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Tribuna libre

La competitividad territoria de Galicia (II)

JOSÉ LUIS GOROSTIZU  | 11.06.2017 
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En los años 90, el Gobierno Vasco contrató a Michael Porter, Director del Institute for Strategy and Competitiveness de la Escuela de Negocios de Harvard como Asesor del Plan de Competitividad del País Vasco. Tras la publicación del Índice de Competitividad Regional 2016, de la Comisión Europea, Porter, todavía vinculado al País Vasco por su Presidencia del Comité Científico del Instituto Vasco de Competitividad, afirmó que el País Vasco, va a ser la "California del Sur de Europa; su Silicon Valley".

Creo que en Galicia, ni existe un "Instituto Gallego de Competitividad" ni Porter, o alguien de su autoridad, nos asesoró, allá en los noventa, en la Planificación de la Estrategia de la Competitividad Territorial de Galicia. Aunque siempre se está a tiempo. Desde el año 2010, la Comisión Europea elabora, cada tres años, el índice de Competitividad Regional (ICR) de las 263 Regiones de la Unión Europea. Este Índice se obtiene a partir de 11 indicadores que evalúan ventajas y debilidades de cada Territorio. Se clasifican en tres categorías: Básicos, Eficiencia e Innovación que integran, respectivamente: Instituciones, Estabilidad Macroeconómica, Infraestructuras, Sanidad, Educación Básica; Educación Superior, Eficiencia del Mercado de Trabajo, Tamaño del Mercado y Tecnología, Sofisticación de Negocios e Innovación. En el Índice de Competitividad Regional de 2016, únicamente aprueban dos Regiones españolas: Madrid, con una puntuación de 67,6 sobre 100 y País Vasco, con 60,2. Galicia, con 37,6 puntos, ocupa el puesto 181 de un total de 263 Regiones de la Unión y el octavo dentro de las Regiones españolas, después de las dos citadas, de Navarra, Cataluña, Aragón, Cantabria y Asturias. Con relación al índice del 2013, Galicia, ni avanza ni retrocede. Situación que requiere un diagnóstico.

La totalidad de Regiones españolas obtienen una muy alta calificación en Sanidad. Así Madrid, con 98,4 puntos, ocupa la segunda posición dentro de las Regiones europeas. Galicia, con ochenta y seis puntos, empata con la Región de Hovedstade-Copenhague, que ocupa el puesto sexto entre las Regiones europeas y supera a Regiones como Viena (78,7), Luxemburgo (81,9), Bruselas (82,1), Berlín (85,4), Ámsterdan (85,9) y que, sin embargo, en Innovación, nos sacan una diferencia de 34,2 puntos. Cophenague alcanza, con 100 puntos, el número 1 de las Regiones Europeas, tanto en Educación Superior como en Innovación, mientras que Galicia obtiene, respectivamente, un 57,3 y un 26,9 en estos dos Indicadores tan determinantes para nuestra Competitividad Territorial.

Si en Sanidad mantenemos el mismo nivel que Cophenague, ¿qué factores inciden para que existan estas diferencias cuantitativas y cualitativas entre estas dos Regiones en materia de Educación Superior e Innovación? ¿Sólo una mayor asignación de recursos económicos? Me temo que no.

La respuesta a esta cuestión crucial no nos la pueden dar fríos datos económicos, estadísticas o indicadores de competitividad. Su naturaleza y complejidad obliga a emplear análisis jurídicos, sociológicos y económicos. Porque ya nadie duda que existe una relación directa entre el Aprendizaje- que decide las formas de vida social- y la Sociedad misma. Estas formas de vida social no son uniformes. La cooperación, base de la transmisión tecnológica, requiere mucho más que la simple coexistencia, entendida como un mero darse continuidad en el espacio y tiempo.

Poco valen los Programas dirigidos a promover la Competitividad, si la base de la Economía del Conocimiento de Galicia, está resquebrajada, sin atisbos de cooperación.

Hay otro Indicador, el de Tecnología, entendida como la cooperación entre Empresas y entre éstas y los Centros de Investigación, en que Galicia obtiene una puntuación de 56,5. Sí, un Índice que también depende de las relaciones entre Aprendizaje y Sociedad, de una de sus manifestaciones: de nuevo, la cooperación.

¿No es paradójico que, si dentro de las Comunidades Autónomas, ocupamos en Infraestructuras el puesto 12, con 13,66 puntos, descendamos al puesto 14 en Tecnología, sólo por encima de Castilla-La Mancha (56,4); Castilla-León (54,9) y Extremadura (51,5)? Como es ésta una cuestión que, sólo aparentemente, escapa de la Política, parece que nadie asume la responsabilidad de descifrar esta relación, en términos convincentes.

Si nuestra Sociedad Civil investigara sobre esta cuestión, clave para incrementar los factores de la Competitividad que dependen de la Cooperación, viene muy al caso la máxima de Einstein, "no podemos resolver problemas, pensando de la misma manera que cuando los creamos".

(*) El autor es Abogado y Consultor Empresarial