El Correo Gallego

Noticia 1 de 1 Tendencias » El Correo 2

2017: algunas joyas brillan ahí

Lo mejor en castellano en este año tiene algo de cosecha nueva, pero sobre todo de novelas de confirmación

Javier Marías, uno de los preferidos de crítica y público,
gracias a su última novela, Berta Isla.  - FOTO: web de La Vanguardia
Javier Marías, uno de los preferidos de crítica y público, gracias a su última novela, Berta Isla. - FOTO: web de La Vanguardia

JOSÉ MIGUEL GIRÁLDEZ   | 24.12.2017 
A- A+

Indiscutiblemente, aparecen ante nosotros los títulos que con el paso del tiempo adquieren lanaturaleza de 'bestsellers'. Aunque la palabra no goza de muchas simpatías, hay libros muyvendidos que, por supuesto, son extraordinarios. Y otros, a lo mejor, no tanto. Sobre todo, conviene no caer en estereotipos. Ya se sabe que en el universo de la crítica literaria los tópicos suelen abundar, y algunos son especialmente dañinos. Un resumen anual siempre contiene su porcentaje de injusticia. La memoria juega malas pasadas, y tampoco hay lugar aquí para hablarde todos. El tiempo distorsiona los recuerdos de las primeras lecturas del año (uno, también hay que decirlo, estuvo varios meses fuera de España durante este año), aunque también es cierto que hay libros que ganan con el reposo, como los mejores vinos, y que cuando regresas a ellos, siquiera brevemente, adviertes que su sabor y su color brillante siguen intactos, o te parecen aún muy superiores a como los recordabas. ¿Cómo encontrar lo mejor del año?

¿Cómo resumir los más significativos? Para empezar, tendríamos que convenir que la poesía, o el ensayo, también deberían estar en estas listas. No siempre ocurre así. No creo que un resumen del año tenga que referirse a la novela solamente, por mucho que sus números sean, en general, superiores a los de otros géneros. Y tampoco creo que deba dejarse de lado la literatura infantil y juvenil, que mueve en España, creo que con toda seguridad, las mayores cifras del negocio del libro. Y las traducciones, que cada vez son mejores: ¿hemos de incluir las traducciones, aunque hablemos de libros que, originalmente, vieron la luz hace mucho tiempo? Creo que sí, por supuesto. Es mucho de lo que hay que hablar. Por ejemplo, podemos hablar de la hermosa aparición de una constelación de pequeñas editoriales, algunas de ellas extraordinariamente cuidadosas, capitaneadas por grandes exploradores del océano literario mundial. Sus publicaciones, que a veces no superan diez o veinte títulos anuales, están muchas veces entre esas joyas que no pierden el brillo en nuestra memoria.

Pero los grandes grupos editoriales cumplen también con una labor excelente, de la que emergen los valores jóvenes, que quizás de otra manera no verían la luz, al tiempo que sustancian grandes títulos y dan el espaldarazo a autores que ya cuentan con una o dos novelas de éxito. Se publica mucho, es cierto, y ello a pesar de la crisis persistente, pero, como veremos más adelante, son muchas las novelas, los ensayos o los libros de poemas (creo que la poesía vive una nueva edad de oro, y en Galicia de manera especial) que merecen el elogio en este año que termina. Los grandes grupos continúan sacando a la luz algunas obras contemporáneas imprescindibles: ¿qué decir de la sólida línea central de Seix Barral, por ejemplo, de Destino, donde la novela negra ha brillando de manera especial este año, de Random House? Sólo son algunos ejemplos. La labor de traducir al español o a la lengua gallega grandes éxitos internacionales debe valorarse especialmente (pero de literatura gallega hablaremos en las próximas semanas en este mismo suplemento). Como decíamos, cada vez contamos con traducciones más perfectas, más cuidadas, realizadas por profesionales que sacan lo mejor del original. Y eso es algo que estamos viendo aquí, en Galicia, de manera muy especial. Un brindis por los traductores, esos intermediarios que tienen mucho del corazón de los autores, y no poco del alma diversa de los lectores.

Javier Marías, cuya novela siempre es espera con entusiasmo, ha generado muy buenas críticas con la publicación de Berta Isla (Alfaguara). Estamos sin duda ante un clásico en vida que rara vez defrauda, sólido como sus sólidas anglosajonas convicciones (y no sólo), como su poso formidable de resonancia shakespeareanas, pero, entre mis consultados, la librera y dinamizadora cultural Mercedes Corbillón (Cronopios) prefiere apostar, dice, por la búsqueda literaria del placer: "Pocas cosas hay más sesgadas que una lista de los mejores libros y a la hora de hacer la mía he pensado que la manera más honesta de escoger mis títulos es elaborándola teniendo en cuenta el placer", explica. "El placer lector no es una cosa baladí, unos lo encuentran leyendo 'Moby Dick' y otros son más de Kiko Amat, ya saben, y lo que podría llamarse la destrucción de vacas sagradas. Creo que la objetividad está sobrevalorada y además es imposible. Dice Marías, experto en encabezar todas las listas, que la novela es más una forma de reconocimiento que una forma de conocimiento. Si por eso fuera su 'Berta Isla' estaría también entre mis escogidos. Fue cerrar el libro y pensar, touché, señor Marías, soy una chisgarabís que disfruta con sus vueltas y reviravueltas de estilo, pero como un personaje de su novela me niego con "drasticidad" a incluirlo en mi memoria anual. Me quedo con 'Mac y su contratiempo' (Seix Barral), Vila-Matas en estado puro, con sus juegos entre realidad y ficción, con un protagonista narrador encantador y chiflado que camina por el barrio El Coyote y construye o imagina construir una historia inacabada o imperfecta."

