El Correo Gallego

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LOS REYES DEL MANDO

JOSÉ MIGUEL GIRÁLDEZ

Navigatio

12.10.2017 
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TODO en la vida es navegar, y lo que importa es el viaje. El mundo era entonces grande y extraño, desconocido en gran parte, ignoto, se decía. El mundo era oscuro y preñado de monstruos según algunos, “pero todo marino sabe de la redondez de la tierra”, se escucha en el capítulo. ¿Qué capítulo? El primero de la serie ‘Conquistadores Adventum’, que acaba de estrenar Movistar, dirigido por Israel del Santo. Coincide su emisión justo en estos días, hoy, 12 de octubre, sin ir más lejos, y habla del descubrimiento del mundo nuevo, o más bien de su conquista. No es complaciente, aunque se narra desde el lado de la reina (Aitana Sánchez-Gijón), intenta ser exacta en lo posible, hasta donde se sabe, y no se sabe poco.

“Juan de la Cosa podría llamar a cada ola por su nombre”, sigo escuchando. La serie está hermosamente escrita, con el fondo indudable del lenguaje de los diarios de Colón, que el almirante hizo cuatro derrotas. No pretende la serie, supongo, reescribir ni enmendar, sino más bien mostrar historia con datos y documentos, en lengua que bebe de la época, de tal forma que al buen ejercicio actoral se suma un carácter documental muy bien llevado. Al viento, en la búsqueda de una nueva frontera, los marineros viajan en barcos verdaderos, pues se persigue aquí lo auténtico, pero pronto sabremos que había mucho de una empresa de locos, mucho de engañifa y posverdad, y no poco de casualidad y fortuna, aunque ya se sabe que la fortuna ayuda a los audaces.

Lo que vemos destila gran fotografía, escenografías naturales y lecciones feroces del mar. No es la primera vez ni será la última que se dramatiza y filma la conquista de las Indias, aunque no tanto en este formato televisivo, y no con esta calidad, pero la innovación está en la perspectiva: lo que nos enseña ‘Adventum’ es cómo cambian las vidas de la gente. Cómo cambia el mundo. Cómo treinta años de furia viajera, de exploración casi suicida, cambió el mapa, y las fronteras, y las culturas, y la mirada del viejo mundo que se encontraba con otro casi por milagro. El viaje a las Indias parece una enloquecida huida de un mundo herido y seco, destrozado por guerras y enorme miseria, aunque también contemplamos cómo el proyecto marcaba un nuevo tiempo incluso sin saberlo. Colón (Miguel Lago Casal) engaña a la marinería y le promete “cubrir con oro las tejas de vuestras casas”. Pero las bodegas están invadidas de gusanería. Nada valía de pronto, salvo estar vivo al minuto siguiente. Uno se siente de pronto como en estos días, cuando nos procuramos un planeta al que huir cuando las cosas se pongan aún peor, cuando sólo haya polvo en los pantanos, cuando quizás ardan los párpados. Tendremos la necesidad de sobrevivir a nuestra propia barbarie. ‘Adventum’ cuenta algo que tuvo menos poesía y mucho más realismo sucio, pero el espectador sentirá también a flor de piel la envergadura de semejante empresa, porque todo en la serie es vivo y real, y no hay tomas de plató (gran parte se rodó en el Amazonas). Fueron viajes con barcos preñados de desgraciados, escuchamos. Lo que se cuenta es qué supone encontrar al otro, cómo se mezcla el amor y al odio, la tortura y la compasión, cómo se mezclan los pueblos, y cómo a veces se comprenden y a veces se destruyen.