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Corazón/noche

Un loco enamorado sería capaz de hacer fuegos artificiales con el sol, la luna y las estrellas, para recuperar a su amada. la frase es de uno de los mayores defensores del concepto de amor en su estado más puro, más radiante, más iridiscente. es johann wolfgang von goethe, y parte de su obra está dedicada a ese profundo y no siempre bien valorado sentimiento. de hecho, el 'werther' causó, nada más publicarse en 1774, una oleada de suicidios entre jóvenes con el alma en vilo por culpa de una amante con el corazón de piedra. en otra, el 'fausto', el célebre nigromante se salva gracias al amor, pese a haber firmado un pacto de sangre con mefistófeles

XURXO FERNÁNDEZ CUADROS/OBRA GRÁFICA JULIAN OPIE   | 20.08.2017 
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LOS ARQUETIPOS ANTIGUOS
Safo de Lesbos es una de las primeras personas que nos habla de la pasión de una manera diferente hasta entonces. El amor salva, fortalece, transfigura la mente y prefigura nuestros desvelos, nuestro destino. Encasillada inútilmente en un papel casi caricaturesco (el arquetipo de lesbiana, ni más ni menos), nos enseñó a todos la importancia de ciertas cosas. En resumen: definió el amor, el de verdad, antes que nadie. Vean un ejemplo en este maravilloso A una amada:

Me parece que es igual a los dioses/ el hombre aquel que frente a ti se sienta,/ y a tu lado absorto escucha mientras/ dulcemente hablas/ y encantadora sonríes. Lo que a mí/ el corazón en el pecho me arrebata;/ apenas te miro y entonces no puedo/
decir ya palabra.
Al punto se me espesa la lengua
y de pronto un sutil fuego me corre/ bajo la piel, por mis ojos nada veo,/ los oídos me zumban,/ me invade un frío sudor y toda entera/ me estremezco, más que la hierba pálida/ estoy, y apenas distante de la muerte/
me siento, infeliz.

¿Lo ven? Aquí empezaba todo.

EL AMOR BÍBLICO. INCREÍBLE

Salomón es otro de los grandes arquetipos. La Biblia, uno de los mejores libros de todos los tiempos, es pródigo en manifestaciones eróticas, muchas de ellas perfectamente explícitas. Ahí descubrimos alguna de las joyas literarias más importantes, más originales –aún a día de hoy–, y, lo que es mejor, más adictivas para cualquier lector. Como ejemplo, el del famosísimo Cantar de los Cantares. Sabemos de él que su vida fue intensísima, incluso en el plano puramente amatorio. Don Álvaro Cunqueiro nos dejó una traducción muy hermosa. Pero voy a ponerles un ejemplo en castellano, que es el que encontrarán en una de las traducciones más decentes:

¡Oh, si él me besara con besos de su boca!/ Porque mejores son tus amores que el vino./ A más del olor de tus suaves ungüentos,/
Tu nombre es como ungüento derramado;/ Por eso las doncellas te aman./ Atráeme; en pos de ti correremos./ El rey me ha metido en sus cámaras;/ Nos gozaremos y alegraremos en ti;/
Nos acordaremos de tus amores más que del vino;/
Con razón te aman.

¡Qué hermosura...!

EL LIBRO IDEAL DE CERVANTES

Luis Gálvez de Montalvo creó uno de los libros más grandes, asimismo. Fue una de las lecturas preferidas de don Miguel de Cervantes Saavedra. De hecho, para que nos quede perfectamente claro a todos sus lectores, hay ese precioso episodio casi al principio del Don Quijote: el de la quema de libros. Es una muestra muy temprana de verdadera crítica literaria. Se salvan sólo los muy buenos del fuego. Y uno de ellos es, precisamente, El pastor de Filida. Decir que, aún hoy, su lectura sigue siendo una verdadera delicia, y que no ha pasado el tiempo por él. Uno tuvo oportunidad, hace muchos años, de conseguir una de las primeras ediciones en la librería Couceiro. Me acompañaba Uxío Novoneyra. El discurso que me dio sobre él fue, también, una lección mayúscula. Y contaba exactamente eso: que no costaba creer que fuera uno de los libros preferidos de uno de los mejores escritores de cualquier tiempo. ¿La clave de Montalvo? Una máxima que lo define como a otro de los constructores de conceptos, y, en especial, de este que nos ocupa ahora mismo. Su resumen: El amor ennoblece tanto al amante como al amado...

EL LEGADO DE GOETHE

Johann Wolfgang Von Goethe fue uno de los mejores poetas, narradores y dramaturgos de todos los tiempos. Hace del amor uno de los valores más definitivos, por encima de cualquier otro. Suyos son, como decíamos en la introducción, el Werther y el Fausto. Y ya les comentamos cuáles son sus extraordinarias características, capaces de cambiar, incluso, el destino. Es uno de los autores de cabecera más extendidos. En él están representados los criterios más visibles del Romanticismo Alemán. Para que ustedes vean de qué hablamos exactamente, nos ha parecido oportuno traer a colación un poema, El espejo de la Musa:

Cierto día, temprano, cuando el empeño se adornó con impaciencia,/ La Musa siguió la corriente del río,/ Hasta un rincón apartado y tranquilo./ Rápida y sonora fluía/ La cambiante superficie distorsionada,/ Hacia su figura encantadora que huía,/ Entonces la Diosa abandonó la ira./ Sin embargo, el arroyo la llamó burlándose:/ ¿No verás entonces la verdad en mi claro espejo?/ pero ella corría lejos, cerca del océano;/ En su figura el regocijo alababa,/Adornando debidamente su guirnalda...

EL AMOR, HOY, AHORA MISMO...

Bob Dylan es otro de los modernos constructores de arquetipos. Pocos han sabido expresar el amor tan bien, de una manera tan actual, pero sin renunciar a una cierta tradición, tanto de su país como de la vasta producción del siglo XX. Entre sus innegables influencias, la de Dylan Thomas. Tan fuerte, que cambió, a efectos de nombre artístico, su apellido, Zimmermann, por el nombre propio de ese insigne vate galés. Dentro de toda su producción, he elegido la letra de una de sus baladas más hermosas, Girl from the North Country:

Bueno, si vas a viajar a la feria del nórdico país,/ Donde los vientos azotan la frontera,/ Dale recuerdos a alguien que vive allí./ Ella una vez fue mi amor verdadero./ Bueno, si te vas cuando caen los copos de nieve,/ Cuando los ríos se congelan y termina el verano,/ Por favor, comprueba que lleva un abrigo tan caliente, /Como para protegerse del fuerte viento./ Por favor, mira si su pelo es largo,/ Si rueda y fluye por sus senos/ Por favor, mira si su pelo es largo,/
Así es como mejor la recuerdo...

Imprescindible, desde luego...