He descubierto, entre las personas consultadas, cierta unanimidad a la hora de señalar otra de las mejores novelas del año. Sin duda 'Tierra de campos' (Anagrama), de David Trueba, es uno de los acercamientos terrenales más emocionantes de los últimos meses, un viaje a aquella juventud que vivimos, habitados por la nueva emoción de la libertad, por el cambio político y por la llegada de todas las canciones. La novela de Trueba es honesta, limpia, cargada de vida y sí, también cargada de algunas nostalgias, de días que ya no volverán. Es un retrato de cómo éramos, cuando todo parecía de pronto alcanzable, cuando los sueños parecían reales por primera vez. Y, es finalmente, una novela quijotesca, una 'road movie' en la que acompañamos los restos del padre muerto, en su viaje a un pueblo de la meseta, donde los cereales son el mar.

Mercedes Corbillón también coincide en la emoción que proporciona esta novela, y en la extraordinaria capacidad de Trueba para retratarnos: "La lectura más placentera de este 2017 fue para mí Tierra de campos, ese viaje al pueblo de un hombre en el coche fúnebre donde también va el cadáver de su padre, que es además de un recorrido físico un recorrido sentimental por la memoria de Gus, un músico autodidacta. Todo contado con esa aparente sencillez que hace que la lectura nos lleve de la mano sin enterarnos". Y lo mismo opina Javier Pintor, director de importantes ciclos literarios en A Coruña, desde el Centro de Formación y Recursos unas veces, desde la Fundación Seoane, otras: "es la gran novela intergeneracional, y creo que Trueba se merece aún mucho más reconocimiento del que tiene", subraya.

En esa línea memorialística y un tanto autobiográfica, sin duda una de las más productivas en lengua española, no podemos dejar de citar a Almudena Grandes. Su nueva entrega de los Episodios de una Guerra Interminable, 'Los pacientes del doctor García', publicada como siempre por Tusquets, puede considerarse, sin duda, como una de las grandes novelas del año. Almudena escribe desde la emoción y desde el compromiso, pero también desde los hechos, desde los datos concretos. He aquí esta historia en la que Madrid es de nuevo protagonista, el barrio de Argüelles que Grandes conoce tan bien, donde se descubre un lugar en el que Clara Stauffer dirige una organización de prófugos del Tercer Reich. La historia del doctor Guillermo García es vibrante, al tiempo plagada de miradas cercanas y domésticas, pero también de ese sonido sordo de los hechos históricos oscuros. Fantástica novela, sin duda: porque Almudena Grandes rara vez defrauda, enfatiza también Javier Pintor, que tuvo a la autora entre sus invitadas a las jornadas literarias de Coruña, hace apenas unas semanas.

Un poco lejanas en el tiempo quedan historias excelentes, que hay que subrayar en una lista en la que sólo caben los mejores: las novelas de Marta Sanz y de Luis Landero. Pintor se refiere a ellas con el respeto que le producen dos narradores de primera fila, sólidos, sin fisuras, que llevan ya mucho tiempo brillando en el panorama de nuestra narrativa. Y uno, por supuesto, coincide. "Entre los mejores libros publicados está sin duda 'Clavícula', que trata un tema complicado, como la menopausia. A través de la enfermedad y el dolor Marta Sanz se abre camino con esa forma tan especial de escribir, con su apego por los temas más candentes de la actualidad", afirma Javier Pintor. Sin duda, esta historia de Sanz, publicada por Anagrama, muestra de nuevo su aguda mirada en torno al mundo en que vivimos, y las repercusiones que el mundo tiene en las pequeñas vidas personales. Landero es otro de esos ejemplos sólidos. El 'Landerismo' es un estilo, una forma de estar en la literatura. Coincido con Javier Pintor en el dibujo excelente de la figura del pícaro (siempre hay pícaros en Landero, siempre hay esa mirada cervantesca o quevedesca, con aire clásico innegable), que aparece con esperada brillantez y un lenguaje fulgurante en otra de las novelas del año, 'La vida negociable' (Tusquets): la vida del pícaro y genio Hugo Bayo, peluquero por más señas. Toda la España de la Transición y de los años posteriores, que circulaba en novelas como la de David Trueba, aparece en la excelente historia de Ignacio Martínez de Pisón (Seix Barral), 'Derecho Natural', que de nuevo nos acerca al tono memorialístico, cada vez más habitual en la literatura española. La historia de Ángel Ortega, que también Javier Pintor selecciona como una de los mejores del año (un año en el que Seix Barral ha dado a la imprenta cosas excelentes), nos lleva a esos ambientes familiares, a esa disección de la familia, que tanto le gusta a Martínez de Pisón. Nadie como el Ortega padre para definir una época, una familia, los setenta, los ochenta... un padre que era imitador de Demis Roussos, ese gran apunte sentimental. Con profesiones variopintas, el personaje casi se acerca a los pícaros de Landero. Al final, todo está relacionado con todo.

