El Correo Gallego

Tendencias » El Correo 2

Besos de película

Como cada año, el 13 de abril se celebra el Día Internacional del Beso. Un día elegido como recuerdo del beso más largo de la historia, un monumental ósculo que se prolongó por espacio de 46 horas, 24 minutos y 9 segundos. Los que ahora repasamos no fueron tan largos (ni siquiera Peter Jackson se atrevería a estirarlos tanto) pero sí son algunos de los más memorables besos de cine

JOSÉ GARCÍA LÓPEZ   | 08.04.2018 
A- A+

El primer beso de la historia del cine tuvo lugar en 1896 y fue un encargo de Thomas Alva Edison al director William Heise. El vídeo de este beso entre John Rice y May Irwin apenas dura 47 segundos en un único plano. Desde entonces el cine ha recogido besos que están en la memoria de todos. El más largo duró 3 minutos y 5 segundos y fue protagonizado por Regis Toomey y Jane Wyman en You're in the Army Now, estrenada en 1941. Sin embargo, no ha pasado a la historia por ser uno de los más recordados.

1. Humphrey Bogart y Ingrid Bergman en 'Casablanca'. Arrancamos nuestro, a buen seguro, incompleto repaso con uno de los besos más legendarios del séptimo arte, el que protagonizan Rick (Humphrey Bogart) e Ilsa Lund (Ingrid Bergman) en Casablanca, el clásico que en 1942 dirigió Michael Curtiz. Como buena historia de amor que se precie, el mitificado título de Curtiz, es, ante todo, una historia de renuncias, de imposibilidades y sacrificios. Los corazones rotos, los recuerdos y el dolor, se abrazan con frágil e intensa desesperación, intentando que todo vuelva a como era ayer. Pero nada va a volver a ser como era antes. Tranquilos romanticones, a ellos y nosotros, siempre nos quedará París.

2. Clark Gable y Vivien Leigh en 'Lo que el viento se llevó'. El viento pudo arrasar y arrastrar muchas cosas, pero lo que ha permanecido incólume al paso huracanado de los tiempos ha sido la carga mitómana y profundamente romántica de esta película. Casi nada se explica o se entiende del séptimo arte sin esas escenas arrebatadoras en las que un golferas simpaticón con grandes orejas (Gable, of course) se quema a temperatura similar a la de la incendiada Atlanta cuando entra en contacto físico con Escarlata O'Hara (Vivien Leigh).

3. Jack Nicholson y Jessica Lange en 'El cartero siempre llama dos veces'. Otros solitarios buscándose a hurtadillas, dominados por los instintos (los bajos, claro) y la pasión primaria.

4. Glenn Ford y Gloria Grahame en 'Deseos humanos'. El título de la película es explícito de su contenido: el sexo visto como una fuerza irracional, animal o bestial, con el asesinato planeando sobre futuros inciertos.

5. Michael Douglas y Sharon Stone en 'Instinto básico'. La mantis religiosa presta a devorar sin piedad al machito Douglas, un poli adicto al sexo y a los escarceos peligrosos.

6. William Hurt y Kathleen Turner en 'Fuego en el cuerpo'. Femmes fatales con planes maquiavélicos en los que el sexo es el cebo. Hurt no sabe lo que hacer. Ella es la que manda...

7. Burt Lancaster y Ava Gardner en 'Forajidos'. Burt Lancaster divisa por vez primera a Ava Gardner, y sus cuerpos ya no pueden estar separados en este mítico thriller expresionista de Siodmak. Dos animales sexuales de la pantalla, cada cual en su estilo, demasiado apartados de los físicos convencionales de sus congéneres. Lo significativo de la foto reside en la forma cómo se toman, se tantean, con la sed (de mal) propia del género negro.

8. Clark Gable y Greta Garbo en 'Susan Lenox'. Un adanesco Gable (en el jurásico de su carrera) se convierte en el refugio sentimental de una Greta Garbo que recién se estrenaba en eso de hablar en la gran pantalla. Los vestidos desarrapados y el aspecto que ambos tienen de dejadez prefabricada en la Metro son necesarios para poner carnaza en un melodrama desaforado con padres molestones, bodas pactadas y amores redentorios. La divina sabe muy bien poner esa pose de vahído ensayada a conciencia en su trabajo durante el mudo, lo que no sabemos es si la higiene descuidada de su héroe contribuyó a la interpretación. Cosas de la trastienda de Hollywood.

9. Richard Gere y Valerie Kaprisky en 'Vivir sin aliento'. Pues claro que estas dos beldades se hallan sin aliento: sus labios están robándose el oxígeno en medio de un ambiente climático axfisiante, por el calor que sus cuerpos rezuman. Los pechos de la adolescente, obnubilada por la locura vital de un horterilla existencialista primo americano del Belmondo godardiano, chocan con fuerza contra el no menos famoso pectoral del señorito Gere (aunque sea su trasero el más reconocido por los cinéfilos y cinéfilas del mundo). El goce del sexo y la aventura tienen un sinónimo en la libertad y el vivir deprisa, quemando etapas. Lo que aún queda, ese rescoldo, esa llama eterna que no se apagará, es la pasión de ambos.