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El icónico Seat 600, un  objeto de culto
El icónico Seat 600, un objeto de culto

ÁNGEL NÚÑEZ SOBRINO  | 11.02.2018 
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Una de las ilusiones de nuestra juventud consistíó en la adquisición de un coche. Los momentos mágicos de su adquisición y estreno fueron- -para todos-- inolvidables. A la utilidad del coche se unió su conveniencia, su necesidad y también su deleite , al ser además cómplice, seguro y discreto, de "biologías" y de actos biográficos particulares, como el de acudir a un congreso con aportación. El coche fué desde entonces nuestro" compañero" constante, pero mantenido, en un gasto que siempre recompensó. Ingresan también como momentos álgidos la elección y la decisión, y con ello el acierto: así, la mirada ante él como práctica del gusto. También, y con los años, el coche surgió en todos como el utensilio de la solución a un mal episodio, a un estado de dificultad que con su veloz giro de ruedas nos trasladó a la relajación y al olvido necesario. Desde luego que también Galicia toda y los países de Europa surgían como apetito del conocimiento en las carreteras.

Figuran en el registro colectivo el Seat 600-D y el Citroën 2CV, y su versión mejorada, el Dyanne 6 (amarillo el de casa). Recuerdos, risas y vivencias se mezclan en jolgorio desde el presente. El Citroën lo cita Roland Barthes en "Mitologías" (1957).

Magnífico en sí mismo, sin embargo el coche estropeó o invadió terrenos que no le correspondían en el mundo rural gallego. Ello constituye una falta de respeto sobre el entorno de lo sagrado (Malraux, Mircea Eliade, Eugenio Trías) que rodea a las iglesias parroquiales,y sus causas son materialismo vulgar e ignorancia animal contra ese entorno y espacio que guarda un valiososo patrimonio secular,y se encontraba intacto hasta entonces, y también la presunción de ostentar un coche bonito y que lo vean los vecinos. Como consecuencia se cortaron castaños y robles y se echó asfalto a la tierra, y se marcó con líneas blancas en una burda e innecesaria imitación de lo urbano.

Los culpables son los párrocos, los alcaldes y los vecinos, y alguno tendrá negocio de materiales de obras, seguro. Si en la política existe el cálculo como control para mantener el poder y el prestigio, en paralelo en el conductor debe existir el cálculo y el control para alcanzar el dominio del coche, y con ello la eficacia en la conducción, y en términos racionales coincide con la prudencia. Tras ello ya puede venir la suerte; pero el carácter de cada cual es lo que decide el buen final en recta y curva claras. El coche es la mayor compañía adherente al ser humano, y es increíble que lo mecánico-metálico concuerde tan bien con esa sustancia psicofísica que es el hombre.

EL MUSEU DE CARAMULO.En plena sierra de Caramulo (Portugal), cerca de Tondela, existen dos museos únicos por lo que contienen: uno es de Arte-escultura, pintura, tapices, cerámica-; el otro es el Museu dos Coches, relucientes todos ellos y de todas las marcas. Fué inaugurado en los años 50. Toda esta realidad se debe a la gestión exitosa de los hermanos Abel y Joâo de Lacerda que, en gestión exitosa, lograron estos dos espación de coleccionismo singular, que atrae a coleccionistas, a apasionados del motor, a estudiosos del arte, y a personas deseosas de retiro en un recinto y un paraje imponentes. Su padre, el Dr. Jerónimo de Lacerda, creó allí la mayor estancia sanatorial de la península ibérica. Es famoso cada septiembre el "Caramulo Motorfestival", que es todo un evento cultural y sociológico .El coche queda así elevado a hecho peridístico.

La estauílla de plata maciza del Rolls Royce encanta. Es la "Silver Lady". El Rolls- Royce impresiona no sólo porque representa lujo y dinero, impresiona también porque es arte. Además de los excelentes materiales, el cofre de su encanto reside en su diseño acertado. Diseño que tiene relación con la historia del arte, según el conocido estudio de E .Panofsky "Les antécédents idéologiques de la calandre Rolls-Royce".(Gallimard,1996). La rejilla del motor "oculta una admirable mecánica detrás de una majestuosa fachada palladiana". Exacto: el frontal de este coche, bien percibido, se asemeja a una fachada de Palladio. Atentos pues cualquier aparición del mismo. Aprendamos todos algo del coche: que además de ser el instrumento más horizontal , deberá ser el más vertical: a elevarnos con él en todos los sentidos, y a proseguir con él en progreso.

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