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ARTE

El Guggenheim reúne a los grandes genios del expresionismo abstracto

B. SANJUÁN  | 26.02.2017 
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A mediados del siglo XX, a la vez que Estados Unidos se consolidaba como una potencia mundial, Nueva York destronaba a París como epicentro del arte occidental. Los grandes artistas de esa nueva pintura americana que conquistó el mundo –Pollock, Rothko, de Kooning o Motherwell– protagonizan la exposición Expresionismo abstracto, que se puede visitar en el Museo Guggenheim de Bilbao gracias al patrocinio de la Fundación BBVA.

Entre 1958 y 1959, las capitales europeas se rindieron ante la genialidad de un grupo de artistas que trabajaban en Estados Unidos. Enormes lienzos salpicados con pintura acrílica, rectángulos flotantes, grandes extensiones de color y trazos de caligrafía japonesa recorrieron Europa en una serie de exposiciones promovidas por la administración americana.
En plena Guerra Fría, estas muestras –que algunos historiadores como Frances Stonor Saunders afirman que estuvieron financiadas por la propia CIA– ayudaron a cimentar la imagen de Estados Unidos como una sociedad moderna, abierta y plural, frente a una Unión Soviética que se caracterizaba por el totalitarismo y la represión.

Desde entonces, no se había vuelto a organizar en Europa una retrospectiva tan importante como la organizada por el Museo Guggenheim de Bilbao en colaboración con la Royal Academy of Arts de Londres. La muestra, que ha sido uno de los acontecimientos culturales del otoño en la capital británica, se puede visitar hasta el próximo 4 de junio en el museo bilbaíno.

Jackson Pollock, Mark Rothko, Willem de Kooning, Robert Motherwell, David Smith o Clyfford Still son solo algunos de los artistas presentes en una exposición que reúne más de 130 pinturas, dibujos, esculturas y fotografías  -recogidas en un catálogo publicado por ediciones Turner- procedentes de colecciones públicas y privadas de todo el mundo.

Comisariada por David Anfam, Lucía Agirre y Edith Devaney, la exposición pretende arrojar una nueva luz sobre un movimiento artístico que, a diferencia del cubismo y el surrealismo que le precedieron, escapa de toda fórmula establecida y supone una celebración de la diversidad y la libertad individual a la hora de expresarse. Esta selección pretende revaluar el Expresionismo Abstracto, reconociendo que, aunque a menudo se percibe como un todo unificado, en realidad fue un fenómeno extremadamente complejo, variable y poliédrico. Asimismo, revisa la idea de que el Expresionismo Abstracto estuviera centrado exclusivamente en la ciudad de Nueva York, e incluye a figuras de la Costa Oeste como Sam Francis, Mark Tobey y Minor White.