El Correo Gallego

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JOSÉ DE CORA

Moderación incluye violencia

17.04.2018 
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DE la noche a la mañana, el foco informativo ha pasado de Cristina Cifuentes y su máster, a Bashar Al Assad y el suyo.

Dicen que se trata de un único golpe, como respuesta al ataque químico de Duma, pero Rusia advierte que no quedará sin respuesta, así que en estos casos se sabe cómo se empieza, pero nunca cómo se acaba.

Desde luego hubiera sido preferible seguir con el bombardeo interno de gas mostaza, ése que cuando se libera explota diciendo: "Tu fraude es más grande que el mío", pero la historia siempre se contó poniendo la vista sobre el lugar donde los pepinazos eran más grandes, de modo que ya no miramos a la Universidad RJC, sino a Siria.

De todo lo oído en estas horas iniciales, antes de conocer balances, efectos ni reacciones, lo más entrañable vuelven a ser las palabras emitidas desde la ONU, cuando pide moderación en estas circunstancias peligrosas.

¿A qué tipo de moderación se refiere el organismo internacional por antonomasia? ¿A que Bashar se modere y utilice solo la mitad de armas químicas que hasta el momento? ¿A qué solo suelten sobre Siria una de cada tres bombas de las que tenía previsto utilizar? ¿A que Putin responda con menos armas de las que pensaba?

Pues sí, la ONU se refiere exactamente a eso, a que se peguen zambombazos con la vista puesta en un mañana que pueda contarlo, ya que el propio organismo que así opina no ha sido capaz de hacer nada por evitarlo.

Moderación es mala palabra en momentos como el presente porque con solo enunciarla se reconoce que va a haber violencia, lo único que se pide es que sea la mínima posible.

Moderar también significa lidiar en un debate para que no se salga de su cauce. Ahí es donde debería haberse aplicado con profusión sin llegar a esto.

Periodista