El Correo Gallego

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EDITORIAL

Feijóo y el triunfo de la razón

13.02.2018 
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SI ALGO NO PUEDE permitirse Mariano Rajoy, acosado en las encuestas por Ciudadanos y con el incendio catalán del desafío secesionista aún sin controlar, es que sus barones le descosan las costuras de su proyecto político. Por eso puso el presidente toda la carne en el asador para forzar ayer la foto de familia razonablemente feliz del Gobierno central y los dirigentes autonómicos del PP. Parece que Rajoy aprendió la dura lección de las elecciones de 2015, cuando él y sus ministros hicieron oídos sordos al malestar en los feudos regionales, anticipo de un castigo en las urnas que despojó a la familia popular de buena parte de su poder territorial. De la cumbre de ayer en la sede de la calle Génova sale, al menos de cara a la galería, un acuerdo de mínimos sobre la financiación autonómica. Cristóbal Montoro, que asistió a la importante cita, lo mismo que la vicepresidenta Sáenz de Santamaría, escuchó el rosario de quejas de los barones, relacionadas sobre todo con el descabellado plan del ministro de Hacienda para premiar a las comunidades incumplidoras con una quita de la deuda. Abanderado por Feijóo con argumentos incontestables sobre el agravio a la equidad y el desprecio a la solidaridad interterritorial, el estado de cabreo de los notables del partido en la periferia no cayó esta vez en saco roto. Y es que, sin un nuevo modelo de financiación -que el Gobierno central tendrá que negociar también con el PSOE y con un Govern de Cataluña hoy inexistente- y con los Presupuestos Generales del Estado pendientes del sí del PNV, la situación financiera de las autonomías se complica día a día. En este escenario, es una buena noticia que la cumbre de ayer haya terminado con una victoria de todos: Rajoy tiene su foto de unidad, que tanto necesita, y los barones regresan a sus feudos con la garantía de que no habrá quita indiscriminada y a las bravas de la deuda, lo que no significa que se cierre la puerta a una reestructuración ordenada y consensuada para facilitar, incluso, el pago aplazado. Feijóo vuelve a Galicia con un innegable éxito político bajo el brazo, un triunfo de la razón que refuerza su imagen de gobernante que, con lealtad, defiende los intereses de los ciudadanos y no se doblega a componendas que atentan contra la igualdad. Rajoy entendió sus razones y todos ganamos.