El Correo Gallego

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RESEÑA MUSICAL

RAMÓN G. BALADO

Pascual-Vilaplana dirige a la Banda Municipal

14.01.2018 
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El titular de la “Banda Municipal de Bilbao” y de la de “Barcelona”, a la par, es el invitado para dirigir el concierto de la “Banda Municipal” en el Teatro Principal-12´00 h.-, en un programa que se anuncia como “ De Culturas e Tradicións” y que, realmente, garantiza el interés por su variedad. José Rafael Pascual-Vilaplana, pasó por las aulas de Jan Cuber, Karl Österreicher, Hans Graf o G. Pehilvanian. Dentro del espacio de formaciones a las que dirigió y por similitud de repertorios, destacan la “World Youth Wind O.”, la “Slovenian Army Band”, la “Banda Nacional de Cuba”, la “Jugend Blassorchester” de Baviera o la “O.S. de Matanzas (Cuba). Es autor del musical “Balansiyyà”, estrenado en Madrid en 2016. El muy entretenido programa, comienza con un Rossini realmente infrecuente, el de los curiosos compromisos al margen de las óperas, trabajos alimenticios y producto de obligados compromisos entre los que se encuentran “Mariage de S.A.R. ,Le Duc d´Orleans” o el “Passo doppio per banda militare”. La “Marcia per il sultano Abdul Medjid”, elegida para hoy, fue una atención para el Sultán de Turquía y preparada para su “Banda de Jenízaros Turcos” (1852). El divino indolente, se divertía también componiendo ligerezas como “Les Péches de viellesse” para piano, y otras ocurrencias.

 Florent Schmitt, es otro asiduo de obras para agasajar al aficionado y entre ellas, aparece “Selamlik (Divertissement Op. 48 nº 1 (1906), en la línea de “Dionysiaques Op. 62” y la “Marche du 163 e regiment d´enfenterie”  o la “Fanfare de Camp de Pompée” . El músico había recibido el primer “Grand Prix” de Roma de 1900, por su cantata “Semiramis” y de tal beneficio, saldría la oportunidad de visitar países de Extremo Oriente, lo que le acercaría a culturas ajenas a la suya. Una idea nos la dará la “Suite en rocaille”. Una inspiración muy personal dejará como resultado obras de cuño propio, distanciándose de las inevitables influencias wagnerianas o de los impresionistas, en la línea de Debussy. Fue un compositor fecundo y, a la postre, bien aceptado en los repertorios de bandas.

Joaquín Turina, en dos de sus obras, una poco conocida, la “Marcha  militar”, composición juvenil, típica para banda, en la que destacan trompetas y tambores. La segunda es una de sus obras de gran peso “La procesión del Rocío Op. 9”, en arreglo de A. Reed, en principio para orquesta que tendría su estreno en el “Teatro Real” con la prestigiosa “Orquesta Sinfónica” de Enrique Fernández Arbós, a quien está dedicada. El autor terminaría haciendo una transcripción para piano. En resumen, un poema-fantasía en dos partes tituladas: “Triana en fiestas y la procesión”; la intención de la obra, queda expuesta desde su inicio.

Samuel Barber aporta otra obra de circunstancias, la “Comando March” (1943), consecuencia de su etapa como arreglista en la “Army Air Corps Band”. Este norteamenricano también había logrado dos grande premios, el “Pulitzer” y el de “Roma” y en la capital italiana tendría la oportunidad de conocer de Arturo Toscanini, el mismo que, andando el tiempo, en Nueva York, dirigiría en 1938, su “Primer ensayo para orquesta” o el tan popular “Adagio para cuerdas” , hoy tan en boga entre formaciones camerísticas. Barber definitivamente, será un personaje de los que actualmente llamamos mediáticos, desde el momento en el que enseño orquestación en el “Curtis Institute”. No menos gloria le reportaría el estreno de su ópera “Anthony and Cleopatra”, con motivo de la inauguración de la nueva “Metropolitan Opera” del Lincoln Center.

Carles Suriñach, cuenta con una obra de raíces profundas, “Ritmo  Jondo”, en sus tres tiempos: “Bulerías”, “Saeta” y “Garrotín”. El autor acabaría adquiriendo la nacionalidad norteamericana y supo inspirarse, a lo largo de su carrera, en los ritmos  del flamenco, llegando a ser muy valorado por sus composiciones para ballet, animadas por el sentido de la fantasía, el colorido y la claridad. Algunos de esos ballets, fueron estrenados por la prestigiosa Martha Graham, la gran dama del siglo XX como es el caso de “Embattled Garden”, “Acrobats of God” o “The owl and the pussycat”. Parte de su formación se repartió entre su Barcelona natal y Alemania. Fue director en 1944 de la “O.F. de Barcelona” y del “Gran Teatre del Liceu”, antes de macharse a París.

Franco Cesarini, aporta “Old Russian Romances Op. 44”: “Come my guitar play on”, “Great Affliction all hope gone” y “Two guitars”. Cesarini estudio en el “Conservatorio Giuseppe Verdi” de Milán” (flauta y piano); también con Peter Lukas Graf, en Basilea y dirección con Felix Hauswirt. Fue Premio Robert Surter/Wildberg Jacques. Obras suyas destacadas: “Mexican Pictures Op. 8”, “The Idol od the Flies  Op. 13”, “Bulgarian Dances Op. 43” o la reciente  “The White Thrill Op. 53”.