El Correo Gallego

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EDITORIAL

Estilo Noriega: desgana, desánimo, 'desfeita'

15.11.2017 
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TRABAJO LE HA COSTADO a Martiño Noriega hacer y digerir la primera tímida autocrítica a su modo de gobernar, en una legislatura que se encamina hacia su recta final, a trancas y barrancas, marcada por la ausencia de gestión y por el desierto de proyectos capaces de ilusionar a los santiagueses. Pocos dudan ya de que la capital languidece en el caos de Compostela Aberta, de que ha perdido protagonismo y peso institucional. En este escenario, en el que se respira desgana y desánimo, pudiera parecer una anécdota el malestar de los vecinos del edificio de la céntrica calle Xeneral Pardiñas desalojado tras un incendio, la semana pasada, que critican la desidia de Raxoi ante su problema; pero, en realidad, es el retrato fiel del estilo Noriega, refractario a bajar a los pequeños problemas del día a día. La única novedad radica en que, esta vez, el alcalde entona algo parecido a un mea culpa -"ao mellor nos faltou ser máis proactivos e termos tomada a iniciativa de ver se algo era necesario"-, aunque no puede resistir la tentación de lavarse las manos -"non tivemos ningún tipo de demanda dos veciños, nin constancia de que fora necesario tomar medida algunha"-, que es una de las señas de identidad de su (des)gobierno. Es esta frustrante e inaceptable desidia la que explica, por ejemplo, que media docena de servicios municipales funcionen ahora mismo sin contrato, tras haber expirado la concesión y las posibilidades de prórroga. El transporte urbano, que les cuesta a los santiagueses cuatro millones cada año, lo gestiona Tralusa sin cobertura legal. Las facturas de los centros socioculturales, también en el limbo de la provisionalidad, cuestan un millón de euros al peto de los ciudadanos y tienen en pie de guerra a la oposición y a la propia Intervención municipal. La grúa y la ORA están a la espera de la respuesta de Doal, tras el varapalo judicial a Raxoi. Escola de Música, pistas de pádel y Salgueiriños completan el escandaloso mapa de licitaciones pendientes. Admite Noriega, a propósito del incendio en Xeneral Pardiñas, que él y su equipo tienen que "aprender destas situacións". De esas y, por lo visto y por lo que soportan los vecinos de la capital, de los errores de una gestión que se resume en una palabra: desfeita.