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El arma de destrucción masiva de trump: twitter

Ganó en el mundo real tras hacerlo en el virtual. El que se convertirá en líder del país del Tío Sam será un auténtico presidente ya no 2.0, sino más allá, 3.0. Su evolución en las redes sociales ha sido brutal. Twitter es su pasión... y por veces su perdición. Trump aseguró en el pasado que lo amaba porque era "como tener un periódico sin pérdidas". Un medio en el que poder controlarlo todo y que supo exprimir en campaña. Y en el que muchos ven la clave de su éxito.

Trump en la turné de agradecimiento con la que recorre EEUU. Y de la que tuitea sobremanera
Trump en la turné de agradecimiento con la que recorre EEUU. Y de la que tuitea sobremanera

SANTI RIVEIRO TRADUCCIÓN: MANUEL FERNÁNDEZ GRELA Y JOSÉ MIGUEL ALONSO GIRÁLDEZ   | 18.12.2016 
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Terminados de forma definitiva los recuentos de votos, se constata que Hillary Clinton ganó en voto popular a Donald Trump, al lograr 65.788.567 sufragios frente a 62.955.343. Son más de 2,8 millones de papeletas de diferencia. Y, sin embargo, el hoy presidente electo se convirtió el pasado 8 de noviembre en el más votado candidato republicano en la historia, superando a sus antecesores John McCaine y Mitt Romney, pero también quedando por delante de George W. Bush (62 millones) y de Bush padre (48,9); de Ronald Reagan (54,5) o Richard Nixon (47,2 millones de votos). Todos ellos en citas donde se impusieron a sus rivales demócratas, algunos por goleada.

Se puede sacar muchos menos votos pero rentabilizar el sistema indirecto de elección estadounidense ganando en los Estados donde era clave hacerlo, logrando más electores: 306 frente a 232. Trump barrió de calle, como hizo antes en las redes sociales. En mayo tenía ocho millones de seguidores en Twitter y ya le gabana la partida a la demócrata Hillary Clinton, que no llegaba a 6,2 millones; meses después, metidos en la pomada de la campaña, @realDonaldTrump repuntaba a 11,7 millones de interesados mientras @HillaryClinton se conformaba con 8,5 millones.

En otras redes sociales como Instagram sus 2,5 millones de fans adelantaban a los 2,1 millones de Clinton. Pero el republicano supera ya 4,3 millones. Y aunque al llegar a a la arena de las urnas en Youtube Hillary contaba con más suscriptores que él -74.000 a 56.000-, lo cierto es que hoy, aupado por la convocatoria electoral a la presidencia, rebasa los 105.000.

Sus tuiterías han estado siempre envueltas en polémicas. Tanto que, días antes de los comicios, sus asesores le prohibieron utilizarlo libremente. Pero hasta la última hora del día 8 de noviembre su cuenta se volcó, tutelada, para movilizar el voto a su favor.

Desde que es presidente electo lleva un centenar de tuits... y con ellos ya ha provocado conflictos internacionales con países como China o ha hecho perder miles de millones de dólares a compañías contratistas del Gobierno federal. Mensajes, muchas veces, poco discurridos y nada diplomáticos. Con insultos incluidos.

Corría el mes de mayo. Justo un día después de reiterar sus planes de levantar el muro y deportar a los mexicanos ilegales -el grupo humano que más ha descalificado, incluso por delante de los musulmanes y las mujeres-, @realDonaldTrump conseguía una repercusión masiva con el siguiente tuit: "¡Feliz Cinco de Mayo! El mejor plato de tacos se sirve en la Trump Tower Grill. Amo a los hispanos". Y los estaba comiendo, si, como mostraba una imagen realizada desde el despacho en su rascacielos en Manhattan, Nueva York. Doscientos mil usuarios de Twitter lo compartieron o marcaron este mensaje como favorito.

Su primer tuit como ganador, ya en la madrugada del pasado 9 de noviembre, fue: "Una noche hermosa e importante! El hombre y la mujer olvidados nunca serán olvidados de nuevo. Vamos todos juntos como nunca antes". Un día después @realDonaldTrump le dedicaba sus 140 caracteres a acordarse del Ejército: "¡Feliz cumpleaños 241º compañía de Infantería de Marina de Estados Unidos! ¡Gracias por vuestro servicio!!!!". Poco después tenía lugar la primera reunión en la Casa Blanca con el inquilino saliente. "Un día fantástico en D.C. -por Whashington- Me reuní con el presidente Obama por primera vez. Encuentro muy bueno, gran química. ¡A Melania le gustó mucho la señora O!". Se refería a la primera dama saliente, Michelle.

Coincidiendo con las protestas en distintas ciudades del país contra los resultados electorales, Trump señalaba que "Sólo había una elección presidencial muy abierta y ajustada. Ahora protestan los manifestantes profesionales, incitados por los medios de comunicación. ¡Muy injusto!". Medios a los que veta en el mundo real.

Comenzaba diciembre acordándose de las víctimas por las inclemencias que asolaron el país: "Mis pensamientos y oraciones están con aquellos afectados por las trágicas tormentas y tornados en el sudeste de los EEUU. ¡Mantente a salvo!".

La lió parda, literalmente, al dar a conocer al mundo que "El Presidente de Taiwán ME LLAMÓ hoy -por el día 3 de este mes- para desearme felicidades por ganar la Presidencia. ¡Gracias!". Algo que no se había atrevido a hacer ningún otro líder de Estados Unidos. China montó en cólera, como cuando dijo que Apple debía fabricar el Iphone no en Asia, sino en América... y respondió también en un tuit: "Interesante cómo EEUU vende Taiwán miles de millones de dólares de equipo militar, pero no debo aceptar una llamada de felicitación". Y distintos tuits censurando las políticas chinas antiyanquis.

Mientras crea un gabinete que mezcla a la todopoderosa Wall Street con negacionistas del cambio climático de las petroleras, sus sentencias dañan a empresas: a Boeing cuando anunció que de hacer dos carísimos -4.000 millones de $- Air Force One , aviones presidenciales, nada; o cuando amenazó el programa del caza furtivo F35 y su fabricante, Lockheed Martin, se hundió miles de millones en Bolsa. Incluso celebró la muerte de Fidel Castro. Y eso que aún no manda nada.