El Correo Gallego

Tendencias » El Correo 2

Las dos felicidades

BEGOÑA PEÑAMARÍA  | 06.11.2017 
A- A+

La felicidad mal entendida, desde el punto de vista de esta humilde pensadora, es la que muchos fantasiosos anhelan instalar en sus vidas sin caer en la cuenta de que no es posible lograrlo porque esta se reduce a momentos de insoportable levedad… A instantes inolvidables que sin esperarlo, o quizás haciéndolo, pasan a formar parte de nuestro particular álbum mental de recuerdos agradables… Pinceladas de alborozo con las que se decoran nuestras vidas y gracias a las cuales amortiguamos la frustración ocasionada por nuestros fracasos y desilusiones... Pero estos chispazos o subidones de alegría orgásmica- o felicidad irreal-, son tan efímeros que puede resultar decepcionante el vivir a su espera…, por ello y en mi humilde opinión, debemos tratar de buscar y aceptar el modo más práctico de ser felices.

A mi juicio, la dicha bien entendida-o felicidad real-, consiste simplemente en la satisfacción de escoger los caminos correctos, salir de los incorrectos, disfrutar de las pequeñas cosas y lograr diminutas metas que con perseverancia suelen acabar convirtiéndose en grandes logros…, básicamente porque la puesta en marcha de todas o algunas de estas actitudes, nos acercan a nuestros objetivos, nos alejan del peligro y nos aportan tranquilidad…

La aspiración a lograr la felicidad, no debería ser más que la búsqueda y posterior alcance de un bienestar generalizado que es primo hermano del disfrute del sosiego… Una maravillosa tranquilidad de la que no todo el mundo tiene la suerte de gozar por culpa de terceros e, incluso a veces, por la de uno mismo cuando se empecina en no tomar los senderos precisos, en no salir de aquellos nocivos, en no disfrutar de las pequeñas cosas a la espera de las grandes e inciertas, ni en perseverar en unos objetivos que o le cansan, o le aburren, o un poco de las dos cosas…

Así que les propongo que bajen sus expectativas y se conformen con aspirar a la agradable felicidad real aderezada-si es posible-, con esporádicos y divertidos chispazos de la irreal o idealizada… No se crean a los mentirosos, no se dejen deslumbrar por las cosas que vienen y van ni por las imágenes de plenitud que se cuelgan por doquier en las redes sociales… La vida es más que eso… Cojan un pico y una pala y trabajen por las suyas como hormigas… Sin grandes aspavientos ni innecesarias sobreactuaciones… Es lo único que necesitan para que esta se vista de duradera felicidad real… Y créanme que, a la larga, la mezcla de sentimientos y sensaciones derivada de este tipo de existencia, es mucho más persistente, potente y satisfactoria que la que nos puede ofrecer cualquier subidón de adrenalina generado por nuestros instintos más primarios o por los vacíos símbolos externos de prestado que entran y salen a su antojo de nuestras vidas y que nos hacen tocar el sol con los dedos durante un simple rato.

(*) La autora es diseñadora