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‘Cazatrenes’, una forma diferente de vivir el ferrocarril

Galicia es uno de los lugares preferidos para algunos de estos aficionados a la fotografía // Se mueven en solitario o en grupos para sacar el máximo partido a ‘el paso del tren’ // No dudan en hacer cientos de kilómetros para conocer una ruta o seguir un convoy // Alfonso Taboada, vigués y Javi López, barcelonés, narran algunas de sus experiencias

Un cementero a su paso por Ponte Ulla - FOTO: Javier López
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Un cementero a su paso por Ponte Ulla - FOTO: Javier López

J.EIREOS SANTIAGO  | 16.02.2017 
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“En Galicia seremos unos treinta”, comenta Alfonso Taboada, vigués de 38 años. Lleva desde 1995 haciendo fotos a trenes. Del mismo modo que hay fans de fotografiar aviones, lo suyo va con las vías. Es uno de esos aficionados que buscan el mejor lugar y aguardan pacientemente del momento del paso del tren. Disfrutan como nadie de las estampas del ferrocarril. “Soy hijo de ferroviario y siempre he tenido interés por los trenes, aún recuerdo mi primera foto, fue un mercancías en Redondela”, comenta.

Esta práctica supone recorrer la línea de hierro para inmortalizar al tren con la cámara. “También hay otra modalidad, la de seguir a un convoy concreto durante un período de trayecto”. Una jornada de caza fotográfica puede comenzar muy temprano. El fotógrafo va sólo o en grupo para seguir una línea. “Lo habitual es que vayamos tres o cuatro colegas. Siempre llevamos una previsión de lo que vamos a hacer. No se deja mucho a la improvisación”. Para ellos es vital la localización. “Llegas, tienes que situarte, preparar el material y buscar el encuadre perfecto. En ocasiones estás apurado”. Uno de los problemas de seguir un tren concreto es ese, estar en el momento exacto. Fotografiarlo durante el trayecto implica tener poco margen para las dudas.

Se guían por GPS y por aplicaciones que les aportan datos de seguimiento y ambiente. “Esto es como lo de los aviones o los barcos. Te vas metiendo en materia y conoces servicios, los modelos de máquinas, tipos de vagones, trenes”. De hecho, Taboada tiene un notable conocimiento de las rutas de mercancías ferroviarias. “En Galicia lo que más se mueve es madera. Después, cemento y coches. Estos últimos salen desde Porriño. Tanto de ida como de vuelta a Vigo, vienen muchos desde Valladolid”. También habla del tren del aluminio de Xove y de la conexión de Sogama en Cerceda. “Luego también hay cerealeros y de etanol. Y por supuesto los contenedores. Principalmente desde Vigo. Ahora hay menos movimiento de trenes de mercancías”, destaca.

Para Alfonso la foto ferroviaria debe constar de paisaje, buena luz y, por supuesto, el tren entre trayectos. Quizás por eso tenga predilección por los paisajes con concentran entorno natural, con infraestructuras y la vía con su convoy. “Mi foto preferida es la del puente de internacional de Tui. También me gusta mucho la zona de Os Peares entre Ourense y Monforte”. Él ha centrado su carrera de cazador de trenes en las líneas de Galicia, Asturias y norte de Portugal. “Alguna vez he hecho líneas en Madrid. Tampoco me interesa el ferrocarril de otros países. Me gusta el nacional”. Explica que esta afición requiere tiempo libre. Tiene un fondo de unas 25.000 fotografías.

J.A.Taboada
Alfonso Taboada ante dos trenes en una estación.
FOTO: J.A.Taboada

Alfonso utiliza para contactar con otros fotógrafos redes de internet y los grupos de WhatsApp. “Yo estoy en varios”. De ese modo puede conocer a personas como Javier López, otro ‘cazatrenes’ residente en Barcelona que hace de esta pasión casi un modo de vida. Es un joven ingeniero informático y uno de los grandes especialistas en trenes que hay en España. Es un tipo capaz de hacer casi cualquier cosa por sacar el encuadre perfecto a ese imponente medio de transporte. “Me he recorrido gran parte de España y dos de las experiencias más peligrosas que viví fueron en Ponte Ulla y el Cañón del Sil”. López relata en sus espacios de Flirck estas dos fotos y los problemas que le surgieron entre peñascos y la densa vegetación. Poco le queda por conocer de los raíles españoles. “No me importaría fotografiar la línea de Almería y trenes en el extranjero”. De Galicia opina que la ruta más hermosa es la ruta del Sil entre Os Peares - San Estevo y San Clodio – Covas.

