja, el año 844, entre los ejércitos cristiano y musulmán, respectivamente mandados por los Reyes Ramiro I y Abderramán II. Fue aquí donde tuvo lugar la aparición celestial del Apóstol Santiago el Mayor o Santiago Zebedeo, sobre un caballo blanco, cuya presencia al frente de las tropas cristianas decidió la victoria a favor de éstas, seguramente por infundirles un ánimo de particular esfuerzo.

El gran mérito de dicha escena, se debe a la forma novedosa en que se representan los acontecimientos ya que, contra lo que sucede en los miles de otras representaciones de lo mismo, donde el Apóstol Santiago, seguido de los cristianos, persigue a las tropas musulmanas, que huyen despavoridas dejando, tras de sí, a numerosos soldados decapitados, en la que ahora nos ocupa ambos ejércitos van a embestirse frontalmente, mandados por sus respectivos monarcas, identificables por las coronas y cetros que portan y en donde Santiago galopa por tierra, delante del Rey cristiano bajo el influjo de un Cristo que parece suspendido del cielo.

En el bando cristiano figuran, detrás del Rey Ramiro cinco soldados vestidos con uniformes propios del siglo XVIII, el primero de los cuales actúa como "portaestandarte" del Apóstol, pues lleva una bandera blanca en la que puede verse la cruz-espada, roja, representativa de este Santo mientras que los restantes van armados con lanzas.

Del lado musulmán aparecen cuatro soldados, vestidos a lo "morisco", con turbantes y blandiendo cimitarras en su mano derecha mientras llevan escudos en la izquierda sobre los que pueden verse, pintadas "medias lunas" muy características.

En cuanto a los personajes con nombre propio diremos que a Santiago lo vistieron como "peregrino". Luce cabello y barba dorados y empuña una espada "flamígera". El Rey Ramiro lleva, sobre su pecho, el collar de la "Insigne Orden del Toisón de Oro", notable anacronia pues dicha Orden no existe hasta el siglo XV. Abderramán II exhibe, como sus soldados, poblada y negra barba-bigote y porta en su brazo izquierdo un escudo circular en el que puede verse el relieve de una cabeza con turbante difícil de interpretar: ¿se pretende un efecto orripilador, es decir, infundirle miedo al enemigo?

El próximo año 2018 se cumplirá el "tercer centenario" de la construcción de este interesante retablo que, hasta ahora, había pasado desapercibido en la particularidad iconográfica glosada.

LA BATALLA DE CLAVIJO

Históricamente fue una de las múltiples que se libraron durante los siete siglos que duró la "Reconquista" de la Península Ibérica. La tradición la sitúa como acaecida en los territorios riojanos de Albelda, Clavijo y Calahorra. Terminó con la victoria cristiana, el 23 de mayo del año 844 y, respecto de ella se dice que en la noche del 22 al 23, habiendo transcurrido muy mal para los cristianos el combate del día 22 y por tanto esperándose lo peor para el siguiente 23, se apareció en sueños al Rey D. Ramiro I el Apóstol Santiago anunciándole su ayuda y por tanto la victoria, como efectivamente sucedió.

Agradecido por ello dicho Rey instituyó el llamado "Voto de Santiago" consistente en un pago anual, al templo apostólico compostelano, de ciertas cantidades de grano y de vino aportados, desde los territorios cristianos, por cada "yugada de bueyes" con la que trabajaban agrícolamente los campos. Tal reconocimiento al Santo Apóstol y otras expresiones y ofrendas a su tumba-iglesia en Compostela supusieron que, desde entonces se considerara al Apóstol como patrón de los reinos hispánicos y de sus ejércitos y a su templo como "Santuario Nacional de España".

El referido privilegio del "Voto" sufrió, a partir del siglo XII, numerosos vaivenes del "sí y no", llegando a negarse que tuviera lugar la aparición milagrosa del Apóstol en la aludida batalla, e incluyo la existencia de la misma. A muchos "señores feudales" no les gustaba pagar las cantidades de grano y vino que correspondían a sus respectivos dominios. En 1834-36 se suprimió definidamente el "Voto" dentro de las apropiaciones de bienes eclesiásticos que tuvieron lugar en ese bienio, lo que se llamó la "Desamortización", particularmente impulsada por el Ministro Mendizábal.

El año 1875 S.M. el Rey Alfonso XII instituyó una "Ofrenda Nacional", de España y sus monarcas, al Apóstol Santiago, consistente en cierta cantidad de dinero que debía entregarse anualmente, en ceremonia solemne, al Cabildo de la Iglesia Compostelana el día 25 de julio, fecha en se conmemora el martirio de Santiago Zebedeo. Con distintas fluctuaciones y cambios dicha ofenda se mantiene en la actualidad, entregada por el Monarca reinante o un "Delegado Regio" designado a tal efecto.

 



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