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El deleite delas plantas

ÁNGEL NÚÑEZ SOBRINO  | 25.06.2017 
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Los viveros de plantas poseen en la actualidad elevada importancia sociológica. La gente descubrió en las plantas un magnifico complemento de decoración y compañía, y una satisfactoria proyección a su sensibilidad. Los hogares nuevos, amueblados con ilusión, requieren plantas, y su cuidado entretiene, relaja y deleita. Además poseen un magnífico complemento, como son los libros de Botánica con su registro científico y descripción estricta; y surgen también los libros de horticultura y floricultura, que exponen el cuidado, la conservación y la mejora de las plantas. Ahí está la "Botánica Descriptiva de Galicia", del Padre Baltasar Merino, un clásico insustituible. Muchas veces son lecciones caseras que contribuyen a que muchas plantas no sólo se salven, sino que también vayan a más y a mejor. Con las plantas se extiende a los niños la educación del cuidado y la estima de ese delicado y delicioso mini espacio verde que tienen en su casa. Conservo con orgullo los cuadernos de plantas como tarea complementaria a las clases en mi Bachillerato. En los hogares, en los jardines, en los chalets y en las casas solariegas las plantas se disponen para un disfrute y una contemplación.

Ese mini espacio verde es una participación de la Naturaleza con características materiales y físicas; pero también es un recuerdo y un aviso de que la Naturaleza existe más allá de una construcción urbana de hormigón y cemento. Por fortuna la gente adquiere plantas para su hogar como un modo de alimento terrestre y estético, en metáfora, porque se da cuenta de que, con frecuencia, sirven como entretenimiento y tarea, y vienen a ser un poco como media compañía, al igual que lo es el fuego en una estufa o en una chimenea. La Botánica aclara --ilustra, alecciona- - un aspecto necesario de la realidad en sí misma y de la Naturaleza. Conduce además desde el conocimiento científico a la curación de enfermedades : casi toda la industria farmacéutica se basa en las plantas o en sus derivados. En los monasterios la Botica era la referencia y el recurso fundamental a enfermedades de los monjes y de la población cercana. Además, y esto es importante anotarlo antropológicamente, las plantas bien cuidadas en el patio de una casa señorial son un síntoma directo de que esa familia propietaria funciona y marcha en progreso. Las plantas poseen su lenguaje, sin duda . Así, los patios de Córdoba con sus numerosos geranios que cuelgan de sus paredes se comunican con el visitante inyectándole animación, vitalidad, y frescor inmediato. Y lo que es todavía más importante: una afirmación y una aprobación soberana ante ese patio que emite belleza y cobija contra el calor.

Toda ciudad antigua o pueblo antiguo conserva un parque o alameda que dispone de terrenos trabajados donde reside un jardín. Allí las plantas se esparcen y aparecen como cercanía y disposición de la mirada, y ella se deleita ante su esplendor máximo :las flores que conviven con sus colores, y atraen al ojo y complacen la mirada. Y digo antigua porque estas alamedas o parques necesitan de más de un siglo para su desarrollo completo. Estos parajes contribuyen a un sentido del paseo, y del encuentro reposado después del trabajo y la relajada conversación. Me vienen a la memoria los parque portugueses con ese verde profundo ancestral, acostumbrado desde sí mismo a residir allí. Los elementos que componen estos parques son fáciles de descubrir: son patrimonio, prestigio y pasado en un cuidadoso registro donde se han desarrollado el diseño, el trazado, la plantación y la espera, que se ofrece espléndida como la actualidad del tiempo en que aparece y el visitante la descubre .En cambio, las ciudades industriales en absoluto; se encuentran sumergidas sólo en el trabajo, y encojidas en un materialismo rutinario que los separa de los deleites de la tranquilidad.

(*) El autor es escritor