El Correo Gallego

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LOS REYES DEL MANDO

JOSÉ MIGUEL GIRÁLDEZ

Paciencia estratégica

20.03.2017 
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En los telediarios asoman a veces frases que contienen otras frases. Son las muñecas rusas de las sintaxis. Y también hay frases vacías, que no contienen nada: la sintaxis pompa. Pompa y circunstancia, si me apuran. Hay adjetivos que los pinchas y sale viento: son buñuelos, morfológicamente hablando. Resultan útiles: en el lenguaje hay placebos, hay rellenos sintéticos, han buñuelos de viento. Sirven para salir del paso. Las frases que son muñeca rusa, en cambio, dan mucho miedo. Nunca sabes cuántas muñecas pueden salir de un adjetivo o un sustantivo, aparentemente inocentes. Y luego está la frase ‘fake’, que es como un disfraz de Carnaval. La frase ‘fake’ tiene que parecer creíble, incluso amistosa, afable: sólo camufla arteramente su veneno semántico. Como la vida va a toda velocidad, no hay apenas tiempo para ver venir las frases con ponzoña. Todo ese veneno mediático se va acumulando en nuestro cerebro y años después uno descubre que empieza a gustarle lo que antes no soportaba, o que ve como pasable lo que antes le parecía intolerable. El otro día, Tillerson, Secretario de Estado de Estados Unidos, dijo en Corea del Sur, refiriéndose a la del Norte, que le quedaba al lado, que la “paciencia estratégica” se había acabado. Me pregunté si “paciencia estratética” era un sintagma muñeca rusa o un sintagma buñuelo de viento (o pompa de jabón). Podría ser ambas cosas. Si se trata de un sintagma muñeca rusa, quizás tenemos que prepararnos para lo peor. Parece que hay mucho aire militar en los últimos movimientos de Trump, y los ciudadanos deberíamos dejar de tener con él paciencia estratégica. Algunos analistas creen que no faltan dirigentes de la nueva administración norteamericana que creen en la fuerza como única solución posible a los asuntos más graves. Se empieza así y se termina montando un buen apocalipsis. Si “paciencia estratégica” es un sintagma buñuelo de viento (o pompa de jabón), como esperamos de muchos de los sintagmas de la era Trump (por el bien del planeta), entonces nos lo tomaremos como parte de la propaganda habitual para consumo de los incautos convencidos de sus superpoderes de salvapatrias adinerado. Lo malo es cómo distinguir unos sintagmas de los otros, cómo distinguir el lenguaje que encierra muñecas rusas del que no es más que una pompa de jabón para la galería. Mientras mantenemos a duras penas nuestra paciencia estratégica con tanta estulticia como recorre el mundo, dicen que Trump tuvo tiempo para soltar otra frase ‘fake’, que es gramaticalmente la más peligrosa, pero que exhibe esa belleza del camuflaje de una serpiente. Dijo que Alemania debía mucho dinero a la OTAN. Y Alemania respondió de inmediato que no debe nada. Me dirán que es una palabra contra la otra, pero resulta que Trump tiene ya una larga trayectoria de frases ‘fake’, de sintagmas muñeca rusa o de sintagmas buñuelos de viento. Así que ustedes mismos. Martin Schulz se dibuja ahora mismo como líder de la socialdemocracia, y ha comenzado bien: perdiendo con Trump la tradicional paciencia estratégica europea. Ese Trump que no quiso dar la mano a Angela Merkel, quizás también como estrategia. O como resultado de una mala educación.