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Borges y Jagger: un desencuentro

Los rolling stones, más jóvenes hoy que nuncalo leo en el mundo. pablo pardo, corresponsal del diario en washington, recoge unas declaraciones de maría kodama, viuda de borges. ¿se conocieron o no borges y jagger? pero se admiraban. lean, lean...

Kodama y Borges en el Barrio Judío de Buenos Aires, a fnales de los Setenta - FOTO: ADOLFO BIOY CASARES
Kodama y Borges en el Barrio Judío de Buenos Aires, a fnales de los Setenta - FOTO: ADOLFO BIOY CASARES

XURXO FERNÁNDEZ   | 18.12.2016 
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Auno, que es borgiano de nacimiento, y que tiene el gusto de haberlo conocido en persona y prudentemente bien, pueden escapársele estas cosas tan enormemente curiosas...

La Kodama se despacha a gusto en una conversación en la capital política (que no espiritual; esa sería Nueva York) norteamericana. Parece que Borges admiraba algo más que el tango, del que tanto nos habló por activa y por pasiva. Y su viuda afirma que él nació con ese baile de arrabal y murió escuchando a sus contemporáneos. Es decir: el Pop, el Rock&Roll. Hay un ejemplo concreto que ha querido dar: a los dos les entusiasmaban los Pink Floyd. Item más: una de sus películas favoritas -ya saben, eso sí, la afición del porteño por el Séptimo Arte- era The Wall, esa compleja ópera rock de Roger Waters. Y no sólo eso: había llegado a convertirse en una solemne banda sonora de senectud para el autor de Ficciones. De hecho, Run like hell era la pieza que utilizaban para celebrar sus cumpleaños...

Pero lo de Mick Jagger tiene delito. La viuda cuenta cómo se conocieron en el Palace de Madrid, cómo el rolling le tomó las manos y le contó de su admiración por él, diciéndole que había leído toda su obra...

Lo mejor viene después. En 1998, al parecer, Jagger negó públicamente la veracidad de esa anécdota. Ese mismo año, en una visita a Buenos Aires, incluso tuvo la humorada de preguntar por él, y que a ver si podía conocerlo. Hacía ya doce años (Ginebra, 14 de junio de 1986) que había abandonado el edificio...

Uno siempre disfruta de estas anéctotas tan saladas...