El Correo Gallego

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{ crónica personal }

PILAR CERNUDA

La política

20.03.2017 
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LE pregunta Lucía Méndez a Núñez Feijóo por su experiencia de padre primerizo con unos años ya a las espaldas, y el presidente gallego, que explica con ternura cómo es tener a su hijo en brazos, responde que le “pasan cosas”, entre ellas  “la sensación de que en la vida la política no es lo más importante, cuando yo creía que sí”.
No es el único que cree que la política se antepone a cualquier otro sentimiento y objetivo en la vida. Sucede en otros muchos campos profesionales, pero en la política se nota más porque sus protagonistas están más expuestos, con sus ambiciones y sus miserias.
Estos días de congresos, primarias y debates parlamentarios decisivos esas miserias han pasado a primer plano, y personajes a los que se presume grandeza, y probablemente la tengan, han mostrado su cara más oscura.
En el PSOE se llama traidor a quien ha cambiado de criterio. Sobre todo desde las filas sanchistas, ese calificativo se pronuncia con absoluta normalidad y no se acepta que alguien que era incondicional del ex secretario general, visto lo visto, decidiera apartarse de su lado para buscar una alternativa mejor para el partido. La crisis socialista ha roto amistades de décadas, incluso familias, porque quien busca el poder por encima de cualquier otra ambición, quiebra todo lo que toca. En el PSOE y fuera del PSOE, Sánchez y no Sánchez, pero es ahora el ex secretario el que muestra más virulencia hacia quienes le han abandonado.
Los congresos del PP discurren con algo más de sosiego, pero hay provincias y regiones en las que no se ha tenido la inteligencia de limar asperezas. O en algún caso, como en Castilla y León, se ha intentado presentar a uno de los candidatos como un tramposo. No hacía falta, se sabía de antemano que no podía ganar con un adversario apoyado por Génova y, probablemente, también por Moncloa. En Podemos, las relaciones personales de Pablo Iglesias han roto importantes relaciones personales de Pablo Iglesias, y no se dan cuenta las actuales relaciones personales que cuando alguien deja caer a quien le ha sido muy cercano, significa que en el futuro también puede dejar caer a quien hoy le es cercano para arrimarse a otros. Ocurre cuando la política viene marcada por celos y venganzas personales.
Muy distinto es el caso de Ciudadanos. Prima lo que conviene en cada momento, unas veces apoya al PP, luego le retira el apoyo, se acerca al PSOE, luego se aparta, se exige a unos lo que no se exige a otros, y la falta de concreción se ha convertido en su principal seña de identidad, así que ya puede ir definiendo qué es y qué quiere si pretende convertirse en un partido serio y creíble.
La política no es lo más importante. Si lo comprendieran los dirigentes actuales y valoraran lo que de verdad importa, no errarían tanto en sus decisiones.
Periodista