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Notas de actualidad

JOSÉ MANUEL GARCÍA IGLESIAS

Ventura Ferrer

12.07.2018 
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SIEMPRE es difícil afrontar la muerte de un amigo, es verdad, pero, en la vida, uno, de cuándo en cuándo, se encuentra con personas que resultan, por su manera de ser y de hacer, ciertamente especiales. Y Ventura Ferrer lo era en estos tiempos en los que la mediocridad abunda. Nos dejó con cincuenta y seis años y su profesión, a la que servía como a un sacerdocio, era la de ser médico en el Centro Penitenciario de Pereiro de Aguiar. Esposo y padre de dos hijos, muy querido por quienes eran parte de su familia y, también, por todos aquellos que tuvimos la honra de conocerlo.

El modo en que afrontó una larga y cruel enfermedad fue ejemplar. Lo hizo con una entereza asombrosa, haciendo ver a los suyos que la vida debía de seguir igual en el día a día. Un hombre creyente , con una fe en Dios, con unos valores que, a día de hoy, emociona recordar a quienes lo quisimos siendo, también, digno de admiración por su talante, siempre bondadoso, amable y discreto. Defensor a ultranza, desde una perspectiva católica, de la familia y de la vida, deja tras de sí, para los suyos, el recuerdo de su buen hacer. Su mujer, sus hijos, su familia, también sus amistades, lo hemos perdido, es cierto, pero quien creyó tanto en el valor de la vida no puede irse del todo. Y su buen recuerdo nos consuela.

Catedrático de Arte