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Tribuna libre

De biologías y biografías

ÁNGEL NÚÑEZ SOBRINO  | 07.05.2017 
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A veces la memoria, registra, trabaja, se enciende. Vuelve así hacia atrás, recorre y recoge momentos de la vida y aspectos de la realidad y, sobre todo, de la conducta humana. Va iluminando hojas pasadas del calendario y emite descubrimientos, juicios o comentarios. La memoria actúa como previsión y se convierte en servidora de datos. He aquí algunos.

Existe un modo discreto de envidia y de rechazo que está basada en la manera acertada y meritoria de vivir los demás la vida. Directamente: la envidia secreta o disfrazada con que las personas-biología sienten hacia la personas-biografía. Ingresa también la incomprensión, la distinta tabla de valores, el no encajar las visiones del mundo, los intereses contrarios, una educación distinta, distinta clase social, carga cultural y ética diferente, y también una experiencia del conocimiento del mundo, lo que se llama en términos vulgares "mundología". También, y siempre influye, la sensibilidad, la curiosidad intelectual, el afán de viajar y de conocer países, gentes y modos de vida diferentes. Desde luego esta no cercanía, esta no-coincidencia produce distancia psíquica, desprecio, alejamiento afectivo, desconsideración, y juicios radicales, errados y mezquinos.

Las personas-biología se caracterizan y fundan su existencia y conducta en la sexualidad, en su pareja y su familia, en lo cotidiano e inmediato y tienen existencia, más que vida propia y creada; y ejecutan su conducta desde el hábito, la repetición, lo establecido (primariamente ó convencionalmente). La alteridad humana -el trato con los otros- y sobre todo la amistad la valoran poco o no la valoran, no la entienden, y sólo se dirigen a ella desde la conveniencia o la necesidad. Aspectos de la persona-biología son importantes porque son la base de la especie, pero ahí se quedan y así permanecen. Las personas-biografía, sin renunciar a algunos elementos de lo primero, fundamentales, basan su vida en el acontecimiento, en el conseguimiento y en el atrevimiento. En las persona-biología existe una insuficiencia o una carencia; y en las personas-biografía pueden existir también carencias o insuficiencias, pero son de naturaleza distinta. En las personas-biografía suele darse una realización (sin que sea una plenitud), y tampoco descarto las miserias personales, pero siempre vibran de otra manera, y poseen unas miras de orden superior.

En ambos modos de vida nada tiene que ver la felicidad o la calidad humana. Tiene que ver con la jerarquía de un vivir, con grados, desde una menor perfección y potencia hacia una mayor perfección y potencia; o, de otra manera, desde una escasa o nula aportación hacia una (más) grande, perfecta y valiosa aportación, y con duración perpetua fuente al olvido, el resentimiento o la incomprensión, que procuran tapar las aportaciones de los demás y olvidan muchas veces biografías heroicas.

Detrás de cada persona-biografía existe, normalmente, un mérito enorme, porque muchas veces esas personas-biografía lucharon contra elementos negativos de la existencia; o simplemente contra la primaria naturaleza, que es la base y la referencia con que las personas-biología funcionan: sólo viven (desde) sus profesiones. Todo ello indica que, en el fondo, la naturaleza humana busca, anhelante, con deseo subterráneo ó con frenesí, el hecho interesante, es decir, el hecho enriquecedor, el hecho creativo, el hecho de pura y perfecta calidad, el hecho que conlleva perpetuidad, presencia perenne donde la admiración y el entusiasmo funcionan, y exaltan lo visto desde el vibrante registro sonoro de la palabra, en la alabanza.

Este hecho interesante radica entre la naturaleza en puro estado, la biología funcionando, estrictamente, y la cultura misma, tomada como adición y aportación, con ocupaciones -actuaciones, acciones, conductas-, al tiempo cronológico simplemente, del puro vivir. Un tiempo ocupado en producción propia, cualitativa -en la literatura, el dibujo, la escultura, la ciencia, etc,-, y es el tiempo exacto que le pertenece a la persona biografía, y que además es creativa o creadora, y se da en ello un esfuerzo, un vigor, una disciplina y un goce, contrario al hábito, a la repetición, tomada como una manera animal, comodona, facilona, de la conducta de la personas-biología. Frente a la repetición cumplidora y eficiente en el sentido práctico y positivo, existe la decisión, aportadora, sugeridora, reparadora, y que trae casi siempre resoluciones satisfactorias y aciertos. La decisión trae siempre un avance claro, útil, creativo, cuando no está dañada por la equivocación.

 


LAS "QUEJAS" DE LA VIDA. Muchas veces las "quejas" de la vida son el resultado de una vida solamente biológica, sin interés alguno. Constituyen un hundimiento en la banalidad, una exageración neurótica, y aquí el psicoanálisis tiene mucho que decir, y una aceptación cristiano-masoquista ante las dificultades de la vida, y no recurre a la sabia dialéctica, como compensación, reacción, lucha y triunfo; y desde luego son un refugio barato, manido, en la religión como educación aceptada, porque les resulta algo fino, pero que finísimo. Aunque este refugio queda reservado, sobre todo, a las personas mayores; los jóvenes inventan sus "refugios" en una entrega excesiva al internet, en el botellón, y en los beneficios del bienestar sin que los hubiesen trabajado, otra manera automática de alienación.

La mayor parte de la gente posee una vida lineal, rectilínea, con dirección fija e impuesta, en casi completa obediencia social y económica. Dicho de una manera implacable: la mayor parte de la gente sólo es naturaleza que funciona, y así y ahí se quedan. Uno de los motivos de estas conductas radica en la pretensión social con ansia burguesa, nunca cultural o moral, les resulta algo fino, pero que finísimo, y desde luego "respetable". Se es "mejor" porque se es distinguido ó respetable, y porque se está en la "normalidad" sexual, psicológica y con las adecuadas técnicas de comportamiento y de relación en una recepción, en una ceremonia o en una boda, y también en la normalidad moral, y donde lo que cuenta casi siempre es el cultivo de las apariencias.

El no cultivo de la amistad conlleva hacia una vida monótona, sin interrupciones que sean riqueza y diversión, sin osadías fecundas y sin desviaciones afortunadas. La gente que no practica la sociabilidad, la amistad y no tiene recursos propios, sin duda, se aburre. No interesa nada más que el trato con la familia, y de lo único que se habla es del cuñado o cuñada, primos o primas, y nunca desde lo logrado desde la valoración del prójimo, el afecto o la empatía. La sociabilidad y la amistad no suele darse entre las personas-biología porque se creen que no la necesitan, y les llega "sólo" el instinto. Al no practicar el formidable refuerzo de la vida que es la amistad, se adentran en el fracaso y en la agresividad, de ahí los malos tratos.

Por el contrario, la comunicación con el prójimo enriquece, relaja, da ilusión y proporciona un panorama abierto. El panorama abierto es una de los hechos más formidables que existen en la vida. El mismo alimenta la posibilidad, la probabilidad, la suerte, la esperanza, capital, la espera, la ilusión, la búsqueda y... la amistad. La tarea deliciosa está pues en provocar y disfrutar este panorama abierto como supremo logro antropológico.

El autor es profesor