El Correo Gallego

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LUIS PÉREZ

Ya tenemos un Gobierno manchado

14.06.2018 
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EL presidente del Parlamento de Galicia, Miguel Santalices, trata de evitar por la vía legal que en la Cámara se tilde al PP de partido corrupto. Vano intento, por mucho que la normativa y el sentido común nos digan que solo las personas físicas son acreedoras de esta mácula. Y digo estéril su afán de dignificar con esta medida la institución que preside porque sus señorías dirán lo que les pete, y si les reprende aprovecharán para acusarle de atentar contra la libertad de expresión.

Claro que tras el caso Huerta, ministro pillado por haber defraudado un buen fajo a Hacienda en tiempos de Zapatero, con idéntico motivo podríamos calificar de corrupto al Gobierno de Sánchez. En época de Rajoy también dimitieron dos ministros por cuestiones bastante menos graves. Mato fue condenada a devolver los 27.857 euros que había recibido de manera irregular, sin que ella conociera la procedencia ilegal, y Soria por haber participado, tiempo atrás, en empresas radicadas en paraísos fiscales, y no porque fuera delito, sino por motivos alejados de la ética política, aunque sin ninguna sentencia condenatoria.

El caso Huerta, a mi modo de ver, es bastante más grave que los anteriores, cuantitativa y también cualitativamente. Hace tan solo un año el Tribunal Supremo le condenó por fraude fiscal, cometido entre 2006 y 2008, a pagar una sanción de 365.939 euros, quince veces más que Mato, con los agravantes de mala fe y negligencia. Además, cosa bien difícil de creer, no informó del percance a Sánchez, quien al parecer nombra a su gente de confianza sin informarse de sus antecedentes. Pero no solo en el PP cayeron ministros por asuntos de similar ralea. En Podemos, el maduro Monedero tuvo que decir adiós a su prometedora carrera política, por haber declarado ingresos al modo Huerta, o sea, fraudulentamente. Le pillaron y no hizo falta que Iglesias le expulsara de la Historia.

Lo peor es que este ya exministro, quien seguramente batió el récord de la brevedad en el cargo, empeora las cosas con sus explicaciones. No hubo cambio de criterio en Hacienda, sino que fue él quien buscó eludir la normativa legal, aprobada con anterioridad, o sea, quiso defraudar a lo grande, como sentencia el Supremo. No nos paremos en sus tuits, porque en nombre del humor cabe todo. Incluso burlarse de quien cumple con Hacienda.

El caso es que Huerta saca del apuro a Santalices. A partir de ahora, cuando el PSdeG, en Marea y BNG se refieran al actual Gobierno de España para exigir, por ejemplo, que el Pazo de Meirás pase a propiedad pública, deberían decir: "El Gobierno corrupto de Sánchez".

En fin, hablemos en serio y con propiedad. No hay gobiernos corruptos de Rajoy, ni de Sánchez, ni PP, ni PSOE. Ni Oxfan Intermon o Médicos sin Fronteras son organizaciones explotadoras sexuales, ni la Iglesia es pederasta. Hay garbanzos negros que apartar. Como Huerta.

Periodista