Como Taboada, también hace estas salida cuando tiene tiempo libre y también habla de la necesidad de planificación. Especialmente, cuando se sigue a un convoy. Asegura que se valen mucho de las nuevas tecnologías: Google Earth, Photographer’s Ephemeris o Sunsalc (para la posición del sol) y el GPS. “Puedes ir a ver qué pasa sin plantearte un objetivo de circulación concreto, así se disfruta mucho. Sin embargo, si tienes un objetivo de circulación, te pueden aparecer los imponderables: lluvia, retrasos...”

Javier ha llegado a recorrer mil kilómetros en un día para hacer un trabajo de apenas media docena de fotos (las elegidas para ser mostradas). “He cogido el coche a las cinco de la mañana y partir desde Barcelona con dos amigos hacia Soria y desde allí bajar hacia Madrid para hacer instantáneas de un tren histórico hecho por la Asociación de Amigos del Ferrocarril. Después, de vuelta a Barcelona, todo en ese mismo día. He pasado alguna noche en la estación. Como la de Mora La Nova junto a un trotamundos en una zona en donde abundan los trenes carboneros”.

Su actividad le ha llenado el ordenador de estampas. “Tengo más de veinticuatro mil, y sin disparo de ráfagas. Vídeos tengo unos tres mil”, asegura. Pero le resulta mucho más complicado quedarse con su fotos preferidas. “Me enamoran las  de paisaje, que cuenten algo. Me interesa el paso del tren y raramente disocio tren de paisaje”, puntualiza. “No sé porqué me fascina este transporte y no tanto los barcos o los aviones”. Como al coruñés, a López le interesan especialmente los mercancías. “He perdido cierto interés por los de pasajeros ya que son monótonos”. “Se puede ver una gran variedad en vagones de transporte y almacenaje”. No obstante, cuenta que cada vez es más habitual lo que llama “contaneirización”, que vuelve más estándar el modelo de vagón.

Javier López
Javier López, sobreimpresionado sobre una de sus fotos a un mercancías en Grisaleña.
FOTO: Javier López

En la “tribu” de los ‘cazatrenes’ hay para todos los gustos. “Hay quienes se centran en primeros planos, en paisajes, en estaciones, gente que sólo saca con sol”, dice López. Es de los que se rigen por el tren. “Es el convoy el que me hace escoger mi destino, no el lugar. No tengo trenes preferidos. En mi caso es más una cuestión visual y de atractivo”. Dispone de una web y una intensa actividad en foros y páginas especializadas. “En mi portal tengo de listado de servicios ferroviarios de mercancías, máquinas y vagones. Forma parte de mi modo de vivir esta afición”, asegura. En esta actividad se suele comenzar solo, luego, una vez que se entra en contacto con este estilo se conoce gente y se hacen salidas. “Por mi carácter soy más un lobo solitario. Es cuando hago realmente la ‘faena’”. Y en solitario es uno de los pocos ‘cazatrenes’ que puede presumir de haber visto sobre las vías de España el famoso tren chino. “Es un tren leyenda, lleva tiempo siendo un misterio para mí. Por suerte en julio de 2015 lo fotografié a la salida de Medina del Campo en uno de los últimos viajes que me consta que hizo, y aunque hacía un día gris, venía cortito y con alguna plataforma vacía, con aquella foto me doy por satisfecho”.

En cuanto al destino de las fotos. Ambos explican que internet es el lugar principal de publicación. López lo hace también de forma habitual en revistas especializadas de ferrocarril y transportes. A Taboada le ocurre lo mismo, aunque en menor medida. “En una ocación me publicaron una en una revista británica y me la pagaron tras unas cuantas gestiones”, comenta. Para Alfonso y Javier el tren es una pasión que inmortalizan en fotos o en vídeos. Solo les queda compartirlas para disfrute de todos aquellos que entienden el tren como una forma de pasar por la vida.