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Martín Patino, cuatro décadas de cine de autor comprometido

El cineasta Basilio Martín Patino - FOTO: EFE
El cineasta Basilio Martín Patino - FOTO: EFE

EFE. MADRID   | 13.08.2017 
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El cineasta Basilio Martín Patino, también productor, guionista e investigador, ha fallecido a los 86 años tras cuatro décadas haciendo cine de autor y comprometido y aportando un lenguaje y técnica narrativa innovadores.

Hasta 2011, con 80 años, estuvo trabajando, ya que aunque se había retirado unos años antes no pudo resistirse a grabar el acontecimiento social que tuvo lugar junto a su casa: la acampada del 15-M en la Puerta del Sol de Madrid.

El resultado fue el documental "Libre te quiero", estrenado en la Seminci de Valladolid en 2012, en el que muestra "la alegría" que reflejaba el movimiento ciudadano junto a un mensaje reivindicativo y fresco, con la libertad creativa del ya reconocido cineasta innovador.

Basilio Martín Patiño nació el 29 de octubre de 1930 en la localidad salmantina de Lumbrales.

Durante sus años como estudiante de Filosofía y Letras fundó, con Joaquín Prada, el cine club universitario, germen de la importante revista "Cinema Universitario" y foro de las primeras Conversaciones Cinematográficas de Salamanca, que tuvieron influencia decisiva en la evolución del cine español de posguerra.

Tras licenciarse, en 1955, se formó en la Escuela Oficial de Cine de Madrid, cuya práctica de fin de carrera -"Tarde de domingo" (1961)- ya recogía el compromiso temático y estético que Patino ha cultivado siempre, como el paso del tiempo, la soledad, la libertad o la ruptura con los valores tradicionales y la familia.

Durante un tiempo fue profesor en el centro que lo vio nacer profesionalmente, donde conoció a Mario Camus y Carlos Saura.

Su primer guión cinematográfico, "Amanecida", obtuvo el Premio Nacional de Guiones para TVE en 1961, y tras los cortos "El noveno" y "Torerillos" debutó con el largometraje "Nueve cartas a Berta" (1965), uno de los títulos emblemáticos en la historia del cine español y que contiene la atmósfera costumbrista de su tierra.

Esta ópera prima, que lo dio a conocer dentro y fuera de España como uno de los renovadores de la filmografía española, le valió la Concha de Plata del Festival de San Sebastián y los Premios del Círculo de Escritores Cinematográficos y la Federación de Cineclubs.

Después vieron la luz "Del amor y otras soledades" (1968) y, a comienzos de los años setenta, su productora, La Linterna Mágica.

A continuación elaboró el trío de películas que no pudo estrenar en España hasta la muerte del general Franco: "Canciones para después de una guerra" (1971), "Queridísimos verdugos" (1973), premiada en el Festival italiano de Taormina, y "Caudillo" (1974), que obtuvo el Gran Premio del Festival portugués de Figueira-Dafoz.

Asimismo, "Los paraísos perdidos" (1985); "Madrid" (1987), distinguida con los Grandes Premios italianos al Cine de Autor de Bérgamo y San Remo, además del mismo reconocimiento en Troia (Portugal); y "Octavia" (2002), mejor película del Tiburon International Film Festival de EEUU.

Con "Octavia", estrenada durante la Capitalidad Cultural de Salamanca, dijo que se jubilaba "para siempre del cine".

Prolífico en el ámbito de los montajes videográficos, también colaboró con el medio televisivo.

Fue miembro del jurado de Festivales de Cine como los de Valladolid (Seminci), Venecia, Berlín o Karlovy Vary (República Checa), y se le reconoció con la Espiga de Oro de la Seminci de 2002 al conjunto de su obra, la Medalla de Oro de Salamanca (1996), el Premio a la Cultura de Castilla y León (2001), en el apartado de cinematografía y artes audiovisuales, y el Premio San Pancracio en Cáceres a toda una vida dedicada al cine (2004).

A estos galardones se añaden la Medalla de Oro de la Academia Española de Cine (2005) y el homenaje tributado en Cádiz por la Muestra del Atlántico "Alcances 2006" a todos sus documentales, así como la exposición sobre su carrera "Paraísos" (2006), celebrada en el Centro José Guerrero de Granada, y el doctorado "honoris causa" de la Universidad de Salamanca (2007).

Una de sus aficiones era coleccionar objetos antiguos relacionados con la imagen, como linternas mágicas fechadas en 1880, visores y cámaras estereoscópicos, zoótropos, praxinoscopios y cámaras de proyección de 1910.