El Correo Gallego

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LOS REYES DEL MANDO

JOSÉ MIGUEL GIRÁLDEZ

El trono

12.07.2018 
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HE leído por ahí que el mayor problema está en encontrar alguien para el trono de Ronaldo. Porque vamos, era un trono. Sobre eso apenas dudan los comentaristas. Es decir, el problema no es el adiós, porque ya se sabe que a rey muerto, rey puesto (y se veía venir), sino precisamente esto último: encontrar un heredero a su imagen y semejanza. Ya habrán visto que el despliegue mediático tras la carta de despedida de Cristiano (las cartas, esa rareza en tiempos de Twitter) ha sido impresionante. Elevado a los altares futboleros desde hace una década, la sensación es que CR7 ha dado ya lo mejor de sí, tanto en lo deportivo como en lo mediático. Y lo ha dado en el Madrid. Pero quién sabe. Los ídolos se reinventan y de eso va, quizás, su mancha. De la necesidad de reinventarse. Esa incomodidad que parecía rodearle en los últimos meses puede tener muchos padres (fue dejando miguitas en las entrevistas, hablando más de lo suyo que del equipo para el que jugaba), porque lo cierto es que el adiós responde, seguramente, a un cúmulo de razones. Económicas, claro. Pero también otras. La necesidad de un nuevo horizonte, de ir a un lugar donde no ha sido visto: es un decir.

Dicen que Cristiano ha jugado años mirando de reojo a Messi y quizás también viceversa. Nada extraño. El debate del mejor del mundo es propio del negocio y Ronaldo siempre ha estado interesado en ser reconocido como leyenda. Está en su derecho, faltaría más. Ambos han tenido sus días, aunque en el Mundial los dos se fueron pronto. Pero el fútbol devora a sus hijos a gran velocidad, y este Ronaldo que cree acabada una etapa, que no se encontraba ya en su trono habitual (si no estaba feliz, lo dejaba caer en cualquier entrevista), lo más probable es que tenga que ser olvidado pronto (no como jugador/historia, desde luego, sino como estrella reciente): y para ello Florentino va a necesitar algo luminoso, no cabe duda. ¿Neymar? No parece que haya muchas luminarias por ahí. Pero el brasileño se ha despedido también de Rusia entre bromas y memes, con su presunta afición al pasto, que dirían los argentinos. Fichar a Neymar, un genio que podría ir mucho más allá, encierra algunos morbos que no faltan en la tradición de la rivalidad entre Barça y Madrid: jugar en ambos equipos sería, de todos los morbos, el mayor. Pero nada nuevo.

Ronaldo, con su marcha, nos libera de sus poses y sus gestos para la galería, pero nos priva de sus goles. Deja a la Liga, de momento, huérfana de la gran lucha de ídolos, dicho sea con todo respeto a los demás. Pero insisto: estas cosas duran dos telediarios. El trono será ocupado por alguien, tarde o temprano, porque en el fútbol, sobre todo si hablamos de clubes muy principales, no se puede abdicar del gran morbo de las estrellas bien pagadas y siempre tan mediáticamente productivas. En estas horas de despedida (con un eco que nunca tendrán los científicos, pongamos por caso…) lo que se preguntan los especialistas es por el tamaño del impacto. Una pregunta económica, supongo. También muy televisiva. ¿Quién pierde más? Eso es lo que se escucha. ¿La Liga? Pudiera ser. ¿El Madrid? No creo. ¿El jugador? ¡En absoluto! Todo se cuenta como si la marcha de CR7 nos dejara tocados irremisiblemente. Ya verán como no.