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Charabia

Consejo para un cumpleaños cualquiera

MARÍA OFIR ABOY GARCÍA (*)   | 23.10.2016 
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En el año 2007 el músico Bob Dylan fue galardonado con el premio Príncipe de Asturias de las Artes y no acudió al acto de entrega. Siempre fue un cantautor protesta criticado por muchos, y que huyó de la fama aunque esta le persiguiera incesablemente.

Ahora le ha sido otorgado otro honor, nada menos que el Nobel en el apartado de Literatura, y otra vez ha decidido hacerse el sueco, nunca mejor dicho.

Una nueva muestra de que para Bob Dylan, el reconocimiento social incluso de alcance universal le importa bien poco.

En estos días ha habido muchísima polémica por haberle concedido tal mérito a un compositor, y no a un literato. Se ha criticado con ferocidad el hecho de que un músico no hace literatura, eso es cosa de eruditos, no de un artista ya en su senectud que además con su única obra literaria, Tarántula, no consiguió calar en las esferas que ordenan y mandan lo que está considerado como genialidad.

Me pregunto si la causa efecto Bob Dylan ha funcionado. ¿Es lo que precisamente buscaba la academia sueca?. Polemizar, que la noticia fuera trending topic, con memes sobre si ahora que le han dado el premio a Dylan, el inventor del Calimocho está nervioso por qué puede ser el próximo Nobel de Química.

Entregar un Nobel de literatura a alguien desaparecido, que no atiende a llamadas, y que escribió "Los perdedores ahora serán los ganadores después, los tiempos están cambiando" es hacer historia.

No conozco demasiado la obra de este compositor, y por ello no puedo opinar sobre la concesión. Pero alguien me dijo una vez: "Se entrega un premio porque alguien lo propone y nadie se opone". Pues eso. Las razones las sabrán otros. A mí me gustan las letras de sus canciones y su música, eso si.

Lo poco que conozco de este trovador, además de las estrofas de algunas de sus canciones míticas que todos conocemos, es que en una estantería de mi casa existe un libro sobre su biografía que me regalaron hace años en mi cumpleaños, precisamente días después de ganar el Príncipe de Asturias y que dejé bien colocado y también olvidado.

Estos días lo he rescatado de su silente lugar y lo he ojeado, estimulada por la curiosidad de saber algo más sobre este personaje. Está claro que tener el honor de formar parte de una selecta minoría, hace que te interese más saber quien se esconde tras ese nombre.

El libro, regalado hace nueve años, está dedicado con una frase: "Consejo para un cumpleaños cualquiera". Me llama la atención la frase, me río y poco más.

Para mi sorpresa, descubro que Dylan escribió un artículo titulado " Consejo para Geraldine en un cumpleaños cualquiera". Lo encuentro, lo leo, me emociona y reflexiono sobre lo escrito.

Concluyo pensando que el autor de esas palabras sabe lo que es esencial en la vida, distingue en la sociedad entre aquellos que critican a los demás y nunca hacen autocrítica y los que prefieren pasar desapercibidos y ser fieles únicamente a sí mismos.

Es un magnífico poema en prosa que desmenuza con absoluta belleza cómo hacer frente a las expectativas de los demás y lidiar con nuestros propios miedos, luchas y sufrimientos. Enseñanza brillante para un cumpleaños cualquiera, desde luego que sí. Me quedo con el consejo del enigmático artista, y con su congruencia en ser único y especial. Con o sin Pulitzer, Príncipe de Asturias o Nobel en Literatura. Eso es lo menos importante. Lo que cuenta es algo mucho más profundo, quizá solo al alcance de muy pocos.

(*) La autora es

licenciada en Derecho