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El arte y su compañía

Iglesia de Santa Baia de Palio, Lalín
Iglesia de Santa Baia de Palio, Lalín

ÁNGEL NÚÑEZ SOBRINO / ESCRITOR   | 15.04.2018 
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La obra de arte, en cuanto objeto de estudio, no aparece nunca separada, aislada como un átomo flotante. Lo acompañan multitud de referencias. Tiene a su alrededor documentos, monografías, leyendas, tradiciones, transcripciones diplomáticas, artículos y disertaciones eruditas; y también documentales, reportajes, fotografías mil de visitantes, vídeos grabados , y capítulos en libros especializados y programas en la televisión, etc. Se reparte y se comparte, públicamente, el monumento por sus partes naturales, y se atiende con rigor a todos los añadidos y aportaciones que pudiera tener el monumento a lo largo de los siglos. Es un ejemplo la monografía del medievalista Emilio Saéz Sánchez "Cartas de población del monasterio de Meira". Madrid, 1943.

El que un monumento aparezca con "compañia cultural", y desde la página impresa en todos sus aspectos, acrecienta su interés y su valor; y hace que se tengan más datos a la hora de explicarlo; tiene también más motivos para caer en el conocimiento común de aquellos ciudadanos que tengan inquietud por conocerlo. Entra además con más facilidad y motivo en" Internete" y en los móviles privados. No queda sólo como algo ya conocido popularmente, también queda como algo importante incorporado al conocimiento científico, y al contenido de un capítulo de la historia del arte, y que va desde un serio folleto turístico hasta una ponencia en un Congreso. Sobre ese monumento se crea una fecunda, estimulante y magnífica dialéctica. Veamos algunas tríadas: monumento-investigación-publicación; interés-divulgación- reconocimiento; atracción-percepción-admiración; excursión-explicación- comprensión; finalmente,curiosidad-documentación-interpretación. Podríamos proseguir casi indefinidamene, pero paramos. Que cada uno ponga las tríadas que quiera. He aquí la utilidad del sistema idealista alemán, y en particular J.T. Fichte (1762-- 1814). Entendemos el conocimiento de todo monumento artístico como un proceso en incesante avance de conocimientos.

EL ARTE TAPADO. Denomino " arte tapado " a aquel arte que estuvo durante mucho tiempo oculto, desvalorado, olvidado;o, literalmente, cubierto de hiedras y maleza, de fiunchos y arbustos, pero, paradógicamente, protegido y a salvo de la depravación de los torpes. La mediocridad, el abandono, los conflictos sociales y económicos lo han detenido de su función, de su uso y misión. Quedaron retenidos sin el ejercicio del cuidado que les es propio, y nada ni nadie detiene el deterioro y la deformación o destrucción que los rodea. Pero todo posee un tiempo y un límite. Hace casi un año la iglesia románica, y algo prerománica, de Santa Baia de Palio ( Lalín) ha sido restaurada, y , en el caso de ella, salvada.

Noticias múltiples de la prensa y de personas que la vieron me cuentan que ha sido salvada, y además quedó espléndida. Falta sin embargo la restitución de todas sus imágenes barrocas y los dos retablos: poseo múltiples fotos de ambas cosas, y espero que una vez restaurados vuelvan a su procedencia exacta, y que se cumpla así la reaparición de todos los elementos coherentes que se han ido añadiendo a lo largo de su existencia. La salvación de este tipo de monumentos, y además en pleno mundo rural, lleno de lenguajes seculares, provoca gozo a la vista y alegría en el corazón, y un optimismo que irradia hacia otras restauraciones, hacia otras salvaciones, y no sólo de la comarca de Lalín, sino también de toda Galicia.

Así, arreglado todo, la obra de arte se convierte en la mayor compañía del hombre, y la mirada contemplativa y asombrada del hombre se convierte en la mejor compañía de la obra de arte. Remitimos al libro de Jean Paris "EL espacio y la mirada" / Taurus.

Pero sobrevuelo de todo ello la experiencia mía de décadas. Otro caso patente tuvo lugar en el Museo de Pontevedra. Me refiero al petroglifo " Laxe das Picadas" que se exhibe allí.

En 1968 quedó abandonado en una finca que yo conocía muy bien ,y durante 8 años estuvo cubierto de hojas y maleza. En 1976 escribí al Museo, me contestaron, en carta ya publicada en un trabajo sobre un arqueólogo de mi familia: Ramón Sobrino Lorenzo-- Ruza (1915--1959)., y lo fueron a recoger, con el permiso de sus nuevos dueños.

Así fué salvado y rescatado de una más que probable destrucción el petroglifo de más entidad existente en un Museo de Galicia, aparte de los pequeños que existen en el Museo de San Antón; fué expuesto en "Gallaecia Pétrea", con muy mala iluminación, por cierto. Yo entonces tenía 20 años, y ya me atraía sobremanera la piedra labrada antigua.

Vivimos una época de aperturas y de libertades, después de mucho esfuerzo, rebeliones y luchas. La mentalidad de las personas ha mejorado, en general. Conductas, maneras y orientaciones que hace unas décadas eran rechazadas por ignorancia o con hipocresía católica ahora son admitidas.

Funciona una general amplitud mental; la gente viaja cada vez más; asimila y acepta múltiples culturas y costumbres, incluída la sexualidad distinta. Visita con fruición los numerosos museos:aprende, valora, aprecia. Los mercados, las ferias de antiguedades abundan, son espacios frecuentes de la ilusión y la posesión; seguro que a menudo hubo arrepentimientos de lo tirado en casa, y ahora encontrado en esa feria.

La gente, casi toda, aprende de sus errores con objetos en algún grado corespondientes al arte, y destapa, es decir, descubre con gozo lo que tenía tapado en casa, y lo comunica con un lenguaje propio de la alegría del descubrimiento, y procura una restauración. Aún muchas veces la compañía humana del arte lo salva: adelante, pues, siempre.