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Davida Planas: una grieta del futuro

¿Qué pasa cuando descubrimos, en una insólita manifestación artística, una pista, un indicio, de una puerta abierta al tiempo? Pasmo. O asombro infinito. Este es el caso del pintor cubano David Planas, que expone ahora en la sala Luisa Pita

El momento real y su contextualización en múltiples sentidos. Vemos el coche. Pero, ¿qué más? ¿Qué pasa ahí dentro? El observador tendrá que investigar. Y hallar, tal vez, esa fsura que permite ver el Futuro, o tal vez La Eternidad
El momento real y su contextualización en múltiples sentidos. Vemos el coche. Pero, ¿qué más? ¿Qué pasa ahí dentro? El observador tendrá que investigar. Y hallar, tal vez, esa fsura que permite ver el Futuro, o tal vez La Eternidad

TEXTO XURXO FERNÁNDEZ FOTOS XF/DAVID PLANAS   | 15.01.2017 
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Es uno de los cuentos más fascinantes de don Ernesto Teodoro Amadeo Hoffmann. Un personaje recorre, de noche, las callejuelas más estrechas e insondables de un barrio cercano a su casa, en su ciudad, una y otra vez, una jornada tras otra. Conoce de memoria cada recodo, cada esquina. No podría perderse bajo ninguna circunstancia. Así, en ocasiones en que se le ha ido la mano en la absenta, el itinerario no ha conseguido variar ni un milímetro. Y todo va discurriendo igual, cansando repetidamente esas mismas sombras prolongadas, hijas de otras sombras y de no pocas ensoñaciones, delirios y pesadillas...

Tal vez comienza a notarlo por los extraños reflejos iridiscentes. Sí sabe, o al menos intuye, o imagina, que hay un cambio de luna muy poco frecuente, pero no sabría decir qué fase ha comenzado. También sabe, o está seguro al menos, que está pisando un fragmento reconocible de su itinerario cotidiano. De ahí el horror, al contemplar, estupefacto, un hueco notable, una construcción antigua y perfecta, de cantería mellada por el tiempo y la huella del espíritu húmedo que los embarga a todos entonces. Ahí hay un callejón, sólido como el hambre, lleno tal vez de los mismos aromas o evanescencias o miasmas reconocibles de otros lugares cercanos. Sólo que ayer no estaba. Ni anteayer, ni nunca. Y es entonces cuando se inicia el verdadero camino del desasosiego...

Puede que alguno de ustedes halle ese extraño callejón labrado y antiguo. Yo lo encontré -no diré en cuál- en una obra de mi amigo, el extraordinario artista David Planas. Tampoco diré qué conseguí, ni a qué me expuse, ni cuáles son las secuelas de haberme tropezado de bruces con la Eternidad. Solo Dios -y David, claro- lo saben...

Fragmentos de eternidad: obra anterior

David Planas nos acostumbró muy pronto al pasmo. Estas imágenes estuvieron en tiempos en la Fundación Granell, o bien en el Espacio de Arte del Preguntoiro de El Correo Gallego, siendo comisaria Pilar Corredoira. Ya entonces supimos de sus dotes mágicas, de su poder de motivación, incluso diría de su amplia capacidad sanadora, como si de un ritual de santería o vudú se tratara. Aunque quizás sólo se esté aproximando al secreto del Color tal como lo entendía Goethe ...