Mercedes Corbillón apunta otros muchos títulos que merecen la pena. Hay muchos más de los que parece. Habría que regresar, por ejemplo, a la serenidad narrativa y la precisión, hermosísima, de Cristina Sánchez-Andrade. "Como 'Tierra de campos', 'road movie' es también la historia de las mujeres seniles y maravillosas que protagonizan 'Alguien bajo los párpados' (Anagrama)", explica Corbillón, con la que coincidimos. Y es que, como ella dice, "Cristina Sánchez Andrade tiene una de las voces más originales y personales de todo el panorama literario español. Bruna y Olvido, señora y criada con toda una vida juntas a sus espaldas emprenden un viaje que comienza en la rúa del Villar de Compostela y acabará 68 largos kilómetros después". No se puede olvidar aquí la literatura que ha ido apareciendo en torno al conflicto vasco y a su última evolución. Desde el recuerdo de la triunfante 'Patria' (Tusquets) de Aramburu, o la aportación de Kirmen Uribe, 'La hora de despertarnos juntos' (Seix Barral), este año no se ha quedado atrás: 'Mejor la ausencia' (Galaxia-Gutemberg) es, dice Corbillón (y Javier Pintor y yo asentimos) "literariamente impecable. Portela nos expone la historia de Amaia que nos cuenta en primera persona su niñez y adolescencia en un hogar a orillas del Nervión en los años 80. La violencia de las calles, ETA, la Kale Borroka, la heroína, enredada con la violencia del hogar...". Otro de los títulos del año.

En el universo especial de las editoriales de pequeño tamaño, Libros del Asteroide, como Periférica, o Errata, han brillado con luz propia. Pero otras muchas, de las que hablaremos en otras ocasiones, han recogido el testigo de una literatura casi secreta, que sólo estos magníficos editores logran divisar a veces, con espíritu entomológico, como en su día ocurría en Libros del Silencio. Cabe señalar aquí, 'Apegos Feroces' (Sexto Piso), una obra imprescindible de Vivian Gormick, que debe señalarse como un texto de referencia de los publicados este año. En palabras de Corbillón, que apuesta por ella, como Pintor y yo mismo, "se trata de un libro de memorias que desgrana sin pudor la feroz relación madre e hija de la propia escritora, la dificultad de manejar sus relaciones amorosas tal vez marcada por la imposibilidad de mantenerse al margen del imperativo social de casarse y tener hijos que marcaba la época".

Pintor insiste en la importancia emergente de Cristina Morales ('Terroristas modernos', Candaya), como uno de los nombres que se deben tener en cuenta en 2017, y todos coincidimos de pronto en recordar 'La Uruguaya', de Pedro Mairal, premio Tigre Juan, publicada también por Libros del Asteroide.

En el año que termina Ediciones Destino ha continuado engordando su particular colección de novela negra, excelente. El regreso de Alicia Giménez-Bartlett ha merecido mucho la pena ('Mi querido asesino en serie'), pero también José Carlos Vales, Víctor del Árbol, o ya, en otro orden de cosas, la excelente recuperación del inédito de Josep Pla, 'Hacerse todas las ilusiones posibles', al cuidado de Francesc Montero. De nuevo, el memorialismo imprescindible, que parece el género literario del año. Y conviene no olvidar un texto excelente, como todos los del gallego Celso Castro: 'Sylvia', también en Destino.

No hay espacio para más, pero sí quedan títulos que merecen recordarse en este final de año, y algunos, quedarán fuera de estas líneas, o para futuros reportajes. 'Solenoide' (Impedimenta), de Cantarescu, se está convirtiendo en una referencia ineludible, saludada por todos. Corbillón no puede dejar de apuntar alguna de sus apuestas más personales: "ha habido otros títulos de buenas lecturas como 'Resort', de Juan Carlos Márquez, 'La línea del Frente', de Aixa de la Cruz, ambos publicados en Salto de Página, o los relatos de Almudena Sánchez, de Caballo de Troya. Y cada año tiene sus bonitas historias de amor como 'Esperando a Mr. Bojangles' (Salamandra), del joven Oliver Bordeaut", subraya. Yo no puedo dejar de incluir a una de mis favoritas, Belén Gopegui, con 'Quédate este día y esta noche conmigo' (Random House), o la gran Claudia Piñeiro, 'Las maldiciones' (Alfaguara). Y todos, por supuesto, terminamos con uno de los nombres de 2017: Sergio del Molino ('La mirada de los peces', Random House).

Pronto lo tendremos en Galicia, o, al menos, eso creo. Hablamos.