El Correo Gallego

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LOS REYES DEL MANDO

JOSÉ MIGUEL GIRÁLDEZ

Elogio de un baile

07.12.2017 
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CREO que ha hecho muy bien el candidato Iceta. Bailar con Thais Villas, una de las intrépidas presentadoras del popular espacio de sátira política ‘El intermedio’ (La Sexta) no sólo es una muestra de naturalidad y de libertad, sino una forma de enmendar la plana a la obsesiva corrección política. Las restricciones a las que al parecer nos somete la vida moderna en aras de una corrección excesiva, cuando no meramente pueril y simplificadora, están haciendo más daño que otra cosa. Por supuesto que no todo vale. Por supuesto que hay que mantener siempre el respeto y la tolerancia, pero de ahí a que todas las acciones se miren con lupa, a que se limite y se ponga en cuestión la creatividad, la imaginación, a que se confunda el arte con la realidad (por más que ésta lo imite de vez en cuando), hay un trecho. Creo que ha llegado la hora de decir basta. Vivimos tiempos suficientemente sofisticados, suficientemente informados, como para considerar que la sociedad tiene que estar continuamente autocensurándose, autojustificándose, y pidiendo perdón por cosas que, objetivamente, no necesitan ni demandan el perdón de nadie.

La política tiene un grado de artificiosidad actoral que seguramente es inevitable. En sí misma, la controlada puesta en escena, como el material que brota de los argumentarios, responde a menudo a sesudos análisis de asesores que, por supuesto, no siempre funcionan. Pensar en la receta ideal para logar el triunfo suele llevar muy lejos a estos pensadores, que a menudo demuestran una tendencia más limitadora que expansiva. En general, y más en el caso de Iceta que es un tipo razonable y divertido (salvo que ser divertido también sea pecado en política), limitar y controlar, prohibir, en suma, suele producir una versión pobre y completamente falsa del candidato, algo que, la verdad, no logro comprender. Por eso, bravo por Iceta. Bravo por saltarse toda esa absurda corrección política o electoral, sobre todo porque, haciéndolo, no daña a nadie, y no pierde, por más que lo crean algunos, ni un ápice de su seriedad ni un ápice de sus posibilidades. La verdad, no comprendo en qué se basan estas teorías de la comunicación, siempre coercitivas, siempre limitadoras de la creatividad y de la naturalidad. Qué pesadez.

¿Qué es lo frívolo? ¿Acaso el humor es frívolo? El humor es muchas veces genialidad. El humor no está al alcance de cualquiera. El humor dice más de la inteligencia que la envarada y artificiosa seriedad. Personalmente, prefiero a quien sabe hacer reír. A quien sabe transmitir alegría y naturalidad. Vivimos tiempos broncos, tiempos vigilantes, tiempos inquisidores. Vivimos tiempos en los que, por ejemplo, se pone en cuestión el arte, por si ataca, en el ejercicio de la libertad creadora, algunas supuestas pulcras verdades intocables. ¿Cómo es posible que estemos llegando a este grado de estupidez? ¿Queremos construir una sociedad moderna en la que la prohibición sistemática sea el argumento principal de nuestras vidas? Lo de Iceta, sólo es un baile. Pero merece mi elogio. Porque creo que debemos abominar de una sociedad en la que algunos parecen preferir que se impongan los fantasmas absurdos y pueriles, una sociedad cada vez más punitiva, limitadora y constrictiva.