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Fumando con la muerte

TEXTO LUIS FERNÁNDEZ   | 11.06.2017 
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El tabaco mata cada año en España a 60.000 personas, lo que se traduce en más de mil fallecimientos por semana. Es mayor la mortalidad que se produce por el tabaco que por los fallecimientos que tienen lugar en accidentes de tráfico o los laborales. "Sin embargo hay más sensibilización en la población en general por atajar estas muertes por accidentes laborales y de tráfico, pero no por acabar con el tabaco. Faltan políticas decididas para prevenir y controlar el tabaquismo en el país", destaca el doctor Carlos Jiménez-Ruiz, director del programa de investigación en tabaquismo de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía torácica Separ. Así, este experto detalla los diez mayores perjuicios que origina el tabaco en el ser humano:

- 1. EPOC o Enfermedad Pulmonar obstructiva crónica. (Bronquitis crónica y enfisema).

- 2. Cáncer de pulmón.

- 3. Drogodependencia física de la nicotina.

- 4. Enfermedad coronaria y la enfermedad vascular-cerebral.  

- 5. Vasculopatía periférica (aneurisma de aorta).

- 6. Cáncer de esófago.

- 7. Cáncer de vejiga.

- 8. Cáncer de laringe.

- 9. Trastornos para la reproducción masculina y femenina.

- 10. Trastornos en el aparato digestivo.

Jiménez-Ruiz detalla que en el humo del tabaco se han descrito hasta 4.500 sustancias tóxicas. "Cuando el sujeto le da una calada inhala una corriente de humo cargada de estas sustancias, que atraviesa la laringe, después la tráquea, y se distribuye por los árboles bronquiales hasta que llega a los alveolos. Esas sustancias atraviesan sus paredes para llegar a la sangre y se distribuyen por todo organismo provocando daños irreparables", explica.

 


LAS LESIONES EN FUNCIÓN DE LA SUSTANCIA. Cada una de las sustancias que hay en el humo del tabaco produce unas determinadas lesiones en el ser humano. Una de ellas es la nicotina que cuando llega a la sangre atraviesa todo organismo y actúa en el cerebro en el área tegmental ventral. "En esta zona hay unas neuronas que son estimuladas por esta sustancia y se encuentra nuestro centro del placer. Por ello, el sujeto desarrolla una avidez por la administración de esa sustancia, se genera una adición. Esto explica por qué el fumador es un adicto al tabaco y ésta es una droga", sentencia el neumólogo.

También sostiene que hay sustancias oxidantes que están dentro del humo del tabaco que, cuando llegan a los alveolos, los destruyen y producen una inflamación en los bronquios provocando el enfisema pulmonar o la destrucción de los alveolos o una bronquitis crónica, provocada por la inflamación de los bronquios (la EPOC).

Igualmente, Jiménez-Ruiz indica que hay un gas, el monóxido de carbono, que cuando llega al alveolo, y se une a la hemoglobina que hay en la sangre, provoca la 'carboxihemoglobina' que daña la pared de las arterias. "Al dañarla, sobre esas lesiones se deposita calcio y colesterol, y aparecen placas de ateroma. Las arterias de los fumadores tienen muchas más placas de ateroma que los sujetos no fumadores. Por eso los fumadores desarrollan la patología vascular periférica, el aneurisma de aorta, la vasculopatía cerebral, entre otras", apostilla.

Asimismo, resalta que otra de las sustancias tóxicas del humo son las nitrosaminas y también los hidrocarburos aromáticos policíclicos, unas sustancias que tienen la capacidad de dañar el ADN de las células. "Cuando esas sustancias dañan el ADN de las células aparecen con frecuencia células malignas y, a partir de éstas, se desarrolle el cáncer. Además, cuando estas sustancias llegan a la sangre, ésta las elimina por la orina y entonces surge el cáncer de vejiga", destaca el miembro de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica.

Finalmente, indica que los daños en el aparato reproductor masculino son causados por las sustancias oxidantes que dañan a los espermatozoides y los destruyen. Por ello, los fumadores tienen menor número de estas células que los no fumadores. Por otro lado, los daños en el aparato reproductor femenino se producen a nivel de los ovarios, produciéndose daño en los óvulos provocado por las sustancias oxidantes. Además, también aparece daño en las trompas de Falopio, añade, causado por infecciones facilitadas por las sustancias tóxicas del humo del tabaco.

 


Beneficios de dejar de fumar. No es una tarea fácil, ya que estamos hablando de una adición. El fumador sabe que es un adicto, igual que sabe que el tabaco es perjudicial para su salud y para la salud de los que le rodean. De hecho, la mayoría de los fumadores se ha planteado dejarlo en alguna ocasión pero no ha encontrado la forma, el momento o el apoyo más adecuado. Más de 60.000 personas fallecen en España a causa del tabaco, aproximadamente unas 164 al día; es decir tantas como si cada día se estrellara un avión con más de cien pasajeros a bordo, sin que quedase superviviente alguno.

El primer paso y el más fácil a la hora de dejar de fumar es reconocer el daño que provoca el tabaco y querer dejar de fumar. Una vez tomada la decisión es importante que te marques una fecha, tratando que sea un día que no te provoque estrés, que sepas que no vas a tener ninguna complicación que pueda alterar la decisión de no fumar.

Los expertos recuerda que dejarlo poco a poco, suprimiendo cada día algunos cigarrillos, no suele ser eficaz. Es mejor y más fácil dejar de fumar todo a partir de la fecha que te has marcado. Y, sobre todo, el día antes del día señalado puedes hacer un autorregistro de cigarrillos debes tirar el tabaco que te sobre.

Los primeros días, después de dejar de fumar, te resultará más fácil sobrellevarlo si cambias tus hábitos. Además, para la ansiedad a la nicotina puedes buscar sustitutos como el chicle, la fruta o alguna golosina.

También es importante que comuniques la decisión a las personas que te rodean y que te pueden ayudar: tus hijos, tus amigos, tus compañeros. Ésta es la manera de mostrar tu "compromiso" con la decisión, de ese modo demuestras que es un intento serio y definitivo para dejar de fumar y ellos serán cómplices que te ayudarán.

 


BENEFICIOS DE DEJAR DE FUMAR: MINUTO A MINUTO.

1.- 20 minutos sin fumar.

- La presión sanguínea se normaliza.

- Recuperas el calor en manos y pies.

2.- Ocho horas sin fumar.

- Los niveles de oxígeno son normales.

- Tienes más vitalidad.

3.- 48 horas sin fumar.

- Has eliminado la nicotina del cuerpo.

- Recuperas el gusto y el olfato.

4.- 72 horas sin fumar.

- Tienes aún más energía.

- Respiras mejor.

- Desaparece el síndrome de abstinencia.

5.- 3 semanas sin fumar.

- Disminuye o desaparece la tos.

- Los pulmones trabajan mejor.

- Mejora la circulación sanguínea.

6.- Dos meses sin fumar.

- Te cansas mucho menos.

- Experimentas la satisfacción de ganar al tabaco.

7.- Tres meses sin fumar.

- Tienes un 30 % más capacidad pulmonar.

8.- Un año sin fumar.

- Reduce un 50 % el riesgo de morir por ataque al corazón.

9.- Cinco años sin fumar.

- Tu riesgo de infarto es el mismo que si no hubiera fumado.

10.- Diez años sin fumar.

- Tu riesgo de cáncer de pulmón ha disminuido a la mitad.