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Lo antitaurino coincide, hoy, con la vuelta a la gloria de la tauromaquia

El fenómeno antitaurino existe no sólo desde el establecimiento del canon en el libro la tauromaquia o el arte de torear, del diestro pepe hillo, amigo de goya, en el año 1796. Viene de Grecia y Roma, y de creta, donde se dieron los primeros juegos o venationes con el toro. su primer detractor fue cicerón. el segundo, San Agustín

XURXO FERNÁNDEZ   | 07.08.2016 
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El grabado que aquí tenemos, Ligereza y atrevimiento de Juanito Apiñani en la de Madrid, de la Tauromaquia de Francisco de Goya y Lucientes, parece expresar, mejor que cualquier otra ilustración, el equilibrio inestable en el que está inmerso, hoy, el infinito mundo de los ruedos y la Fiesta. Debajo: icono del Toro de Osborne y postal de mediados de los años veinte de la Plaza de Pontevedra

estamos asistiendo a un recrudecimiento del sentimiento antitaurino, no sólo en España, como ha sido público y notorio en casos tan sonados como el de Cataluña, sino precisamente aquí, en Galicia, donde hasta hace poco todo el mundo tendía -y nunca mejor dicho- a tener la Fiesta en paz. Y todo exactamente desde 2010. Ese año comenzó un lento rosario de adhesiones de algunos concellos a coordinadoras, como la Rede de Municipios Galegos pola Abolición, o bien, aún sin optar por por esa vía, a manifestarse convocando plenos para la consecución del status de Concello Antitaurino. Más o menos por orden (lo ven en el gráfico adjunto), la cosa fue de Cangas, Pobra de Brollón, Dodro, Vedra o Teo (en 2010) hasta el último -por ahora-: Padrón, en septiembre de 2015. Un caso curioso, por cierto, donde comprobamos que, paradógicamente, el actual alcalde, el señor Antonio Fernández Angueira, es pro taurino. Pero la moción se aprobó por la mayoría de los ediles presentes en la reunión. Cousas veredes...


ACCIÓN Y REACCIÓN. Pero, como decimos, esa situación no es exactamente crítica, sino periódica. Cada cierto tiempo, hay una reacción a la práctica de la Tauromaquia. Y lo mejor de todo es que las causas van de lo aparentemente lógico hasta lo estrictamente increíble. Hoy, los motivos predominantes, o bien las razones aducidas por los antitaurinos son, en esencia, el maltrato animal o bien el hecho de que ellos (algunos) consideran que la Lidia no representa ni al pueblo, ni a sus intereses, ni a sus gustos y aficiones, y, por ende, que, al menos en el caso de Cataluña y Galicia, no tienen nada de catalán o gallego. Y si seguimos el curso de los acontecimientos a lo largo de la Historia, nos encontraremos con una casuística riquísima entre esas curiosas razones. Por ejemplo: mucho, muchísimo antes del comienzo del Canon de Pepe Hillo (por cierto, como hemos hablado alguna vez aquí, Goya llegó a estar en su cuadrilla. En el Grabado F de su Tauromaquia, el pintor se autorretrata en el callejón, observando la muerte del maestro), había una cierta lucha entre algunas cabezas pensantes en contra del maltrato animal. Cualquier animal.

De ahí que, como les decíamos antes, el propio Cicerón estuviera en contra de los juegos llamados Venationes. Es decir: luchas interraciales entre animales de distinta envergadura, como osos o toros contra perros... o varias mezclas más. En lo que respecta a los toros, al filósofo le preocupaban especialmente. Y no sé por qué me da -o al menos no lo menciona- que le sentaba mucho peor eso que las meriendas circenses. O sea: los leones comiéndose a los cristianos. Y a él se le sumaban Prudencio o Casiodoro. Insisto: todo en aras del maltrato. Y ahí lo había. vaya que si lo había. Más tarde, algunos Padres de la Iglesia se rebotaron a fondo contra cualquier tipo de lucha contra los animales. Lógico. Dos de ellos eran especialmente solventes: San Juan Crisóstomo y ese sabio infinito que era San Agustín, el autor de La Ciudad de Dios, una de las obras más importantes de la Historia, y, por supuesto, una de las que siguen siendo más actuales...

LA COSA SIGUE, y vemos historietas tan curiosas como la de Felipe II, un taurino de pro que se enfrentó al papa Gregorio XIII para que, ocho años después del hecho en sí, levantara la bula antitaurina que había firmado su antecesor en la silla de San Pedro, Pio V, quien había prohibido los espectáculos taurinos en 1567. Y continúa la cosa con prohibiciones, levantamientos parciales y totales de la prohibición, y, ante todo y sobre todo, con el poco caso que, a lo largo de un período considerable, el pueblo llegó a hacer de los mandatos regios, gubernamentales o municipales de todo lo relativo a toros y toreros... Pero hay una cosa que sorprende cuando se examina en la maravillosa crónica que nos hace Cossío en abundancia y profundidad: que hasta los antitaurinos cuentan y describen asuntos la mar de sustanciosos. Ese es el caso del notable pensador antilidia Eugenio Noel, para quien los toros era un crimen de raza, y que en cierta ocasión afirmaba que "Los toros tienen la funesta cualidad de ser el único rasgo enteramente nacional: sólo los toros unen las regiones, y hacen andaluz al eúscaro, y extremeño al catalán y castellano al andaluz..."

¿y QUÉ HAY A FAVOR? La discusión, en estos casos, siempre acaba por resultar cansina. A bote pronto, cuando uno no quiere, no se discute. Pero, si hubiese que resumir un minicatálogo de defensa de la Tauromaquia, habría que echar mano de varios elementos. Uno: el de la propia existencia del Toro de Lidia. Esto: mal que le pese a quien sea, una raza creada y criada a efectos de acabar en un coso, que pasa una vida realmente envidiable, que come bien, que se desarrolla en libertad, en un paraje que le es íntimo y próximo en todos los sentidos, que participa de una vida plena, se puede considerar feliz. ¿A cambio de una última tarde en la que pierde la vida (o no) en un juego limítrofe? Puede que no sea un mal negocio. Comparen ustedes con la de cualquiera de los animales que nos comemos: vacas, cerdos, gallinas, pollos, conejos... ¿Que es usted vegetariano? Bien. No deja de ser un problema. ¿Maltrato animal? No me parece justo juzgar una vida por una tarde. ¿Que el juego no es de su país? Bueno: si no es usted mediterráneo, no. ¿Prohibir la Lidia por eso? Un recorte de las libertades flagrante. Prohiban ustedes el fútbol. A fín de cuentas, se dan muchos cabezazos. Y patadas, incluso en los huevos... En todo caso, miren: a mí me encantaría que cada cual se dedicase a sus propias aficiones. Y, lo dicho: qué bonito sería que, colectivamente, tengamos la Fiesta en paz...

El cartel de pontevedra

EL PODER Y LA GLORIA

Morante de la Puebla, Julián López, El Juli, y Roca Rey se encargarán hoy, a las 19:00 horas, de inaugurar la Feria de la Peregrina de 2016 en el coso pontevdrés. He aquí un milagro anunciado. Tríada torera de muy diverso hacer, que incluye al Mozart de los Ruedos, al siempre estimulante diestro de la Puebla y al nuevo coloso, de factura tan brillante como arriesgada, y de modos ciertamente semejantes en muchos sentidos a ese otro héroe llamado José Tomás, que tantas veces ha dejado faenas inmortales en este mismo paraíso taurino. Los astados serán de esa ganadería habitualmente tan solvente que es la de Alcurrucén.