El Correo Gallego

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ABEL VEIGA

Terceras vías

08.12.2017 
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HACE dos décadas un premier británico acuñó aquello de la Tercera Vía. La tercera vía de la socialdemocracia. Los sociólogos de cabecera de la London School escribieron la partitura. Pero todo aquello languideció, la crisis económica sopló con un auténtico vendaval en las estructuras del socialismo europeo. El repliegue sociológico no fue menor que el ideológico, y la fractura amén de factura en las urnas fue la que fue y sigue aun siendo. Buscar el espacio en el que se habitó cómodamente durante décadas significa, ante todo, ser consciente de la erosión que el paso del tiempo hace en la política. No así en los políticos. Incombustibles por naturaleza y apoltronados al escaño o al cargo público cueste lo que cueste.

Ahora, en Cataluña se habla de una tercera vía. Demagogia pura. Vacua. Estéril como casi siempre. No hay terceras vías. Hay lo que hay y lo que nos empeñamos en ser desde la cerrazón y la pasividad. No se trata solo de una confrontación entre ellos y nosotros. Sino de legalidad, coherencia, compromiso y cumplimiento. Tal vez lo único que hubo en España tras la derrota que supone una guerra civil, fue esa tercera España que quedó atrapada en el silencio en medio de vencedores y vencidos. Iceta no será el portaestandarte de ninguna tercera vía. Pero jugará sus cartas a ver si, de carambola, en un escenario o en otro, puede gobernar o cogobernar en una cohabitación necesaria.

Y en estas anda ahora algún nacionalismo gallego, explorando esas terceras vías imaginarias que no conducen a ningún puerto y que sí certifican algo, a saber, la fractura y división del voto y del campo nacionalista. No reencontrarse, no buscar un espacio común y un discurso único por muy identitario que sea el magma que los envuelve a todos, facilita la dilución y la distorsión del voto. De esto deberían saber mucho, máxime ante la tercera mayoría absoluta y no por ello menos extraordinaria que en 2016 logró Núñez Feijoo. Algo no cuaja en el nacionalismo desde hace más de una década. Y eso tendrían que analizarlo, criticarlo y buscar soluciones. Terceras vías están muy bien para el discurso y el titular mediático. Pero la realidad es un proyecto de país, de articular políticas públicas y soluciones a muchos problemas que están ahí. Que todos sabemos y que es difícil sanar. Pero nada, divide y vencerás, pero son otros. No los que se autodividen así mismos.

Profesor universitario