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Cortázar y el amor: Aurora Bernárdez

El llamado 'Boom' sudamericano cambió radicalmente las cosas en el seno de los hábitos de lectura de medio mundo. muchos alarmistas creyeron que aquello era una moda pasajera, pero la cosa fue cambiando poco a poco. y mutó en el momento en que uno de sus más destacados miembros, Gabriel García Márquez, alcanzó el premio nobel de literatura, gracias, sobre todo, a su magistral 'Cien años de soledad'. Cuando un segundo miembro del grupo, Mario Vargas Llosa se lo llevó, a su vez, la palabra consagración absoluta circuló ya de boca en boca. el futuro, la posteridad, los máximos laureles presentes y futuros, ya eran de ellos. Lo bueno del 'Boom', además, es que era muy versátil. algunos de los más importantes murieron en el empeño de gozar de los dolores de guata de Estocolmo, como diría el poeta parra. el genio patriarcal de Jorge Luis Borges, por ejemplo, era otro de ellos. Él fue, precisamente, quien le facilitó las cosas a Julio Cortázar, al publicarle en la revista 'Sur' de Buenos Aires su primer cuento. Su obra es de sobra conocida, de 'Rayuela' a 'Último round'. Quizás no lo sea tanto el hecho de haber amado, siempre, a una mujer extraordinaria. Una gallega, de Dacón, llamada Aurora Bernárdez, a quien una amiga le presentó en el porteño café Boston . Ella fue la traductora al castellano de Italo Calvino, de Vladimir Nabokov, de Albert Camus, de Paul Bowles, de William Faulkner,de Ray Bradbury ...

TEXTO XURXO FERNÁNDEZ Y JOSÉ LUIS GARCÍA IMÁGENES SEOANE/CORTÁZAR/AURORA BERNÁRDEZ   | 03.09.2017 
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Se conocieron en el café Boston, de Buenos Aires, un buen día de 1948. Y fue un amor a primera vista. De los definitivos. Él, Julio Cortázar, llamado a ser uno de los narradores cruciales de siglo XX, emigraría a París en 1952. Ella, Aurora Bernárdez, gallega de Dacón (Ourense), hermana de Francisco Luis Bernárdez, uno de los mejores poetas de la época (vate de cabecera de nuestro Manuel María) dedicada a la tra­ducción -como Julio, a fin de cuentas, a quien debemos las obras completas de Poe o El hombre que sabía demasiado, de Chesterton-, esperaría un poco para ir a buscarlo. Habría otras en la vida de él. Puntuales: Edith Aron, más conocida como La Maga, a quien convierte en icono en Rayuela, su cumbre...

Con ella pasaría una temporada en la ciudad del Sena, antes de que reapareciese Aurora. Y, andando el tiempo, Carol D­unlop. Juntos harían un curioso libro llamado Los autonautas de la cosmopista...

Pero, cosas del destino. Ella no tardaría mucho en contraer una aplasia medular, que se la llevaría fuera del edificio a velocidades de vértigo. Él, con esa extraña leucemia que ya empezaba a mostrar sus garras, volvería al seno amante de la daconesa, de la que jamás se había distanciado, y a quien consideraba, aparte de todo, una verdadera amiga. He ahí, pues, que Aurora fue la primera y la última...

Pero, aquí viene lo bueno. Es Mario Vargas Llosa quien lo cuenta. Que Aurora escribía. Narraciones, poemas, ensayos... Por la razón que fuese -el propio Mario sospecha que lo hizo para no crear celos profesionales innecesarios que pudieran apartarlo de su lado, ya que, según él, Aurora era bastante mejor que Julio, o, dicho en sus propias palabras, "decidió que sólo había un escritor en esa casa"-, nunca publicó. La noticia sería que Alfaguara ha editado ahora El libro de Aurora, con sus escritos dispersos. Ahí podrán comprobar hasta qué extremo el amor y la renuncia, a veces, van muy unidos.


EL JAZZ Y CORTAZAR. "Tuve que vender íntegra mi discoteca de jazz y le aseguro que fue un dolor grande", escribió Cortázar en una carta. Los casetes de Louis Armstrong, Billie Holiday y Ella Fitzgerald le acompañaron durante toda su vida. Por esta razón, si su prosa tuviera un sonido, sería el del jazz.

Calificado como 'música de negros' o 'de salvajes', el jazz tuvo unos comienzos duros en los Estados Unidos a finales del siglo XIX. Su expansión comenzó en la década de 1920, pero no fue hasta 1950 cuando se empezó a escuchar por los círculos de intelectuales de Europa y América. Configurado como un conjunto de géneros que van desde lo bailable a la escucha lenta, sus características principales son la improvisación y un fuerte carácter racial. Blues, swing, bebop y hard bop son algunas de sus variedades más conocidas.

