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Eva Lootz: sobre la materia y el lenguaje

FÁTIMA OTERO  | 26.03.2017 
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Muchos entienden el arte como un compromiso social, por ello desarrollan un trabajo interdisciplinario y colectivo con otras materias. Esa tendencia es una realidad en el mundo artístico. La austriaca Eva Lootz, asentada en España media vida ya, así lo entiende. Se une a la ciencia en uno de los caminos emprendidos por el arte del siglo XX.

El espíritu juvenil de esta creadora, hoy se siente tentado por los medios digitales, de ahí que se apoye en un equipo de informáticos para esculpir el curso fluvial del río Tajo. Lo ha hecho en más ocasiones. Vaciar y estudiar el cauce de otros ríos importantes, como el Guadalquivir, para que el espectador vea la evolución y los cambios experimentados por estas cuencas durante largos años de existencia. El archivo de sus crecidas, inundaciones, datos sobre la construcción de presas, los pasa a mármol, a otros materiales nada previsibles como el caucho, conformando un paisaje de pequeñas cascadas, un espacio arterial y venoso como metáfora del cuerpo humano, con el rigor y el análisis del científico.

Este tipo de diseños, mapas y perfiles hidrográficos constituyen un esfuerzo de estudio e investigación fidedigna para poner sobre el tapete los problemas derivados del agua, que son muchos aunque no parezcan preocuparnos. Tales, que pueden derivar en guerras futuras. Si estos diseños contribuyen a ejercer presión mediática o pueden ofrecer soluciones políticas o económicas, será a la postre de vital importancia para la supervivencia humana.

Desde el arte, tal vez sea ingenuo pensar que es posible transformar la realidad. Pero lo que sí se puede es incentivar la imaginación y la percepción del problema de cara a promover experiencias nuevas. La intervención de la artista es capaz de desvelar las formas de alienación y de incomunicación existentes, la explotación descontrolada del territorio y la necesidad de conservar los recursos naturales del planeta.

Hace escasos meses, el CGAC nos ofreció una interesantísima panorámica del recorrido de esta artista pionera en el uso de materiales poco usuales en escultura, como el carbón, alkil, lacre, parafina o esparto. Empezó a experimentar en los lejanos años 70, cuando nadie lo hacía. Con estos materiales, a los que añadió otros nada usuales según la práctica artística tradicional, elabora circuitos, simula vías de comercio, intercambio o trueque inmemoriales recreando las antiguas rutas de la seda o las actividades de la actualidad económica presente o del pasado más inmediato. Así, cartografió la extracción de Wolframio, un material demandado durante la II Guerra Mundial para endurecer el acero. Materia prima que los alemanes extraían de nuestro territorio. La artista visualiza los lugares donde se encontraba, el número de obreros, muchos presos políticos, que trabajaron en la dureza de aquellas explotaciones mineras. El resultado fue una instalación de alto grado crítico pero no menos poético, como es frecuente en todas sus propuestas. También aportó una "Montaña" al Museo, formada por madera y gravilla de piedra gallega recogida en nuestro entorno.

Eva Lootz se considera una hacedora de formas, que se deja influir por el lugar dónde inserta cada tema. No escogió al azar el agua al traerla al pais de los mil ríos, que diría el patriarca das letras Ramón Otero Pedrayo, aprovechando la relación tan especial que tenemos en Galicia con el líquido elemento.

Esta artista conceptual también se atreve a esculpir el lenguaje, hasta el órgano humano que lo facilita, la lengua. Ya en los años 80 creaba lenguas, sus propias manos o palabras. Hoy salen de trozos de fieltro, donde lejanamente intuimos a Beuys para denunciar la incomunicación; o de frases y lapsus que pronunciamos muchas veces y que hacen aflorar pensamientos que se escapan a la voluntad del que los dice. Es lo que se expone en la galería Trinta " Como quien arreglando el tejado hunde la casa" o "Como quien por contar ovejas no advierte el lobo", frases que se ven y que se dicen.

Este artículo se escribe, precisamente, el Día Mundial del Agua, cuando todos los medios inculcan la importancia de la solidaridad en los recursos hídricos y la necesidad de alcanzar consensos entre estados y autonomías para el reparto de un bien cada día más escaso. Eva Lootz aúna materia y lenguaje, maneja lo fluido, lo mutable. Extrae temas de suma actualidad e importancia sobre los que conviene reflexionar. Porque el agua y el lenguaje nos afectan a todos, se puede y se debe reflexionar sobre ellos a través del arte y la estética . Esta exposición es un buen ejemplo.