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tribuna libre

Actualidad de Domingo Fontán

ÁNGEL NÚÑEZ SOBRINO  | 18.12.2016 
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Antes de realizar una excursión queremos ver y estudiar un mapa, y saber así nuestro entorno futuro. Y al contrario, después de una excursión espontánea y fructífera, queremos ver en un mapa lo que recorrimos, y así saber de esos lugares que hemos visto. Aspectos y elementos varios nos acompañan en esa excursión: la arquitectura, el paisaje, las tradiciones, las construcciones rurales, y los restaurantes como la manera suprema que el paladar concede a los sitios donde estamos. Pero frente a los mapas modernos, de turismo, poseemos una tradición óptima referente a mapas antiguos como el mítico de Hernando Ojea (1603), Tomás López (1784), Vicente Tofiño y nuestro gran personaje Don Domingo Fontán (1788-1866), autor de la Carta Geométrica de Galicia (1845).

Desde luego que permanecer en un lugar de prestigio, antigüedad y patrimonio nos conmueve mucho más si ese nombre está registrado en cartografía, en un grabado antiguo o fotografiado con reconocida calidad. Los lugares con entidad poseen un correlato con un nombre célebre: Iria Flavia, Cequeril y sus petroglifos, Sabucedo, Santa Tecla, Campo Lameiro... Y la maravilla es que estos lugares existen no sólo en la mente, en la experiencia, en la realidad, sino que también existen en mapas, o lo que es lo mismo: la existencia registrada de un lugar desde lo analítico, lo matemático y lo acertado. Considérese siempre el rigor matemático, preciso, concienzudo y responsable de Domingo Fontán en la génesis de su Carta Geométrica; y si culturalmente estamos en el romanticismo, en Filosofía nos encontramos en la práctica precisa del Positivismo: el reconocimiento puro de los hechos y sus relaciones, y con él la ciencia como el único conocimiento posible; su metodo es puramente descriptivo, y la ciencia se extiende a todos los campos de la indagación. Y es curiosos este dato: A. Comte (1798-1857) extiende el Positivismo en Francia, y es en París donde se imprime la Carta Geográfica de Galicia en 1845. Es necesario anotar también su extraordinaria disposición física para recorrer en mula, a caballo, a pie, en coches con tracción animal: y aquí tiene comparación con el Padre Sarmiento en sus Viajes a Galicia (1745-1754). Anotador incansable con instrumentos científicos -se conserva su sextante-, verificador infatigable del terreno avanzando desde su intuición y entusiasmo, triunfador en sus proyectos y resultados, entusiasta desde sus deseos, a don Antonio Fontán antropológicamente hay que estudiarlo desde la perspectiva de la acción, en la filosofía de Maurice Blondel. Un ímpetu romántico, un sentimiento potente y un carácter práctico directo, un exhaustivo conocimiento son aspectos esenciales de su personalidad.

Es necesario establecer su paralelismo en la Sociedad Arqueológica de Pontevedra (1894-1937/39). Un aspecto capital de la misma es la excursión preparada: es recorrer a pie, y las informaciones de los corresponsales que vivían allí, los datos geográficos para actuar y llegar allí con acierto. Y desde luego también la autenticidad: esa alternancia de estudio riguroso en un gabinete o despacho y esa magna disposición al viaje con resultado geográfico completo. Y fué así que la Sociedad Arqueológica le coloca una placa amplia en la casa donde nació, en Santa María de Portas en 1930.

Casto Sampedro sabía de la seria y honda meditación del ilustre cartógrafo de Portas cara a preparar una expedición para registrar, anotar, y descubrir al mundo todo tipo de accidentes geográficos y novedades geológicas con sus relieves, y tal como lo expresa él "sólo o acompañado de otros", y no hay que descartar a Fontán como privilegiado espectador de tormentas, amaneceres portentosos, paisajes con virginidad esplendorosa, anotador curioso de iglesias románicas exentas, con todo su recinto de antigüedad, y antes de los "panteóns". Por eso es célebre con perennidad la emoción de Adrián Solovio al descubrir Galicia en el Mapa de Fontán en Arredor de Sí; y también se comprende el prólogo de Vicente Risco a Pelerinaxes, 1929. Vivencia, intensidad, emoción, riesgo, vigor, "momento", convicción y adhesión, vocación, empeño y férrea voluntad: he aquí, resumida, la épica de Fontán y su círculo y colaboradores en la causa.

Tampoco se pueden olvidar las variadas facetas de Domingo Fontán: en la Universidad de Santiago y diputado por Pontevedra, su anecdotario político como diputado, su vida académica, las indicaciones para el estudio de un ferrocarril entre Santiago, Betanzos y Ferrol...

Falleció en Cuntis el 24 de octubre de 1866, adonde seguro habría ido a restablecerse en su Balneario. Está enterrado en el Panteón de Gallegos Ilustres de Santo Domingo. Falta sin embargo, una placa que lo recuerde en Cuntis, en su paseo final. Ello es oportuno, necesario y justo cuando además se cumplen 150 años de su ausencia. Que este artículo contribuya a su ejecución en pared apropiada. Al Grupo Cultural O Fervedoiro le compete la gestión, que seguro hará fructificar con entusiasmo y eficacia.

(*) El autor es escritor