Julio Cortázar consideraba que escuchar música clásica le había proporcionado 'swing'. Frases largas, musicales y armónicas que muchas veces se rompían en las tra­ducciones, por eso le gustaba revisarlas. Rayuela (1963) contiene citas a 24 músicos, La vuelta al día en ochenta mundos (1967) está relacionada con tres. Sin embargo, el mayor ejemplo se puede ver en El perseguidor (1959). El personaje principal, Johhny Carter, se basa en la figura del saxofonista norteamericano Charlie Parker. "Como un árbol que abre sus ramas a derecha, a izquierda, hacia arriba, hacia abajo, permitiendo todos los estilos, ofreciendo todas las posibilidades", definió Cortázar a su música predilecta y que tanto vale para su propia literatura.

Gracias al nacimiento de géneros tan inabarcables como el rock y el jazz y los movimientos por la paz en París en 1969, Cortázar adquirió una amplia experiencia que le sirvió de inspiración para sus prosas y cuentos. Sin embargo, entre dichos influjos de conocimiento también aparecieron los idearios políticos que le llevaron a romper la linealidad de los cuentos. Ente ellos destaca Libro de Manuel, publicado en 1973 como un conjunto de gráficos artículos periodísticos que le sirvieron de base para mostrar su línea de pensamiento más realista y, en consecuencia, más criticada por los especialistas. Un punto de vista más personal que, si bien nos hace conocer mejor al autor, también nos muestra una de esas caras de su poliédrica personalidad que tanto ha influido en la literatura. Contra tanta crítica, esta obra nos deja frases como "Los libros deben defenderse por su cuenta, y este lo hace como un gato panza arriba cada vez que puede".

SUS CITAS MÁS CÉLEBRES. Uno de los autores más innovadores y originales de su tiempo, maestro del relato corto, la prosa poética y la narración breve. Este fue el legado que dejó Julio Cortázar, creador de importantes obras como Rayuela o Libro de Manuel, que inauguraron una nueva forma de hacer literatura en el mundo hispano, rompiendo los moldes clásicos mediante narraciones que escapan de la linealidad temporal.

Puede que algunos le recuerden mejor con frases como esta: "Andábamos sin buscarnos, pero sabiendo que andábamos para encontrarnos', que probablemente sea una de las más célebres de Cortázar, uno de los escritores más reconocidos a nivel mundial por su destacable obra, que va desde la realidad más surrealista a la fantasía más intransigente. Perteneciente al boom de la literatura hispanoamericana del siglo XX, lo mejor de Cortázar fue su fiel interés por la investigación de lo cotidiano, siempre buscando nuevas formas de atracción y originalidad que han conseguido situarle entre una de las influencias más notorias de los autores actuales.

Se acaban de cumplir 103 años del nacimiento del escritor e intelectual argentino, del que recordamos fragmentos como "probablemente de todos nuestros sentimientos el único que no es verdaderamente nuestro es la esperanza. La esperanza le pertenece a la vida, es la vida misma defendiéndose". Este fragmento pertenece a su obra Rayuela, que constituye uno de los pilares centrales del boom literario latinoamericano. Asimismo, está considerada como una de las primeras obras surrealistas de la literatura argentina. Acerca de esta obra, Cortázar expresó que para él significaba "de alguna manera la experiencia de toda una vida y la tentativa de llevarla a la escritura".

Además de citas célebres de Rayuela, el escritor argentino ha hecho eternas varias frases de sus cuentos, de entre las que destacan algunas pertenecientes a otras obras como Amor 77 o Deshoras. Podría hacerse una recopilación con una larga lista. Sin embargo, hemos querido destacar diez citas célebres que describen perfectamente al que fue uno de los escritores más originales e innovadores de su tiempo.

1. "Andábamos sin buscarnos, pero sabiendo que andábamos para encontrarnos"

2. "Siempre quejándote de todo y a la vez fingiendo no darle importancia a nada. Vives de esperanzas, pero ni sabes qué esperas".

 

3. "Y debo decirte que confío plenamente en la casualidad de haberte conocido".

 

4. "Mi diagnóstico es sencillo, sé que no tengo remedio".

 

5. "Cada vez sospecho más que estar de acuerdo es la peor de las ilusiones".

 

6. "Me basta mirarte, para saber que con vos me voy a empapar el alma".

 

7. "Como cansa ser todo el tiempo uno mismo".

 

 8. "Probablemente de todos nuestros sentimientos el único que no es verdaderamente nuestro es la esperanza. La esperanza le pertenece a la vida, es la vida misma defendiéndose".

 

9. "Tengo tu foto; no para acordarme de ti cuando la miro, sino para mirarla cuando

me acuerdo de ti".

 

10. "Las palabras nunca alcanzan cuando lo que hay que decir desborda el alma".