El Correo Gallego

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{ obituario }

JOSÉ FERNÁNDEZ LAGO

Luto en San Pelayo

20.03.2017 
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HIZO JUSTO AYER UN MES desde que nos dejó sor Soledad, la monja más anciana del Monasterio de San Pelayo. Precisamente ayer se murió Sor Inés, otra monja entrada en años, que fue un verdadero pilar en este monasterio. Podemos decir que, además de ser una persona consagrada, pertenecía a una familia levítica. De hecho, dos de sus hermanos son sacerdotes. Uno de ellos (José Mª García Vázquez) ejerce su ministerio en Lardeiros (Arzúa), mientras que el otro (Jesús) es delegado episcopal de Cáritas Diocesana. Por otra parte, van a cumplirse cuatro años de la muerte de sor Concepción, benedictina del mismo monasterio y hermana suya de sangre. No termina todo ahí, pues otra monja de San Pelayo –sor Dolores– es sobrina suya.
Sor Inés había profesado en este monasterio, y durante su permanencia en él, fue directora del Colegio y también maestra de novicias. En aquel tiempo, estaban concentradas aquí las novicias de los monasterios de Cuntis y de la Transfiguración, de A Guarda, que ahora está en Trasmañó, junto con las de San Pelayo. Sin embargo, llegó un momento en que le rogaron a sor Inés que fuera a prestar un servicio al monasterio de Sahagún (León). Allí, pronto fue elegida abadesa del monasterio de aquella villa, cargo que ejerció muchos años. Durante ese tiempo, llegó a ser presidenta de la Federación Benedictina Galaico-Leonesa. Una vez concluido su servicio en aquel lugar, volvió a San Pelayo, en donde vivió su vocación calladamente. Con frecuencia, uno de sus hermanos venía a buscarla, para llevarla a donde una hermana muy enferma, para que la acompañara de noche.
Quien la veía, podía concluir: se ha consagrado a Dios para encontrarse con Él por medio de su palabra y para servir a los hermanos en el ejercicio del verdadero amor. De modo semejante a lo que escribía Tertuliano, según el cual “La sangre de los mártires era semilla de cristianos”, esperamos que su testimonio cunda, de modo que surjan para éste y otros monasterios, vocaciones de entrega a Dios, al servicio de sus hermanos los hombres.
Esta tarde, a las cinco, tendrá lugar el funeral por su eterno descanso, y a continuación recibirá cristiana sepultura, en el propio monasterio.