El Correo Gallego

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RESEÑA MUSICAL

RAMÓN G.BALADO

Segunda edición en De Lugares e Órganos

21.04.2017 
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Seis conciertos por distintas iglesias compostelanas, además de los itinerarios de visita a tres de ellas, el obradoiro para los más jóvenes en la Igrexa da Universidade y tres actividades en otros centros en el capítulo “O órgano sae á rúa”, fueron la serie de actividades en la segunda edición de “De Lugares e Órganos”. La idea, en su planteamiento, tuvo un precedente el año anterior, aunque entonces con cuatro conciertos: “Vox Stellae” de L.Martínez, “Oni Wytars”, entre laudas y canciones del Medievo y del Renacimiento, la “Compañía Traspediante”, con el entrelazamiento entre danza y órgano y el dúo de la soprano Rosana Orsini, con el organista Marco Aurelio Brescia, en sus virtuosismos ofrecidos en el programa “De Anxos e Sereas”. El planteamiento global guarda puntos en común con el ciclo “Espazos Sonoros”, que ofrece sus actividades escogiendo lugares menos habituales para la celebración de conciertos, fórmula que a lo largo de su consolidado periplo, marcó una línea reconocible y consolidada. Siempre cerrando el verano y en el otoño naciente, el pasado nos dejó entre otros “Le Miroir de Musique”, en la Igrexa de Santiago de Cereixo, en Vimianzo; el “Ensemble Gilles Binchois”-el de Dominique Vellard, al que tuvimos a solo en este ciclo-, que se acercaron a la Igrexa de Sta María, de Baiona; la pianista Paula Ríos, presentada por Eva Veiga, en la Real Academia de Belas Artes Nosa Sra do Rosario de A Coruña, en un recital dedicado a la figura de Rosa García Ascot y hasta un “Obradoiro de achegamento á música antiga”, seguido en el Pazo de Liñares, en Lalín.

En marzo y a escasos días del comienzo de “De Lugares e Órganos”, la ciudad acogió el “VII Congreso Internacional del Órgano Hispánico”, dedicado en un principio a estudiosos y profesionales pero con una puerta abierta al vecindario por los tres conciertos incluidos bajo el título “Cantantibus Organis”: Fernando Buide del Real, en la Igrexa da Compañía, dentro del homenaje a J.López Calo; el de Juan de la Rubia, en la Catedral y el de nuestra siempre apreciada Montserrat Torrent, por su dedicación de toda una vida a los “Cursos I.U. de Música en Compostela”, hasta entregar el testigo a su alumno Roberto Fresco, que en buena lógica, en el concierto de la que es su casa, San Paio de Antealtares, dio preferencia a los maestros del tiento hispano, desde P.Bruna, Correa de Arauxo o Cabezón, al asimilado Carlos Seixas. Una pura coincidencia la proximidad de fechas, pero un argumento para reclamar una atención de preferencia a los conciertos con órgano por medio, más aún cuando disponemos de músicos cualificados para cubrir con solvencia esas posibles iniciativas.

Seis conciertos pues para “De Lugares e Órganos” comenzado por el del Trío Ouriol, acompañados por el organista J.L.González Uriol, la viva imagen de un maestro de capilla. Poéticas elegidas para el recitado de Eva Veiga, con acompañamiento de Bernardo Martínez-clarinete y percusiones-y de Fito Ares-clarinete bajo y flautas. Los textos, entre poetas de la tierra, P.Celan, H. von Bingen o Fray Luís de León, además de la propia narradora, estuvieron cubiertos por acompañamiento musical, dejando para el organista los interludios a tomar entre nuestra tradición ibérica y un estruendo anónimo de gran aparato, “La gran Batalla”. El “Cuarteto Alicerce “ para “Las siete palabras de Cristo en la Cruz” de F.J.Haydn, obra que ya se escuchó en alguna ocasión anterior, pero esta vez con distinto planteamiento por los apuntes al órgano de Alejandra Escolante y la incorporación del texto elaborado por Pablo Sampedro Magán, en unos sencillos recitados, en lugar de los sermones originales. Tras cada “Adagio”, una pieza en forma de sonata al órgano, para completar con el pasaje narrativo.

Ana Pazos Pintor-corneta-y Julia Ammerman-órgano-, para sus “Glosas, cantos e devoción en femenino”, piezas nacidas en su mayoría para la voz pero en trasposición instrumental: un himno de la Nueva España colonial-“Hanacpachap Cussicuinin”-, en su entroncamiento con el villancico “Con qué la lavaré” de J.Vasques o un anónimo de la Catedral compostelana, un “Ave María”. Dominique Vellard, alma y cuerpo del “Ensemble Gilles Binchois”, con el organista Jan Willem Jansen: “O Dulcis amor”, en un programa de lleno dentro de la monodia acompañada. Una anécdota a destacar: La “Berenguela” catedralicia, pidió tomar vela en el concierto, dando hora exacta mientras el organista completaba “Un cromático overo capricio-Primo tuono perle semituoni” y antes de que Vellard tomase en su esencialidad manierista el “O quam pulchra est” de C.Monteverdi. El ideario místico-alucinado de Guimares Rosa en “Gran Sertao: Veredas”, se encarnó a través de un personaje marginal “Mutema”, convertido en sonidos tramados por el trío de Pablo Seoane-órgano-, con el contrabajista Saúl Puga y los tratamientos electroacústicos de Pablo Rega. Caída al abismo de un barroquismo delirante propuesto por los tres instrumentistas dentro de una ambientación de sobrecogedora penumbra. La afabilidad contagiosa de Catalina Vicens, tuvo como preámbulo su charla en “A Pazo das Musas”, acompañándose con ilustraciones musicales con el órgano portativo, que tanta atención atrajo entre los oyentes en su concierto de la Igrexa da Universidade, entre el de la propia iglesia y la espineta. Del repertorio común, desde el tiento ibérico a los anónimos de distintos Códices, tres novedades: De Carson Cooman “Novas Cantigas”- con el portativo, una aproximación a las “Cantigas de Alfonso X”, en el salto de siglos; Enno Kastens con “Inehalt”- espineta-, fluctuando entre los preludios libre y ya al órgano, “Ground” de Olli Virtapertko, en sus osados desafíos entre una vaga tradición y sonidos de bajo ostinato.